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FRACASA EL GOBIERNO DE MARTHA GUERRERO SÁNCHEZ: FEMINICIDIOS Y VIOLENCIA DESBORDAN LOS REYES LA PAZ   * Asesinatos de mujeres, impunidad...

lunes, 6 de abril de 2026

FRACASA EL GOBIERNO DE MARTHA GUERRERO SÁNCHEZ: FEMINICIDIOS Y VIOLENCIA DESBORDAN LOS REYES LA PAZ

 

* Asesinatos de mujeres, impunidad y una seguridad inexistente exhiben el colapso de la administración municipal, mientras crece la indignación contra la alcaldesa y su entorno, incluido Tranquilino Lagos Buenabad

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



LOS REYES LA PAZ, Estado de México.- La violencia contra las mujeres en este municipio ha dejado de ser una alerta para convertirse en una tragedia sistemática. El pasado 3 de abril, una vez más, la sangre volvió a correr en calles de la localidad con el hallazgo del cuerpo de otra mujer con visibles signos de violencia, confirmando lo que para muchos habitantes ya es una realidad innegable: el fracaso total de la estrategia de seguridad del gobierno municipal.

 

El crimen ocurrió en la colonia Ejidal El Pino, sobre la calle Medran Buendía, casi esquina con avenida San Francisco. Este asesinato no solo suma otra víctima a la estadística, sino que desnuda la distancia entre el discurso oficial y la cruda realidad. Apenas días antes, la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez difundía un mensaje prometiendo reforzar la seguridad con motivo del periodo vacacional, asegurando la instalación de puntos de vigilancia para garantizar tranquilidad durante las celebraciones religiosas. Hoy, esas promesas se exhiben como lo que fueron: palabras vacías frente a una violencia desbordada.

 

Los antecedentes son contundentes y devastadores. El pasado 2 de diciembre, al interior del Hotel Saro, ubicado sobre avenida Puebla, fue localizado el cuerpo sin vida de otra mujer, de aproximadamente 35 años, brutalmente golpeada, especialmente en el rostro y la cabeza. Un crimen que evidenció no solo la saña, sino la impunidad con la que operan los agresores.

 

Apenas tres días después, el 5 de diciembre, otra mujer fue asesinada a tiros en las inmediaciones del bar conocido como La Europea. La víctima, completamente ajena a los hechos, quedó atrapada en una riña entre clientes. Murió por impactos de bala en un punto que, para muchos, simboliza el colapso institucional: a escasos metros del palacio municipal. Este hecho desató una ola de indignación contra la alcaldesa y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, señalados por tolerar un entorno donde proliferan centros nocturnos vinculados —según denuncias ciudadanas— a la venta de droga y la explotación sexual.

 

Las redes sociales han sido el termómetro del hartazgo social. Miles de usuarios han denunciado que el corazón del gobierno municipal está rodeado de establecimientos donde, aseguran, se comercian diariamente sustancias como cocaína y cristal, mientras las autoridades parecen mirar hacia otro lado. La percepción ciudadana es demoledora: no solo hay omisión, sino una presunta permisividad que agrava la crisis.

 

El episodio más estremecedor ocurrió el pasado 13 de marzo, cuando una cámara de seguridad captó el asesinato de Elisabeth Ramos García y su hijo Ángel, de apenas 11 años, en calles de la colonia Tecamachalco. Lo que debía ser una escena cotidiana —una madre caminando con su hijo y su sobrina rumbo a la tienda— terminó en una ejecución a plena luz del día. La menor de 15 años que los acompañaba resultó gravemente herida y aún lucha por su vida. El ataque, presuntamente durante un intento de robo, cimbró no solo a la comunidad, sino al país entero.

 

Hoy, en Los Reyes La Paz, el miedo se ha vuelto rutina. Los habitantes viven con la certeza de que están solos, abandonados a su suerte, mientras desde el gobierno municipal se insiste en una narrativa que ya nadie cree. La distancia entre la realidad y el discurso se mide en vidas perdidas.

 

Diversos sectores sociales comienzan a organizarse para exigir la intervención del gobierno federal y que se reconozca formalmente la gravedad de la situación. Para muchos, el municipio ya cruza la línea hacia la condición de un territorio sin control, donde la violencia —particularmente contra las mujeres— avanza sin freno.

 

La conclusión en las calles es contundente: más allá de discursos y promesas, la realidad ha rebasado por completo a las autoridades. Y mientras no haya un cambio profundo, la pregunta ya no es si habrá otra víctima, sino cuándo.

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