HIGINIO DINAMITA LA UNIDAD DE MORENA Y DESAFÍA
A PALACIO NACIONAL RUMBO A 2027
Por: EXPEDIENTE SECRETO
A más de una década de insistir en su objetivo de gobernar la
entidad, el texcocano ha cometido lo que dentro de su propio movimiento ya
califican como un error político de alto costo: adelantar, sin matices, su
campaña rumbo a la elección estatal, desatando una abierta ruptura interna y
debilitando la ya frágil gobernabilidad de la administración de Delfina Gómez
Álvarez.
El punto de quiebre más reciente ocurrió el pasado fin de
semana, cuando Martínez encabezó un mitin en el Salón Rojo del Club Toluca,
rodeado de alcaldes, diputados y figuras de dudosa reputación política. Ahí,
entre consignas desbordadas de “¡gobernador, gobernador!”, quedó en evidencia
lo que en Morena intentaban negar: una campaña anticipada en toda regla que
dinamita los llamados a la unidad dentro de la llamada Cuarta Transformación.
Lejos de ser un acto aislado, el evento forma parte de una
estrategia que apunta directamente a la elección intermedia de 2027, donde el
grupo de Martínez busca medir y demostrar su fuerza territorial, incluso a
costa de fracturar al partido. En los hechos, se trata de un amago político que
pone en riesgo la operación electoral de Morena en uno de los estados más
importantes del país.
En Palacio Nacional el mensaje no ha pasado desapercibido. De
acuerdo con versiones recogidas por medios estatales, el círculo cercano de la
presidenta Claudia Sheinbaum observa con creciente preocupación los movimientos
del senador, especialmente en un contexto donde aliados como el PT y el Partido
Verde han complicado la agenda legislativa federal.
Fuentes al interior de la Presidencia, bajo anonimato,
advierten un escenario aún más delicado: acusan que Martínez estaría dispuesto
a tensar al límite la estructura territorial bajo su influencia, incluso
mediante una “huelga de brazos caídos” en municipios clave, como mecanismo de
presión para forzar a Morena a darle la candidatura.
El diagnóstico en los pasillos del poder es lapidario: las
acciones del senador no sólo rompen con la disciplina política del movimiento,
sino que abren la duda sobre su lealtad al proyecto de la 4T. “¿Sigue siendo Higinio
Martínez parte del movimiento o ya opera como un factor de oposición interna?”,
cuestionan.
Las señales de ruptura no son nuevas. Tras su regreso al
Senado, Martínez lanzó críticas directas al gobierno estatal, evidenciando una
confrontación abierta con la administración de Delfina Gómez. A esto se suma su
rechazo a decisiones clave dentro de Morena, como el nombramiento de Luisa
María Alcalde en la dirigencia nacional y el ascenso de liderazgos estatales
afines a otros grupos internos.
Pero quizá lo más explosivo es la red de alianzas que el
texcocano ha comenzado a tejer. La incorporación de figuras como Alejandra del
Moral, proveniente del viejo priismo— y sus acercamientos con organizaciones
como Antorcha Campesina han encendido alarmas dentro de Morena, donde las bases
rechazan pactos con estructuras que históricamente han sido señaladas por
prácticas clientelares.
A este historial se suma un expediente que en Palacio Nacional
no se olvida: la defensa de Higinio al fallido proyecto del Nuevo Aeropuerto
Internacional de México durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, así como su
oposición al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, emblema de la
administración de Andrés Manuel López Obrador.
Hoy, ese pasado pesa. Y en medio de una coyuntura política tan
delicada, donde la unidad es clave para sostener el proyecto de la 4T, las
maniobras de Higinio Martínez no sólo lo colocan en el centro de la polémica,
sino que amenazan con convertirlo en el principal factor de desestabilización
dentro de su propio movimiento.
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