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HIGINIO: EL OCASO DEL CACIQUE... Y LA FOTO QUE NO BORRA SUS DERROTAS   *Aislado políticamente, cuestionado por sus propios aliados y con...

lunes, 29 de junio de 2026

HIGINIO: EL OCASO DEL CACIQUE... Y LA FOTO QUE NO BORRA SUS DERROTAS

 

*Aislado políticamente, cuestionado por sus propios aliados y con un grupo cada vez más debilitado, el senador busca refugiarse en la imagen de Delfina Gómez para intentar recuperar el liderazgo que Morena ya no parece dispuesto a devolverle.

 

Por: EXPPEDIENTE SECRETO

 


TEXCOCO, Estado de México, 29 de junio de 2026.- Hay fotografías que muestran poder. Y hay otras que exhiben la necesidad de aparentarlo.

 

La imagen de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez junto al senador Higinio Martínez Miranda, durante la inauguración de la represa de captación de agua "Tláloc" en Texcoco, el pasado domingo, pertenece a la segunda categoría.

 

Quien durante décadas fue el hombre más poderoso de Texcoco y el auténtico dueño del morenismo mexiquense, hoy necesita aparecer al lado de la gobernadora para enviar un mensaje que, paradójicamente, revela exactamente lo contrario: que su liderazgo atraviesa la peor crisis desde que Morena llegó al poder en el Estado de México.

 

La política no perdona. Y Morena tampoco.

 

Durante años, Higinio Martínez construyó un grupo político basado en el control absoluto de candidaturas, alcaldías, diputaciones y estructuras partidistas. En el Estado de México prácticamente nada se movía sin la autorización del llamado Grupo Texcoco. Ese tiempo parece estar terminando.

 

Las alianzas impulsadas por el senador con el grupo priísta y mayor represor Antorcha Campesina marcaron un antes y un después. Para miles de militantes de Morena resultó incomprensible que uno de los principales dirigentes del movimiento terminara negociando con una organización que durante décadas fue presentada como parte de las viejas prácticas políticas que la Cuarta Transformación prometía desterrar.

 

Aquella decisión no sólo provocó molestia. Abrió una fractura que hoy sigue dividiendo a Morena.

 

Muchos liderazgos nunca le perdonaron haber privilegiado acuerdos de supervivencia política por encima de los principios que el movimiento dice defender.

 

Desde entonces comenzó un lento pero constante proceso de aislamiento. Las derrotas internas empezaron a acumularse.

 

El control absoluto del partido comenzó a diluirse. Y el liderazgo de Higinio dejó de ser incuestionable.

 

Aun así, el senador insiste en conservar el poder mediante la permanencia de su círculo más cercano.

 

No es casualidad que varias de las figuras impulsadas por el Grupo Texcoco pretendan mantenerse en los espacios de decisión rumbo a la elección de 2027.

 

El problema para Higinio es que muchos de esos perfiles hoy representan más un pasivo político que un activo electoral. El ejemplo más evidente es Ecatepec.

 

La alcaldesa Azucena Cisneros Coss, considerada una de las principales cartas del higinismo, enfrenta un profundo desgaste político luego de la difusión de fotografías y videos en los que aparece junto a Alejandro Gilmare Mendoza Díaz, identificado públicamente como líder del grupo delictivo conocido como "La Chokiza", agrupación que ha sido señalada públicamente en diversas denuncias por actividades delictivas como extorsión, narcomenudeo, invasión de predios y múltiples asesinatos. Lejos de tomar distancia, la presidenta municipal afirmó públicamente que dicho personaje "es un gran ser humano", una declaración que provocó indignación y fuertes cuestionamientos al interior de Morena.

 

Ese episodio no golpeó únicamente a la alcaldesa. Golpeó directamente al grupo político que la impulsó, “Mexiquenses de Corazón”.

 

Como también ocurrió con el caso de Nancy Nápoles en Tenancingo, donde la alcaldesa es acusada de autosecuestrarse, para presuntamente despojar 400 millones de pesos del erario público, la crisis terminó exhibiendo la feroz disputa interna que vive Morena por el control de las candidaturas y del poder rumbo a 2027.

 

Hoy el panorama es completamente distinto al de hace apenas unos años.

 

Mientras Horacio Duarte consolida posiciones dentro del gobierno estatal y nuevos liderazgos comienzan a disputar los espacios de decisión, el llamado Grupo Texcoco encabezado por Martínez Miranda enfrenta el mayor desgaste de su historia.

 

Por eso la fotografía con Delfina Gómez tiene un enorme significado político. No parece la imagen de dos liderazgos que caminan hombro con hombro.

 

Parece la fotografía de un senador que necesita demostrar que todavía pertenece al primer círculo del poder.

 

Porque una cosa es compartir un presídium. Y otra muy distinta conservar el control político.

 

La gobernadora sabe perfectamente que Morena llega a una etapa decisiva.

 

La sucesión de 2027 definirá quién controlará el partido y quién encabezará el proyecto rumbo a 2029.

 

En ese escenario, cargar con liderazgos cuestionados puede convertirse en un costo demasiado alto.

 

Higinio Martínez intenta proyectar fortaleza.

 

Pero cada fotografía, cada movimiento y cada mensaje parecen confirmar una realidad difícil de ocultar: el viejo cacicazgo que dominó Texcoco y gran parte de Morena en el Estado de México ya no tiene la capacidad de imponer condiciones como antes.

 

La fotografía busca transmitir unidad. La realidad política transmite otra cosa.

 

Transmite el ocaso de un liderazgo que durante años confundió el control con el respaldo, la disciplina con la lealtad y el poder con la permanencia.

 

Y en política, cuando un dirigente necesita demostrar que sigue siendo indispensable, normalmente es porque dejó de serlo hace mucho tiempo.

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