BLACK HAWK: EL GOBIERNO DE DELFINA TERMINA DÁNDOLE
LA RAZÓN A EXPEDIENTE SECRETO
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La presentación oficial del helicóptero UH-60A Black Hawk por
parte de la Secretaría de Seguridad del Estado de México no sólo representa una
inversión cercana a los 170 millones de pesos; también constituye el
reconocimiento de que existía un problema que el gobierno de la morenista
Delfina Gómez Álvarez nunca quiso explicar.
El pasado 26 de mayo, EXPEDIENTE SECRETO reveló que al
interior del gobierno estatal existían serias dudas sobre una aeronave Sikorsky
UH-60 Black Hawk de uso valuada en aproximadamente cuatro millones de dólares
que fue negociada por el Secretario de Seguridad Estatal, Cristóbal Castañeda
Camarillo y que presuntamente habría sido adquirida desde enero de este año,
pero que simplemente no aparecía por ninguna parte.
No estaba en los hangares del Aeropuerto Internacional de
Toluca. No operaba para la Secretaría de Seguridad. No existían registros
públicos de su entrega. Tampoco había evidencia física de su existencia. Sin
embargo, fuentes consultadas al interior de la administración mexiquense
aseguraban que incluso ya se realizaban pagos relacionados con su supuesto
resguardo, situación que comenzó a generar cuestionamientos desde áreas
estratégicas como la Dirección de Normatividad.
La gravedad del asunto no radicaba únicamente en la
inexistencia física de la aeronave. El verdadero escándalo fue el silencio
absoluto de las autoridades.
Ni la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, ni el secretario de
Seguridad estatal, Cristóbal Castañeda Camarillo, ni las áreas de comunicación
social del Gobierno del Estado de México desmintieron una sola línea de la
información publicada por este medio.
Jamás mostraron contratos, facturas, bitácoras de entrega,
documentos de importación o certificaciones que demostraran que el helicóptero
efectivamente existía y se encontraba bajo control del gobierno estatal.
SIMPLEMENTE GUARDARON SILENCIO
Por ello, la adquisición y presentación oficial del Black Hawk
termina por darle la razón a EXPEDIENTE SECRETO.
Porque si la aeronave ya existía desde enero, como sostenían
algunas versiones oficiales, ¿por qué nunca fue presentada? ¿Por qué nadie pudo
acreditar su existencia durante meses? ¿Por qué surgieron cuestionamientos
internos sobre pagos relacionados con su resguardo en el aeropuerto de la
ciudad de Toluca? ¿Y por qué ninguna autoridad salió a desmentir las denuncias
cuando éstas fueron publicadas?
LAS PREGUNTAS SIGUEN SIN RESPUESTA
Ahora y a partir del escandaló el gobierno mexiquense intenta
presentar una aeronave como un símbolo de fortalecimiento institucional y
capacidad operativa. Sin embargo, lejos de disipar las dudas, la operación
exhibe una preocupante opacidad en el manejo de recursos públicos.
La inversión anunciada ronda los 170 millones de pesos e
incluye la aeronave, equipamiento táctico, infraestructura aeroportuaria,
sistemas para descenso rápido y un helibalde con capacidad para 2 mil 900
litros de agua destinado al combate de incendios forestales.
Además, el propio secretario Cristóbal Castañeda Camarillo
reconoció que el costo operativo del Black Hawk oscilará entre nueve mil y diez
mil dólares por hora de vuelo, una cifra que representa cientos de miles de
pesos cada vez que la aeronave despegue.
Todo ello ocurre mientras millones de mexiquenses enfrentan
una realidad marcada por la inseguridad, carreteras en mal estado, ministerios
públicos saturados, servicios deficientes y una creciente percepción de
abandono institucional.
PERO EL PROBLEMA VA MUCHO MÁS ALLÁ DEL HELICÓPTERO
Al interior de la Secretaría de Seguridad continúan
acumulándose cuestionamientos sobre el círculo más cercano de Cristóbal
Castañeda Camarillo y la llegada de diversos funcionarios provenientes del Estado
de Sinaloa que hoy ocupan posiciones estratégicas dentro de la estructura de
seguridad mexiquense.
Las críticas y señalamientos sobre presuntos vínculos y
relaciones con personajes ligados al crimen organizado no han desaparecido. Por
el contrario, continúan creciendo en un contexto particularmente delicado,
mientras en Estados Unidos sigue desarrollándose el proceso judicial contra
Ismael “El Mayo” Zambada. Esto ha provocado que la sombra de la duda se mantenga
sobre el secretario mexiquense y varios integrantes de su círculo de confianza.
En cualquier gobierno comprometido con la transparencia, la
acumulación de cuestionamientos de esta magnitud obligaría a una revisión
profunda de responsabilidades políticas y administrativas. Sin embargo, en el
Estado de México ocurre exactamente lo contrario.
Cristóbal Castañeda Camarillo permanece en el cargo pese a los
señalamientos de sus presuntos vínculos con el crimen organizado, específicamente
con “El Mayo” Zambada y pese a que los resultados en materia de seguridad
siguen estando muy lejos de las expectativas prometidas por la administración
estatal.
LA APARICIÓN DEL BLACK HAWK NO CIERRA EL CASO
Por el contrario, confirma que las preguntas formuladas por
EXPEDIENTE SECRETO eran legítimas y abre nuevas interrogantes sobre la forma en
que se manejó la adquisición de la aeronave, la falta de información pública
durante meses y el destino de los recursos relacionados con una operación que
nunca fue aclarada oportunamente.
Hoy el gobierno de Delfina Gómez presume un helicóptero capaz
de trasladar veinte personas, combatir incendios y llegar en minutos a
cualquier región del Estado de México.
Lo que los mexiquenses siguen esperando, sin embargo, no es
una exhibición aérea ni discursos oficiales.
LO QUE EXIGEN SON RESPUESTAS
Porque la confianza pública no se construye con helicópteros
de combate. Se construye con transparencia, rendición de cuentas y
explicaciones claras.
Y en este caso, esas explicaciones siguen sin aparecer.

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