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EL VERDE EN EDOMEX: REFUGIO DE CHAPULINES  Y SOMBRA DE INTERESES CRIMINALES   *Couttolenc apuesta por ex priistas, operadores reciclados...

jueves, 23 de abril de 2026

EL VERDE EN EDOMEX: REFUGIO DE CHAPULINES

 Y SOMBRA DE INTERESES CRIMINALES

 

*Couttolenc apuesta por ex priistas, operadores reciclados y perfiles cuestionados mientras el partido abandona cualquier rastro de agenda ambiental

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 23 de abril de 2026.- El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) en el Estado de México ha dejado de simular: su estrategia política ya no busca construir una identidad ni una agenda ambiental, sino convertirse en un refugio de oportunismo electoral, reciclaje de cuadros priistas y, en los casos más graves, vínculos con estructuras criminales.

 

La reciente afiliación de Luis Manuel Orihuela Márquez confirma esta ruta. Ex candidato del PRI en Tlalnepantla, luego militante de Morena y ahora integrado al Verde, su trayectoria no representa evolución política, sino el manual clásico del “chapulineo” que privilegia la supervivencia electoral por encima de cualquier convicción ideológica.

 

El dirigente estatal del PVEM, José Alberto Couttolenc Buentello, lo presentó como un “liderazgo local”, pero en realidad se trata de un operador con más de 30 años en las entrañas del priismo, que en su momento descalificó a Morena y hoy se mueve sin pudor entre partidos. No hay proyecto: hay cálculo.

 

La maniobra ocurre en Tlalnepantla, un municipio clave donde Morena domina con más de 148 mil votos obtenidos en 2024, frente a los apenas 10 mil del Verde. La lectura es clara: el PVEM no crece por

propuesta, sino por absorción de estructuras ajenas ante su incapacidad de construir una base propia.

 

PERO EL PROBLEMA VA MUCHO MÁS ALLÁ DEL OPORTUNISMO POLÍTICO

 

El Verde mexiquense arrastra señalamientos graves que exhiben una preocupante tolerancia —o incluso cercanía— con perfiles vinculados a actividades delictivas. El caso más escandaloso es el de Christian Jesús Castillo Grimaldo, alias “El Jimmy”, líder del grupo criminal “Sindicato 22 de Octubre”, a quien el partido abrió sus puertas y permitió ocupar un cargo como regidor en Chalco.

 

Hoy, “El Jimmy” está vinculado a proceso por delitos de alto impacto como secuestro, extorsión y homicidio. Sin embargo, la estructura criminal que encabezaba sigue operando con total impunidad en municipios como Chalco, Ixtapaluca, Los Reyes La Paz y Chicoloapan, controlando transporte público, extorsiones y hasta pozos de agua.

 

EL SILENCIO INSTITUCIONAL ES ENSORDECEDOR

 

Ni el gobierno estatal ni la fiscalía han logrado —o querido— desmontar estas redes, lo que alimenta la percepción de complicidad y abandono. Mientras tanto, el Verde no solo no se deslinda, sino que continúa integrando perfiles cuestionados.

 

Otro ejemplo es el de Axel Villaseñor, nombrado líder juvenil del partido, señalado como presunto integrante de grupos de extorsión que mantienen bajo presión a comerciantes. Su ascenso dentro del PVEM no es un error aislado, sino parte de un patrón.

 

A esto se suma la posible incorporación de liderazgos de Antorcha Campesina, histórico grupo de choque del PRI, que hoy negocia su aterrizaje en el Verde como “plan B” ante la incertidumbre en Morena. La escena es reveladora: organizaciones clientelares, operadores políticos reciclados y figuras controvertidas convergen en un mismo espacio.

 

EL RESULTADO ES UN PARTIDO SIN IDENTIDAD

 

El PVEM ha transitado sin pudor de alianzas con el PRI al PAN y posteriormente a Morena, siempre orbitando alrededor del poder en turno. Su supuesta agenda ambiental es inexistente; su verdadera vocación es la supervivencia política a cualquier costo.

 

La incorporación de priistas, panistas y perfiles bajo sospecha no fortalece al partido: lo exhibe.

 

Lejos de consolidarse como una alternativa, el Verde en el Estado de México se configura como un instrumento de conveniencia, donde caben todos aquellos que buscan mantenerse vigentes, sin importar su pasado, sus contradicciones o los señalamientos en su contra.

 

Rumbo a 2027, más que una fuerza política en crecimiento, el PVEM parece consolidarse como un espacio de reacomodo… y de riesgo.

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