ROMÁN RICO: SIN PARTIDO, REPUDIADO Y CON UN HISTORIAL QUE LO PERSIGUE
Por: EXPEDIENTE SECRETO
En abril de 2022, el dirigente estatal del PVEM, José Alberto
Couttolenc Buentello, le tomó protesta como coordinador del partido en Los
Reyes La Paz. Sin embargo, ese respaldo quedó en el pasado. Actualmente, Rico
González ya no forma parte del Verde, lo que deja abierta la interrogante sobre
qué motivó su salida de un partido que ha sido señalado por integrar a
personajes cuestionados. Su exclusión, en ese contexto, resulta aún más
significativa.
Sin estructura propia, Román Rico buscó refugio político en
Texcoco, bajo el cobijo del presidente municipal Nazario Gutiérrez Martínez. No
obstante, su intento de reinsertarse en el círculo cercano al senador Higinio
Martínez Miranda terminó en un episodio de rechazo abierto. En diciembre de
2025, durante una reunión política de fin de año, su presencia causó sorpresa e
inconformidad entre los asistentes. Al arribar figuras como Tranquilino Lagos
Buenabad y su esposa la alcaldesa de Los Reyes La Paz, Martha Guerrero, surgió
la pregunta directa: ¿quién lo había invitado?
El ambiente se tensó rápidamente. La exalcaldesa de Texcoco,
Sandra Luz Falcón, se levantó de su asiento para pedirle que abandonara el
lugar, señalándole que no era bienvenido. Rico González se resistió,
argumentando que había sido invitado por el propio alcalde, pero la presión fue
tal que finalmente el mismo Nazario Gutiérrez tuvo que intervenir para pedirle
que se retirara. El episodio dejó en evidencia el nivel de rechazo que genera
incluso entre actores políticos afines.
Pero el problema no es únicamente político. Desde hace años,
el nombre de Román Rico ha estado rodeado de señalamientos graves. De acuerdo
con versiones locales, su trayectoria habría comenzado en actividades
delictivas, participando en grupos dedicados al robo de camiones cargados con
electrodomésticos sobre la carretera federal México-Texcoco. Las unidades eran
interceptadas, obligadas a detenerse y posteriormente llevadas a predios donde
se vaciaba la mercancía para su venta a gran escala.
Con el paso del tiempo, su rol habría evolucionado. Se le
señala como “madrina” de la entonces policía judicial del Estado de México,
colaborando como informante y señalando a presuntos delincuentes, algunos de
ellos incluso sus excompañeros. Bajo ese esquema, se le vincula con prácticas
de tortura, golpes, amenazas y extorsiones para obtener confesiones y dinero de
los detenidos, en un entorno donde delitos como asaltos, robos violentos e
incluso homicidios habrían quedado en la impunidad, en los cuales presuntamente
participo Román Rico.
Su historial también incluye conflictos con la ciudadanía. En
octubre de 2013, habitantes de la colonia Carlos Hank González lo expulsaron
junto con su esposa —quinta regidora municipal— entre gritos y abucheos,
acusándolo de intentar sacar provecho político de la inconformidad por la
instalación de un centro de transferencia de basura que afectaría a cientos de
familias.
Ese mismo año, en junio de 2020, su domicilio fue atacado a
balazos durante la madrugada. Policías municipales atendieron el reporte por
detonaciones de arma de fuego; en el lugar se encontraron al menos 20
casquillos percutidos e impactos en su vivienda. El propio Rico declaró haber
escuchado los disparos y visto un vehículo huir. Días después, aseguró en redes
sociales conocer a los responsables y exigió acción de la fiscalía mexiquense.
Sin embargo, el caso no avanzó. La pregunta quedó en el aire: si conocía a los
agresores, ¿Por qué no se llegó al fondo del asunto?
El 19 de octubre de 2023, protagonizó otro episodio polémico
al encabezar un bloqueo en la carretera México-Texcoco, a la altura del
kilómetro 18, en la zona conocida como “Los Bancos”, generando un severo caos
vial. La protesta tenía un objetivo claro: exigir la liberación de su suegro,
Darío Antonio García Villafán, alias “El Darío”, detenido por su probable
participación en un homicidio en agravio de José Heriberto Vázquez Martínez.
Durante la manifestación, también se exigió la destitución de
la entonces presidenta municipal Cristina González Cruz, del fiscal regional
Elohim Díaz Jiménez y del director de la policía municipal, Jorge Inocencio
Labastida Mendoza. La presión ejercida por Rico González evidenció su intención
de influir en decisiones judiciales, intentando negociar la liberación de un
familiar vinculado a un delito grave.
Con un historial que incluye su paso por el PRI, el PVEM y
ahora intentos fallidos de acercamiento a Morena, Román Rico González se perfila
como el ejemplo del político sin arraigo ni credibilidad. Repudiado por
partidos y ciudadanos, su nombre aparece constantemente ligado a conflictos,
escándalos y señalamientos que ningún actor político parece dispuesto a asumir.
Hoy, en un escenario electoral cada vez más competido, su
figura representa más un riesgo que una oportunidad. Porque en política, el
pasado pesa, y en el caso de Román Rico, ese peso parece ya insostenible.

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