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miércoles, 29 de abril de 2026

ANTORCHA CAMPESINA HACE EL RIDÍCULO EN TLAXCALA; DISCURSO DE POBREZA YA NO CONVENCE Y EXHIBE EL DESGASTE DE SUS LÍDERES MILLONARIOS

 

*Entre consignas apagadas, un himno que nadie conocía y acarreados obligados, quedó en evidencia el rechazo creciente hacia una organización señalada por vivir del discurso de la miseria mientras sus dirigentes gozan de privilegios y riqueza

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TLAXCALA, México, 29 de abril de 2026.- Lo que pretendía ser una demostración de fuerza de la Organización Antorcha Campesina terminó convirtiéndose en un espectáculo de desgaste político, apatía social y rechazo silencioso. Ayer por la mañana, en la Plaza de Toros Jorge Aguilar, “El Ranchero”, la agrupación celebró 35 años de supuesta lucha “por los más pobres”, aunque la realidad que quedó expuesta fue otra: una organización aferrada a un discurso viejo, desacreditado y encabezada por líderes que viven rodeados de privilegios mientras miles de seguidores continúan atrapados en la pobreza.

 

El evento dejó escenas que evidenciaron el fracaso de convocatoria y la desconexión total entre la dirigencia antorchista y la gente. Cuando los líderes lanzaban sus clásicas consignas, casi nadie las repetía. El momento más incómodo llegó cuando entonaron el himno de Antorcha Campesina y la mayoría de los asistentes simplemente no lo conocía, provocando risas, miradas de desconcierto y un ambiente de vergüenza entre los presentes.

 

A pesar del intento por aparentar unidad y músculo político, el desánimo era evidente. Muchos asistentes acudieron más por presión que por convicción. La presencia del alcalde Alfonso Sánchez García tampoco pasó desapercibida, sobre todo porque trascendió que funcionarios del ayuntamiento habrían sido obligados a asistir para rellenar el evento y evitar una imagen todavía más desangelada.

 

Mientras los líderes hablaban de desigualdad, explotación y pobreza, la contradicción era imposible de ignorar. La organización insiste en venderse como defensora de los más necesitados, pero sus principales dirigentes llevan años señalados por vivir rodeados de lujos, privilegios y poder político. El caso más representativo es el de Aquiles Córdova Morán, considerado por muchos como el gran tirano de Antorcha, cuya figura simboliza precisamente aquello que durante décadas aseguró combatir.

 

El discurso de Córdova Morán volvió a repetir la misma narrativa desgastada de siempre. Durante su intervención afirmó que “el pueblo trabajador genera toda la riqueza para los ricos” y aseguró que los gobiernos pueden cambiar de partido o de personajes, pero mientras no cambie la forma de producir y distribuir la riqueza, nada mejorará. Sin embargo, sus palabras ya no encontraron eco entre una población cansada de promesas recicladas y de líderes que llevan décadas viviendo cómodamente gracias a estructuras clientelares.

 

La realidad es que el rechazo social hacia este tipo de organizaciones es cada vez más evidente. Ya no son tiempos donde la gente obedecía sin cuestionar. Hoy existe una ciudadanía más crítica que observa cómo muchos dirigentes sociales terminaron convertidos en verdaderos caciques políticos enriquecidos mientras utilizan a los sectores más vulnerables como herramienta de presión electoral y movilización.

 

Lo ocurrido en Tlaxcala confirmó que las viejas estructuras corporativas están perdiendo fuerza. La gente está cansada de los acarreos, de los mítines obligados, de los plantones interminables y de discursos que hablan de justicia social mientras las cúpulas viven entre privilegios y recursos públicos.

 

En el evento también estuvieron presentes Abel Pérez Samorano, líder de Antorcha Campesina en el Estado de México; Juan Manuel Celis Aguirre, dirigente de la región centro-norte; Homero Enríquez, vocero del movimiento; así como Marcela Serrano Hernández, expresidenta municipal de Ixtapaluca, cuya presencia reflejaba el evidente desgaste político de quienes durante años controlaron presupuestos y poder, pero hoy enfrentan una realidad distinta: la pérdida de influencia y el creciente hartazgo ciudadano.

 

Tlaxcala y el país están cambiando. La gente ya no se deja impresionar por discursos incendiarios ni por organizaciones que dicen representar al pueblo mientras sus dirigentes viven como una élite política. Y lo ocurrido ayer fue prueba de ello: Antorcha Campesina ya no moviliza como antes, porque cada vez más ciudadanos entienden que detrás de la supuesta lucha social existe una estructura que durante años ha sobrevivido administrando la pobreza y beneficiándose de ella.

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