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IMPUNE Y BRUTAL CENTRO DE TORTURA EN NEZAHUALCÓYOTL   *Juez declaró ilegal la detención de dos mujeres y ordenó investigar posibles acto...

martes, 16 de junio de 2026

IMPUNE Y BRUTAL CENTRO DE TORTURA EN NEZAHUALCÓYOTL

 

*Juez declaró ilegal la detención de dos mujeres y ordenó investigar posibles actos de tortura y corrupción dentro de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana

 

(PRIMERA PARTE)

 

Por EXPEDIENTE SECRETO

 


NEZAHUALCÓYOTL, Méx., 15 de junio de 2026.- Lo que comenzó como una salida rutinaria al gimnasio terminó convirtiéndose, según las denuncias presentadas por las víctimas, en una auténtica pesadilla de abuso policial, tortura, privación ilegal de la libertad y fabricación de delitos al interior de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de Nezahualcóyotl.

 

De acuerdo con los testimonios de Ximena Ibarra Helu y Nicole Daniela Vega Helu, el pasado 4 de mayo, alrededor de las 12:40 horas, ambas fueron interceptadas por elementos adscritos al área de Inteligencia Municipal, luego de salir del gimnasio GYMAN PINK, ubicado en calle Mariquita 211, la colonia Benito Juárez.

 

Las denunciantes sostienen que fueron detenidas en distintos puntos cercanos al establecimiento sin que existiera orden judicial, mandato ministerial o circunstancia legal que justificara su aseguramiento. Pese a ello, ambas terminaron siendo puestas a disposición del ministerio público por el mismo delito.

 

Según las víctimas, desde los primeros momentos de la detención comenzaron las agresiones verbales, amenazas e insultos. Posteriormente, afirman haber sido sometidas físicamente, obligadas a descender de sus motocicletas, revisadas sin autorización y presionadas para desbloquear sus teléfonos celulares.

 

Las mujeres relatan que al negarse a entregar el acceso a sus dispositivos, los elementos policiacos incrementaron la violencia mediante golpes, jalones de cabello, cachetadas, puñetazos y patadas. Para ese momento, aseguran, participaban al menos 15 policías municipales, tanto uniformados como vestidos de civil.

 

Entre las personas señaladas por las denunciantes se encuentra la elemento Jocelyn Chávez Zacarías, quien intervino desde el inicio de los hechos.

 

Posteriormente, ambas fueron trasladadas por separado a instalaciones de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana de Nezahualcóyotl. Una de ellas asegura haber sido obligada a subir a una camioneta Silverado blanca con placas MRH-471-A, llegando incluso a pensar que se encontraba frente a un secuestro o que sería privada de la vida.

 

Las víctimas sostienen que fueron llevadas específicamente a la base conocida como Sistema de Información Criminal (SIC), ubicada en la calle Caballo Bayo, donde se cometieron los actos más graves.

 

De acuerdo con sus declaraciones, dentro de esas instalaciones fueron sometidas a golpes reiterados, métodos de asfixia y descargas eléctricas en diversas partes del cuerpo, incluyendo zonas íntimas. El objetivo, afirman, era obligarlas a desbloquear sus teléfonos celulares y construir una acusación en su contra por delitos graves.

 

Las denunciantes aseguran que durante horas gritaron, pidieron ayuda y suplicaron que cesaran las agresiones, sin que nadie interviniera. Lo más alarmante, señalan, es que numerosos policías transitaban por el lugar observando lo que ocurría con absoluta indiferencia.

 

Si los hechos denunciados son confirmados por las autoridades competentes, estaríamos frente a algo mucho más grave que un caso aislado de abuso policial: la existencia de un centro de tortura operando dentro de instalaciones oficiales del gobierno municipal.

 

Las víctimas identifican como responsable del operativo a Francisco Michael Pérez Ramírez, titular de la coordinación de Inteligencia Municipal, a quien señalan como la persona que dirigía, autorizaba y ordenaba las acciones ejecutadas en su contra.

 

Según las denunciantes, al no encontrar evidencia de algún delito, los agentes habrían decidido fabricar cargos por daños contra la salud. Afirman que Pérez Ramírez ordenó colocarles diez bolsas con presuntos estupefacientes para presentarlas ante el ministerio público de Neza La Perla. Ellas desesperadas por el dolor de la tortura firmaron la declaración y se auto incriminaron.

 

La acusación quedó registrada en la carpeta de investigación: NEZ/NEZ/NZ3/062/119703/26/06 por delitos contra la salud.

 

Sin embargo, el caso dio un giro cuando llegó ante el Juez de Control, Gabriel Ruano Solís, dentro de la carpeta administrativa:1234/2026.

 

De acuerdo con la resolución judicial, el órgano jurisdiccional declaró ilegal la detención al advertir múltiples irregularidades en el procedimiento, además de las lesiones físicas que presentaban las detenidas. Asimismo, ordenó dar vista a la Fiscalía Especializada en Investigación del Delito de Tortura y a la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción.

 

La decisión judicial representa un golpe demoledor para la versión oficial de los hechos y constituye un reconocimiento formal de que existían elementos suficientes para investigar posibles conductas criminales cometidas por servidores públicos. Pese a ello, las denunciantes aseguran que nada ha ocurrido contra los responsables.

 

Aunque la Contraloría Interna de la corporación inició los expedientes CGSC/CA1/QJ208/2026 y CGSC/CA1/QJ209/2026, y aunque el alcalde Adolfo Cerqueda Rebollo, los regidores y síndicos del Ayuntamiento fueron notificados de los hechos, hasta el momento no se conocen sanciones ejemplares ni separaciones definitivas del cargo.

 

El caso adquiere una dimensión todavía más preocupante debido a los señalamientos que rodean a Francisco Michael Pérez Ramírez.

 

Fuentes policiales consultadas por las denunciantes aseguran que el mando tiene antecedentes controvertidos durante su paso por corporaciones de Michoacán, donde presuntamente se le vinculó con integrantes del grupo delictivo “La Nueva Familia Michoacana”. Tales señalamientos deberán ser investigados por las autoridades competentes.

 

Asimismo, Pérez Ramírez presume ser familiar político de Adolfo Eloy Peralta Mora, ex Fiscal Regional de Tecámac, quien fue separado de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México en marzo de 2022 por tener un grupo de delincuentes a su servicio, durante una reestructuración interna ordenada por el Fiscal General José Luis Cervantes Martínez.

 

Frente a este panorama, la pregunta resulta inevitable: ¿cómo llegó una persona con semejantes cuestionamientos a encabezar el área de Inteligencia Municipal de Nezahualcóyotl?

 

Más aún, ¿por qué continúa en funciones mientras existen denuncias de tortura, fabricación de delitos y privación ilegal de la libertad respaldadas por una resolución judicial que declaró ilegal la detención de las víctimas?

 

Lo ocurrido no sólo pone en entredicho a los elementos involucrados. También coloca bajo escrutinio al comisario Vicente Ramírez García y al alcalde morenista Adolfo Cerqueda Rebollo, quienes tienen la obligación legal y moral de garantizar que la corporación policiaca opere dentro de la ley y no al margen de ella.

 

Si las acusaciones resultan ciertas, Nezahualcóyotl no estaría frente a simples excesos policiales, sino ante una estructura institucional que habría permitido durante años prácticas propias de regímenes autoritarios: tortura, fabricación de pruebas, abuso de poder y protección a mandos delincuentes y muy cuestionados.

 

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), tiene ahora la responsabilidad de esclarecer los hechos y determinar si detrás de este caso existe una red de corrupción policial que opera bajo el amparo de la impunidad. (Continuará)

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