HIGINIO: EL OCASO DEL CACIQUE... Y LA FOTO QUE NO BORRA SUS DERROTAS
*Aislado políticamente, cuestionado por sus propios aliados y
con un grupo cada vez más debilitado, el senador busca refugiarse en la imagen
de Delfina Gómez para intentar recuperar el liderazgo que Morena ya no parece
dispuesto a devolverle.
Por: EXPPEDIENTE SECRETO
La imagen de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez junto al
senador Higinio Martínez Miranda, durante la inauguración de la represa de
captación de agua "Tláloc" en Texcoco, el pasado domingo, pertenece a
la segunda categoría.
Quien durante décadas fue el hombre más poderoso de Texcoco y
el auténtico dueño del morenismo mexiquense, hoy necesita aparecer al lado de
la gobernadora para enviar un mensaje que, paradójicamente, revela exactamente
lo contrario: que su liderazgo atraviesa la peor crisis desde que Morena llegó
al poder en el Estado de México.
La política no perdona. Y Morena tampoco.
Durante años, Higinio Martínez construyó un grupo político
basado en el control absoluto de candidaturas, alcaldías, diputaciones y
estructuras partidistas. En el Estado de México prácticamente nada se movía sin
la autorización del llamado Grupo Texcoco. Ese tiempo parece estar terminando.
Las alianzas impulsadas por el senador con el grupo priísta y
mayor represor Antorcha Campesina marcaron un antes y un después. Para miles de
militantes de Morena resultó incomprensible que uno de los principales
dirigentes del movimiento terminara negociando con una organización que durante
décadas fue presentada como parte de las viejas prácticas políticas que la
Cuarta Transformación prometía desterrar.
Aquella decisión no sólo provocó molestia. Abrió una fractura
que hoy sigue dividiendo a Morena.
Muchos liderazgos nunca le perdonaron haber privilegiado
acuerdos de supervivencia política por encima de los principios que el
movimiento dice defender.
Desde entonces comenzó un lento pero constante proceso de
aislamiento. Las derrotas internas empezaron a acumularse.
El control absoluto del partido comenzó a diluirse. Y el
liderazgo de Higinio dejó de ser incuestionable.
Aun así, el senador insiste en conservar el poder mediante la
permanencia de su círculo más cercano.
No es casualidad que varias de las figuras impulsadas por el
Grupo Texcoco pretendan mantenerse en los espacios de decisión rumbo a la
elección de 2027.
El problema para Higinio es que muchos de esos perfiles hoy
representan más un pasivo político que un activo electoral. El ejemplo más
evidente es Ecatepec.
La alcaldesa Azucena Cisneros Coss, considerada una de las
principales cartas del higinismo, enfrenta un profundo desgaste político luego
de la difusión de fotografías y videos en los que aparece junto a Alejandro Gilmare Mendoza Díaz, identificado
públicamente como líder del grupo delictivo conocido como "La
Chokiza", agrupación que ha sido señalada públicamente en diversas
denuncias por actividades delictivas como extorsión, narcomenudeo, invasión de
predios y múltiples asesinatos. Lejos de tomar distancia, la presidenta
municipal afirmó públicamente que dicho personaje "es un gran ser
humano", una declaración que provocó indignación y fuertes
cuestionamientos al interior de Morena.
Ese episodio no golpeó únicamente a la alcaldesa. Golpeó
directamente al grupo político que la impulsó, “Mexiquenses de Corazón”.
Como también ocurrió con el caso de Nancy Nápoles en
Tenancingo, donde la alcaldesa es acusada de autosecuestrarse, para
presuntamente despojar 400 millones de pesos del erario público, la crisis
terminó exhibiendo la feroz disputa interna que vive Morena por el control de
las candidaturas y del poder rumbo a 2027.
Hoy el panorama es completamente distinto al de hace apenas
unos años.
Mientras Horacio Duarte consolida posiciones dentro del
gobierno estatal y nuevos liderazgos comienzan a disputar los espacios de
decisión, el llamado Grupo Texcoco encabezado por Martínez Miranda enfrenta el
mayor desgaste de su historia.
Por eso la fotografía con Delfina Gómez tiene un enorme
significado político. No parece la imagen de dos liderazgos que caminan hombro
con hombro.
Parece la fotografía de un senador que necesita demostrar que
todavía pertenece al primer círculo del poder.
Porque una cosa es compartir un presídium. Y otra muy distinta
conservar el control político.
La gobernadora sabe perfectamente que Morena llega a una etapa
decisiva.
La sucesión de 2027 definirá quién controlará el partido y
quién encabezará el proyecto rumbo a 2029.
En ese escenario, cargar con liderazgos cuestionados puede
convertirse en un costo demasiado alto.
Higinio Martínez intenta proyectar fortaleza.
Pero cada fotografía, cada movimiento y cada mensaje parecen
confirmar una realidad difícil de ocultar: el viejo cacicazgo que dominó
Texcoco y gran parte de Morena en el Estado de México ya no tiene la capacidad
de imponer condiciones como antes.
La fotografía busca transmitir unidad. La realidad política
transmite otra cosa.
Transmite el ocaso de un liderazgo que durante años confundió
el control con el respaldo, la disciplina con la lealtad y el poder con la
permanencia.
Y en política, cuando un dirigente necesita demostrar que
sigue siendo indispensable, normalmente es porque dejó de serlo hace mucho
tiempo.
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