ANTORCHA CAMPESINA HACE EL RIDÍCULO EN TLAXCALA; DISCURSO DE POBREZA YA NO CONVENCE Y EXHIBE EL DESGASTE DE SUS LÍDERES MILLONARIOS
*Entre consignas apagadas, un himno que nadie conocía y
acarreados obligados, quedó en evidencia el rechazo creciente hacia una
organización señalada por vivir del discurso de la miseria mientras sus
dirigentes gozan de privilegios y riqueza
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El evento dejó escenas que evidenciaron el fracaso de
convocatoria y la desconexión total entre la dirigencia antorchista y la gente.
Cuando los líderes lanzaban sus clásicas consignas, casi nadie las repetía. El
momento más incómodo llegó cuando entonaron el himno de Antorcha Campesina y la
mayoría de los asistentes simplemente no lo conocía, provocando risas, miradas
de desconcierto y un ambiente de vergüenza entre los presentes.
A pesar del intento por aparentar unidad y músculo político,
el desánimo era evidente. Muchos asistentes acudieron más por presión que por
convicción. La presencia del alcalde Alfonso Sánchez García tampoco pasó
desapercibida, sobre todo porque trascendió que funcionarios del ayuntamiento
habrían sido obligados a asistir para rellenar el evento y evitar una imagen
todavía más desangelada.
Mientras los líderes hablaban de desigualdad, explotación y
pobreza, la contradicción era imposible de ignorar. La organización insiste en
venderse como defensora de los más necesitados, pero sus principales dirigentes
llevan años señalados por vivir rodeados de lujos, privilegios y poder
político. El caso más representativo es el de Aquiles Córdova Morán,
considerado por muchos como el gran tirano de Antorcha, cuya figura simboliza
precisamente aquello que durante décadas aseguró combatir.
El discurso de Córdova Morán volvió a repetir la misma
narrativa desgastada de siempre. Durante su intervención afirmó que “el pueblo
trabajador genera toda la riqueza para los ricos” y aseguró que los gobiernos
pueden cambiar de partido o de personajes, pero mientras no cambie la forma de
producir y distribuir la riqueza, nada mejorará. Sin embargo, sus palabras ya
no encontraron eco entre una población cansada de promesas recicladas y de
líderes que llevan décadas viviendo cómodamente gracias a estructuras
clientelares.
La realidad es que el rechazo social hacia este tipo de
organizaciones es cada vez más evidente. Ya no son tiempos donde la gente
obedecía sin cuestionar. Hoy existe una ciudadanía más crítica que observa cómo
muchos dirigentes sociales terminaron convertidos en verdaderos caciques
políticos enriquecidos mientras utilizan a los sectores más vulnerables como
herramienta de presión electoral y movilización.
Lo ocurrido en Tlaxcala confirmó que las viejas estructuras
corporativas están perdiendo fuerza. La gente está cansada de los acarreos, de
los mítines obligados, de los plantones interminables y de discursos que hablan
de justicia social mientras las cúpulas viven entre privilegios y recursos
públicos.
En el evento también estuvieron presentes Abel Pérez Samorano,
líder de Antorcha Campesina en el Estado de México; Juan Manuel Celis Aguirre,
dirigente de la región centro-norte; Homero Enríquez, vocero del movimiento;
así como Marcela Serrano Hernández, expresidenta municipal de Ixtapaluca, cuya
presencia reflejaba el evidente desgaste político de quienes durante años
controlaron presupuestos y poder, pero hoy enfrentan una realidad distinta: la
pérdida de influencia y el creciente hartazgo ciudadano.
Tlaxcala y el país están cambiando. La gente ya no se deja
impresionar por discursos incendiarios ni por organizaciones que dicen
representar al pueblo mientras sus dirigentes viven como una élite política. Y
lo ocurrido ayer fue prueba de ello: Antorcha Campesina ya no moviliza como
antes, porque cada vez más ciudadanos entienden que detrás de la supuesta lucha
social existe una estructura que durante años ha sobrevivido administrando la
pobreza y beneficiándose de ella.

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