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ROCHA VUELVE AL PODER: LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA  CONVERTIDA EN BLINDAJE POLÍTICO   *Rocha vuelve al poder entre acusaciones, dudas y e...

martes, 18 de agosto de 2026

FISCALÍA BAJO SOSPECHA: CUATRO AGENTES DE LA FGJEM CAEN POR

 EXTORSIÓN Y SECUESTRO EXPRÉS

 

*funcionarios que debían perseguir a extorsionadores terminaron bajo arresto; armas, drogas y equipos electrónicos fueron asegurados durante el operativo federal

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 18 de agosto de 2026.- 18 de agosto de 2026.- Lo que debería ser una institución encargada de perseguir a delincuentes terminó, una vez más, bajo investigación por la presunta participación de sus propios integrantes en actividades criminales.

 

Cuatro funcionarios de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) fueron detenidos en Texcoco y Ecatepec, señalados por su probable participación en los delitos de extorsión y secuestro exprés, en un operativo coordinado por autoridades federales que exhibe la dimensión de las sospechas que pesan sobre servidores públicos de la institución.

 

Los detenidos fueron identificados como Benito “N”, de 57 años; María Fernanda “N”, de 38; Efraín “N”, de 65, y Mario “N”, de 43, quienes presuntamente se desempeñaban como agentes investigadores de la Fiscalía mexiquense.

 

Las órdenes de aprehensión fueron ejecutadas de manera simultánea: tres en Texcoco y una en Ecatepec, dentro de una investigación dirigida contra servidores públicos por su probable relación con actividades ilícitas.

 

El operativo formó parte de la Estrategia Nacional contra la Extorsión y contó con la participación de la Fuerza de Tarea Marina de Ecatepec, la Fiscalía Especializada en Investigación de Delitos de Secuestro y Extorsión de la FEMDO, la Agencia de Investigación Criminal y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

 

Cerca de 200 elementos participaron en el despliegue, estableciendo perímetros de seguridad para impedir fugas y garantizar la ejecución simultánea de los mandamientos judiciales.

 

Y el resultado de los cateos no fue menor. Las autoridades aseguraron seis armas de fuego, algunas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, cargadores, cartuchos útiles, dosis de drogas sintéticas, teléfonos celulares, computadoras y documentación diversa.

 

Es decir, los cuatro funcionarios no solamente quedaron bajo sospecha por delitos particularmente graves; durante las diligencias también fueron localizados diversos objetos cuya posesión ahora forma parte de las investigaciones.

 

Tras su captura, los cuatro fueron trasladados ante la FEMDO, donde quedaron a disposición de las autoridades federales. Información difundida por medios de comunicación señala que posteriormente fueron vinculados a proceso por los delitos que se les atribuyen.

 

LA FISCALÍA, INVESTIGADA DESDE ADENTRO

 

El escándalo adquiere mayor dimensión porque este no sería un hecho aislado.

 

En enero de este año, la propia FGJEM informó que investigaba denuncias relacionadas con posibles actos de extorsión cometidos presuntamente por personal de la institución en Tecámac y otros municipios de la región.

 

En aquella investigación aparecían un coordinador regional, tres jefes de grupo y seis agentes investigadores. La Fiscalía buscaba determinar si funcionarios o personas ajenas a la institución estaban involucrados.

 

Ahora, meses después, cuatro presuntos agentes investigadores son detenidos en Texcoco y Ecatepec por un caso relacionado precisamente con extorsión y secuestro exprés.

 

La coincidencia resulta imposible de ignorar: mientras la población mexiquense exige que las autoridades combatan a quienes cobran derecho de piso, amenazan y secuestran, algunos servidores públicos de la institución encargada de investigar esos delitos aparecen bajo la lupa por conductas similares.

 

OTRO EXPEDIENTE QUE HUELE A EXTORSIÓN

 

El problema tampoco termina en la FGJEM. Apenas el 10 de agosto, fueron detenidos Raúl “N” y Carlos Eduardo “N”, exservidores públicos de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del Estado de México, dentro de una investigación por un presunto esquema de extorsión contra propietarios de verificentros.

 

Ambos fueron vinculados a proceso el 16 de agosto: uno por extorsión agravada y otro por abuso de autoridad.

 

De acuerdo con la investigación, presuntamente exigían cuotas mensuales de hasta 200 mil pesos a propietarios de establecimientos de verificación vehicular para permitirles continuar operando, además de otros cobros relacionados con líneas y vehículos verificados.

 

El expediente apunta a que el esquema habría generado cientos de millones de pesos de manera ilícita y que los involucrados pretendían obtener más de 430 millones de pesos adicionales antes de noviembre de 2026.

 

Estos hechos no están relacionados, hasta ahora, con los cuatro agentes detenidos en Texcoco y Ecatepec. Pero juntos dibujan un escenario incómodo para el Gobierno del Estado de México: la extorsión presuntamente infiltrada en las propias estructuras gubernamentales.

 

El problema ya no parece limitarse a delincuentes que operan desde las calles.

 

También alcanza a funcionarios que tienen acceso a información, investigaciones, armas, expedientes y capacidad institucional para perseguir delitos.

 

Y cuando quienes deberían combatir la extorsión son señalados por presuntamente participar en ella, la pregunta deja de ser solamente cuántos delincuentes existen en el Estado de México.

 

La pregunta mucho más grave es: ¿Hasta dónde ha penetrado la delincuencia en las instituciones encargadas de combatirla?

 

Porque si la Fiscalía tiene que detener a sus propios investigadores, el problema ya no solamente está afuera de las instituciones. Está dentro.

LA SALUD SE HUNDE EN EL EDOMEX MIENTRAS DELFINA

 GÓMEZ GUARDA SILENCIO

 

*Trabajadores denuncian salarios retenidos, hospitales sin personal, falta de insumos y equipos; advierten paro estatal mientras pacientes enfrentan retrasos, carencias y una atención médica cada vez más precaria

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CIUDAD NEZAHUALCÓYOTL, Estado de México, 18 de agosto de 2026.- El sistema de salud del Estado de México vuelve a exhibir sus miserias: trabajadores sin cobrar, hospitales con plantillas incompletas, falta de insumos y equipo, cirugías retrasadas y pacientes obligados a peregrinar de una unidad médica a otra, mientras la gobernadora morenista Delfina Gómez Álvarez guarda un silencio que resulta cada vez más difícil de justificar.

 

Ayer, prácticamente durante todo el día, trabajadores del sector Salud salieron a las calles en Texcoco, Toluca, Villa Victoria, La Paz, Ecatepec, Chalco, Ciudad Nezahualcóyotl, Acambay, Atizapán e Ixtlahuaca, entre otros municipios, para reclamar algo tan elemental como el salario que debieron recibir el pasado 15 de agosto.

 

No recibieron su quincena.

 

Y detrás de cada trabajador que no cobra hay una familia que también queda atrapada en los problemas administrativos de un gobierno que presume transformación, pero que ni siquiera logra garantizar el pago puntual a quienes mantienen de pie los hospitales públicos.

 

Las protestas comenzaron alrededor de las 11:00 horas. En algunos municipios hubo bloqueos de vialidades y reducción temporal de servicios. Los trabajadores advirtieron que, si este martes el dinero no aparece en sus cuentas, la movilización podría convertirse en un paro estatal de labores.

 

El problema no se limita a una nómina retrasada. Los trabajadores denuncian también adeudos de bonos de salud, canasta básica y complementos salariales, además de falta de personal, medicamentos, insumos y equipo.

 

Y acusan que los problemas se agravaron desde la transferencia de los servicios estatales al IMSS-Bienestar.

 

“Desde que entró IMSS-Bienestar hemos tenido muchos problemas”, señalaron trabajadores, quienes denunciaron que las plantillas de médicos y enfermeras permanecen incompletas.

 

HOSPITALES FUNCIONANDO AL LÍMITE

 

En el Hospital Materno Perinatal “Mónica Pretelini Sáenz”, en Toluca, alrededor de 50 trabajadores bloquearon intermitentemente la lateral de Paseo Tollocan.

 

Pero el problema alcanza a aproximadamente mil 500 empleados de todos los turnos.

 

De acuerdo con el secretario general sindical del hospital, Carlos Camacho, no se han cubierto plazas de trabajadores jubilados, renunciados o cuyos contratos terminaron. La falta de anestesiólogos durante el turno matutino, además, habría provocado retrasos en procedimientos quirúrgicos durante meses.

 

El resultado es una cadena de consecuencias que termina golpeando al ciudadano: menos personal, menos capacidad de atención, procedimientos retrasados y pacientes y familiares enfrentados a médicos y enfermeras que también están trabajando bajo presión. La situación ha llegado a un punto alarmante.

 

Camacho reconoció que algunos médicos y enfermeras han sido víctimas de amenazas de muerte por no poder atender oportunamente a pacientes.

 

Es decir, el fracaso administrativo termina convertido en violencia dentro de los hospitales.

 

En La Paz, médicos y enfermeras del Hospital Materno Infantil “Miguel Hidalgo y Costilla” bloquearon parcialmente la carretera federal México-Texcoco, a la altura de La Magdalena Atlicpac. No es un conflicto nuevo.

 

En enero de 2024, trabajadores de ese mismo hospital ya habían bloqueado la vialidad para exigir pagos, insumos, mejores condiciones laborales y plazas definitivas. En agosto de 2025, personal de limpieza y mantenimiento volvió a protestar por salarios y prestaciones pendientes. Dos años después, los problemas siguen ahí.

 

UNA SALUD PÚBLICA QUE SE DESMORONA

 

Mientras Morena presume que el país y el Estado de México están viviendo una transformación histórica, los trabajadores de la salud exhiben una realidad completamente distinta: hospitales que operan con carencias, trabajadores que no cobran a tiempo y pacientes que terminan pagando las consecuencias de una burocracia incapaz de resolver lo básico.

 

Y AQUÍ APARECE UNA PREGUNTA INEVITABLE: ¿DÓNDE ESTÁ DELFINA GÓMEZ ÁLVAREZ?

 

La gobernadora morenista no puede limitarse a observar desde el silencio mientras los trabajadores de la salud protestan en las calles y los hospitales acumulan carencias. Porque el problema no comenzó ayer.

 

Desde la llegada de Morena al poder, tanto a nivel federal como en el Estado de México, el sistema de salud ha enfrentado una profunda crisis derivada de problemas de abasto, personal, infraestructura, atención y operación institucional. Una crisis que no puede medirse únicamente en pesos, contratos o estadísticas: se mide también en pacientes que no reciben atención a tiempo y en familias que viven auténticas tragedias cuando una enfermedad encuentra un sistema incapaz de responder.

 

Miles de vidas humanas han quedado atrapadas en esta crisis sanitaria, mientras los gobiernos morenistas han convertido muchas veces las deficiencias en discursos, las promesas en propaganda y las responsabilidades en explicaciones administrativas. Y mientras tanto, la gente enferma.

 

En el Estado de México, conseguir una consulta, un estudio, una cirugía o un tratamiento puede convertirse para muchas familias en una auténtica peregrinación: de un hospital a otro, de una ventanilla a otra y de una institución a otra, buscando una atención que debería ser un derecho, no un favor.

 

HASTA LA HEMODIÁLISIS ESTÁ BAJO PRESIÓN

 

El propio IMSS-Bienestar informó que el servicio de hemodiálisis continúa funcionando en las 12 unidades médicas mexiquenses que brindan esta atención y aseguró que ningún paciente ha dejado de recibir su terapia renal.

 

Sin embargo, la institución reconoció fallas en la mayoría de las máquinas de cinco unidades, cuya operación corresponde a la empresa Mantenimiento de Equipo Médico BITA, S.A. de C.V.

 

IMSS-Bienestar aseguró que instaló una mesa de trabajo para reparar los equipos y anunció medidas extraordinarias, incluido el traslado de pacientes a otras unidades cuando sea necesario. Pura mentira.

 

Pero incluso esta explicación deja al descubierto la fragilidad de un sistema en el que un paciente renal —cuya vida depende de recibir su tratamiento puntualmente— puede terminar dependiendo de que una máquina funcione, de que exista personal suficiente y de que otra unidad tenga capacidad para recibirlo.

 

En hospitales de Villa Victoria, Ixtlahuaca, Chalco, Acambay, Ecatepec y Atizapán, las inconformidades también hicieron evidente que el problema es estatal y no un incidente aislado.

 

En Chalco, trabajadores denunciaron que los problemas administrativos han dejado sin ingresos a familias enteras del personal.

 

La frase resume el tamaño del desastre: “Detrás de cada trabajador hay una familia, compromisos y necesidades que no pueden ponerse en pausa por problemas administrativos”.

 

Tampoco pueden ponerse en pausa los infartos, los embarazos de riesgo, las enfermedades renales, los cánceres, las urgencias ni ninguna otra enfermedad.

 

DELFINA NO PUEDE SEGUIR CALLADA

 

La gobernadora Delfina Gómez Álvarez tiene frente a sí un problema que no se resuelve con comunicados ni propaganda.

 

Tiene trabajadores protestando. Tiene hospitales con plazas vacantes. Tiene denuncias por falta de insumos y equipo. Tiene procedimientos quirúrgicos retrasados. Tiene personal amenazado por pacientes desesperados. Tiene problemas recurrentes en hospitales que ya habían protestado anteriormente.

 

Y ahora tiene a trabajadores reclamando en las calles porque no les pagaron su quincena.

 

El silencio del gobierno estatal resulta todavía más ofensivo para miles de familias mexiquenses que todos los días enfrentan enfermedades y descubren que obtener atención médica digna puede convertirse en una carrera de obstáculos.

Porque una cosa es administrar mal una oficina. Y otra muy distinta es administrar mal un sistema del que depende la vida de millones de personas.

 

Si este martes el salario no aparece en las cuentas de los trabajadores, el conflicto podría escalar a un paro estatal.

 

Y entonces la pregunta dejará de ser solamente cuánto tiempo puede soportar un hospital sin personal suficiente.

 

La pregunta será mucho más brutal: ¿Cuántos pacientes más tendrán que pagar con su salud —o con su vida— por el colapso de un sistema que los gobiernos de Morena prometieron transformar?

 

Mientras tanto, Delfina Gómez permanece callada. Pero los hospitales hablan por ella. Y lo que están diciendo es aterrador.

lunes, 17 de agosto de 2026

LA SANGRE QUE MARTHA GUERRERO NO PUEDE LLAMAR “DESINFORMACIÓN”

 

*La Paz se desangra mientras el gobierno de Martha Guerrero acusa de “amarillistas” a los medios que exhiben la violencia


Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 17 de agosto de 2026.- Mientras el gobierno municipal de Martha Guerrero Sánchez pretende convencer a los habitantes de que en Los Reyes La Paz no existen “percances graves” y acusa a los medios de comunicación de ser un “arma” para desinformar, la realidad se encarga de responderle de la manera más brutal: a balazos.

 

Una niña de apenas 10 años fue asesinada; su padre recibió un disparo en la espalda y su madre resultó herida. Un trabajador de seguridad fue ejecutado afuera de un bar y, días antes, un motociclista fue atacado a plena luz del día.

 

Tres episodios violentos en cuestión de semanas bastan para exhibir la distancia entre el discurso oficial y la realidad que padecen los habitantes de La Paz.

 

Porque una cosa es la propaganda desde el Palacio Municipal y otra muy distinta lo que ocurre en las calles. Y en las calles hay armas, ataques, muertos, heridos y miedo.

 

UNA NIÑA DE 10 AÑOS, LA PRUEBA MÁS BRUTAL

 

El episodio más indignante ocurrió el pasado 9 de agosto, cuando la menor de iniciales E.Y.G.C., de apenas 10 años, perdió la vida durante un ataque armado contra una camioneta Toyota Hiace de transporte público, número económico 102 y placas 187NZ101, perteneciente a la Unión de Taxistas de Servicio Colectivo del Estado de México. En la unidad viajaban la niña y sus padres. Los hechos ocurrieron el domingo 9 de agosto alrededor de las 7:20 de la mañana, en avenida Texcoco Manzana 96 Lote 12, Colonia Ancón.

 

Cristian Alvarado Antonio, de 33 años, recibió un disparo en la espalda, mientras que Blanca Daniela García Cruz, de 32 años, resultó herida en el brazo izquierdo. En el lugar fueron localizados cinco casquillos calibre 9 milímetros. La niña murió, mientras su padre continúa luchando por su vida.

 

De acuerdo con compañeros de la ruta que pidieron permanecer en el anonimato, el ataque estaría relacionado con el cobro de extorsiones o “derecho de piso”, y señalaron que el transportista presuntamente se habría negado en reiteradas ocasiones a pagar las cantidades exigidas por grupos criminales.

 

Los testimonios recabados apuntan a que dos sujetos llegaron a bordo de una motocicleta; uno de ellos abrió fuego contra la unidad y ambos huyeron. Hasta donde se ha informado públicamente, no existe una detención relacionada con este ataque. Eso no es una opinión. Eso ocurrió.

 

MIENTRAS EL GOBIERNO HABLA DE “DESINFORMACIÓN”, LAS BALAS HABLAN POR SÍ MISMAS

 

El 1 de agosto, alrededor de las 23:30 horas, hombres armados llegaron al bar “La Malquerida de Oro”, ubicado sobre la carretera federal México-Puebla, en la colonia Emiliano Zapata, dentro del mismo predio donde opera el corralón Castillo.

El establecimiento pertenece a Arturo Castillo, también propietario de las grúas y el corralón Castillo.

 

De acuerdo con testimonios obtenidos en la zona, dos sujetos que viajaban en motocicleta ingresaron al establecimiento y dispararon contra un hombre de aproximadamente 40 a 45 años, quien se desempeñaba como elemento de seguridad y se disponía a abrir el negocio.

 

El trabajador murió. En el sitio fueron localizados dos casquillos calibre 9 milímetros.

 

Y apenas unos días antes, el 28 de julio, alrededor de las 15:30 horas, otro ataque volvió a demostrar la vulnerabilidad de quienes transitan por las calles de La Paz.

 

Un motociclista circulaba sobre la calle Tenancingo cuando dos sujetos que viajaban en otra motocicleta le cerraron el paso. Sin mediar palabra, abrieron fuego y escaparon. Nuevamente fueron localizados dos casquillos calibre 9 milímetros.

 

Tres hechos. Una niña asesinada. Un padre baleado. Una madre herida. Un trabajador ejecutado. Un motociclista atacado a plena tarde.

 

Y ante esta realidad, el discurso oficial parece concentrarse en desacreditar a quienes la documentan.

 

¿“AMARILLISMO” O UNA REALIDAD QUE EL AYUNTAMIENTO NO QUIERE MIRAR?

 

La administración municipal encabezada formalmente por Martha Guerrero Sánchez ha respondido a las críticas contra su gobierno descalificando a medios y páginas informativas que exhiben los problemas de seguridad y de servicios que enfrenta el municipio.

 

Entre los espacios señalados aparecen Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz, Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y Escena Delictiva-MP.

 

La pregunta es inevitable: ¿Son “amarillistas” los medios o son amarillistas las balas? ¿También es “desinformación” una niña de 10 años asesinada? ¿Es “amarillismo” un padre que recibe un disparo en la espalda? ¿Es una “narrativa” una madre herida?

 

¿Es falsa información un trabajador de seguridad ejecutado? ¿También es “desinformación” un motociclista atacado a plena luz del día?

 

Los hechos no necesitan propaganda para existir. La sangre tampoco necesita comunicados de prensa.

 

MARTHA GUERRERO: “LOS MEDIOS PUEDEN SER UN ARMA PARA DESINFORMAR”

 

La postura de la alcaldesa quedó expuesta nuevamente durante la 67ª sesión ordinaria de Cabildo, celebrada el 16 de agosto, donde cuestionó la información difundida por los medios de comunicación.

 

Durante su intervención sostuvo que los medios pueden convertirse en “un arma muy interesante para desinformar” y pidió a los ciudadanos no creer todo lo que aparece en esos espacios.

 

El problema para la presidenta municipal es que hay hechos que no dependen de lo que diga un periodista, una página de Facebook o un medio de comunicación. Dependen de las balas.

 

Cinco casquillos calibre 9 milímetros no son una campaña mediática. Una niña muerta no es una opinión editorial. Un hombre herido de bala no es “desinformación”. Un trabajador ejecutado no es “amarillismo”.

 

Y una familia atacada dentro de una unidad de transporte público no puede desaparecer de la realidad simplemente porque resulta incómoda para el gobierno municipal.

 

EL PODER PUEDE DESACREDITAR A LOS MEDIOS, PERO NO PUEDE BORRAR LOS MUERTOS

 

La paradoja de Los Reyes La Paz es obscena. Mientras desde el gobierno municipal se intenta construir un discurso de tranquilidad y se cuestiona a quienes informan sobre la violencia, los hechos siguen acumulándose.

 

Transportistas denuncian presiones y extorsiones. Comerciantes viven bajo el yugo del pago de derecho de piso. Los ciudadanos tienen miedo.

 

Y ahora una familia fue alcanzada por las balas, con el resultado más terrible posible: una niña de 10 años perdió la vida.

 

Frente a esto, el gobierno tiene dos caminos. Puede seguir atacando a los medios. O puede responder a los ciudadanos.

 

Porque la obligación de una administración municipal no es pedirle a la población que ignore las noticias que le incomodan al poder.

 

Su obligación es prevenir el delito, proteger a la población, colaborar con las investigaciones y exigir resultados.

 

Y AHORA, EL POLÉMICO MANDO POLICIACO

 

A esta crisis se suma otra interrogante que diversos medios de comunicación han venido planteando desde la llegada de Isaías Ramírez Leal, “El Gallo”, como director operativo de la policía municipal.

 

Desde entonces se han difundido señalamientos relacionados con su trayectoria en corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos con integrantes de La Familia Michoacana.

 

Estos señalamientos deben ser investigados y esclarecidos por las autoridades competentes; no pueden convertirse ni en condenas anticipadas ni en asuntos que simplemente se ignoren.

 

Pero precisamente ahí está el problema ¿Qué ha hecho el gobierno municipal para despejar públicamente esas dudas? ¿Ha presentado investigaciones, certificaciones, antecedentes y controles de confianza que permitan responder a los señalamientos? ¿O simplemente ha optado por cerrar filas y descalificar a quienes preguntan?

 

Porque si un gobierno considera falsas las acusaciones, tiene una obligación elemental: demostrarlo con transparencia.

 

No basta con llamar “amarillistas” a los medios. No basta con decir que existe “desinformación”. No basta con pedirle a la ciudadanía que no crea lo que lee.

 

LA PAZ NO NECESITA PROPAGANDA; NECESITA SEGURIDAD

 

Martha Guerrero y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad —a quien actores políticos y militantes locales señalan por tener una influencia importante en decisiones del Ayuntamiento, pese a no haber sido electo para ocupar la Presidencia Municipal— pueden intentar controlar el discurso político.

 

Pueden cuestionar a los medios. Pueden señalar páginas. Pueden acusar de “amarillismo” a quienes exhiben los problemas.

 

Pero no pueden controlar las balas. No pueden regresar la vida a una niña de 10 años. No pueden borrar los cinco casquillos encontrados en el lugar del ataque. No pueden desaparecer el disparo que recibió su padre. No pueden curar con discursos la herida de su madre. No pueden revivir al trabajador ejecutado.

 

Y tampoco pueden convencer a los ciudadanos de que un ataque armado ocurrido a plena luz del día nunca sucedió.

 

La verdadera pregunta ya no es qué dicen los medios. La verdadera pregunta es:

 

¿Hasta dónde piensan llegar Martha Guerrero y Tranquilino Lagos Buenabad con una política de gobierno que, en lugar de responder a las denuncias sobre inseguridad, parece más preocupada por desacreditar a quienes las hacen públicas?

 

Porque mientras en el Ayuntamiento hablan de “desinformación”, en las calles de Los Reyes La Paz existe otra versión.

 

Una versión que no necesita micrófonos. Una versión que no necesita propaganda. Una versión escrita con balas. Y hay algo que ningún discurso oficial podrá convertir en “amarillismo”:

 

la sangre de una niña de diez años.

sábado, 15 de agosto de 2026

EL FAVOR DE ANTORCHA A HIGINIO: EL PACTO QUE AMENAZA CON ARREBATARLE A CHAPINGO 1,640 HECTÁREAS DE BOSQUE

 

*Voces de la comunidad de Chapingo sostienen que la ofensiva de los ejidatarios de Río Frío habría encontrado respaldo político en el grupo de Higinio Martínez; Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo son señalados de gestionar ante autoridades el reconocimiento de los terrenos como propiedad ejidal

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México, 15 de agosto de 2026.- Este sería el favor que Antorcha Campesina le habría pedido a Higinio Martínez Miranda para sellar su pacto rumbo a la gubernatura del Estado de México: ayudar a los ejidatarios de Río Frío a quedarse con 1,640 hectáreas de bosque que pertenecen a la Universidad Autónoma Chapingo (UACh).

 

Esa es la versión que circula con creciente fuerza entre integrantes de la comunidad universitaria, quienes observan con indignación cómo una invasión que comenzó con el cierre de accesos y el ingreso de maquinaria pesada a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan (EFEZ) estaría siendo acompañada ahora por una ofensiva política y burocrática para intentar convertir la ocupación en un supuesto derecho de propiedad.

 

El asunto es explosivo porque, de acuerdo con las denuncias, el conflicto dejó de ser hace tiempo un simple pleito agrario.

 

Ahora aparecen diputados federales de Morena, funcionarios estatales, autoridades municipales, operadores agrarios y un técnico forestal externo que estaría construyendo los argumentos técnicos para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

Y en el centro de esa operación aparece el nombre de Higinio Martínez Miranda, senador texcocano y uno de los principales aspirantes del morenismo mexiquense a la candidatura para gobernador en 2029.

 

La pregunta que nadie quiere responder es evidente: ¿El bosque de Chapingo se convirtió en la moneda de cambio de un pacto político?

 

ANTORCHA HABRÍA COBRADO EL FAVOR

 

Las acusaciones que circulan dentro de Chapingo apuntan a que la relación entre el grupo político de Higinio Martínez y sectores de Antorcha Campesina continúa vigente y que el conflicto de Zoquiapan podría formar parte de los acuerdos territoriales y políticos que permitirían al senador fortalecer su estructura rumbo a 2029.

 

La versión es contundente: Antorcha habría pedido apoyo para que los ejidatarios de Río Frío fueran reconocidos como propietarios de los terrenos forestales ocupados y Higinio habría activado a sus operadores políticos para abrir esa puerta.

 

Las voces aseguran que presuntamente el senador y Antorcha Campesina palmearon el despojo y así apropiarse de los terrenos. Las acusaciones deben ser investigadas porque, detrás de ellas, existe una serie de hechos concretos que requieren explicación.

 

Entre ellos está la intervención de dos diputados federales de Morena: Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo.

 

Ambos son señalados de realizar gestiones ante distintas dependencias para respaldar a los ejidatarios y conseguir que sean reconocidos como propietarios de las 1,640 hectáreas.

 

Corona Arvizu, además, se hizo famoso en octubre de 2025 por impulsar una iniciativa relacionada con sancionar con prisión la difusión de memes contra funcionarios públicos, propuesta que provocó críticas y burlas en redes sociales.

 

Ahora vuelve a colocarse bajo los reflectores, pero por un asunto mucho más serio: su presunta participación en las gestiones políticas alrededor de uno de los principales espacios forestales de Chapingo.

 

PRIMERO ENTRARON POR LA FUERZA; AHORA BUSCAN LA LEGALIZACIÓN

 

La historia de Zoquiapan tiene una cronología que resulta difícil de ignorar. El 15 de octubre de 2025, ejidatarios de Río Frío cerraron el acceso principal a la Estación Forestal Experimental Zoquiapan e introdujeron maquinaria pesada para abrir caminos.

 

Los estudiantes de Ciencias Forestales no abandonaron inmediatamente sus prácticas. Buscaron caminos secundarios para continuar con sus actividades académicas.

 

Pero el 15 de febrero de 2026, según testimonios universitarios, los ejidatarios los enfrentaron con machetes y los amenazaron para impedirles el paso.

 

La advertencia habría sido directa: “Estos son nuestros bosques”.

 

Los alumnos continuaron intentando realizar sus prácticas hasta que la situación llegó a un punto crítico. El 28 de mayo, los caminos y veredas restantes fueron cerrados.

 

Los estudiantes fueron nuevamente expulsados y, desde entonces, profesores y alumnos dejaron de acudir a la estación por temor a una confrontación violenta.

 

Un profesor de Chapingo, quien solicitó anonimato, lo resumió así: “Pensamos que no irían más allá, por lo cual no suspendimos nuestras tareas de enseñanza, hasta que el 28 de mayo pasado cerraron todas las veredas y caminos y expulsaron con más amenazas a nuestros estudiantes. Desde entonces no hemos vuelto por el riesgo de violencia”.

 

LA OPERACIÓN POLÍTICA

 

Mientras los estudiantes quedaron fuera del bosque, comenzó otra etapa de la disputa.

 

Según las denuncias, Armando Corona Arvizu y Jesús Cuanalo comenzaron a realizar gestiones ante distintas instancias gubernamentales para respaldar la pretensión de los ejidatarios.

 

En el entramado aparecen también María Eugenia Rojano Valdés, secretaria del Campo del Estado de México; Abraham Noriega González, delegado regional de esa dependencia; integrantes del Ayuntamiento de Ixtapaluca y Lorenzo de Jesús, comisariado ejidal de Río Frío.

 

Pero existe otro personaje que llama particularmente la atención. Se trata de un técnico forestal externo, señalado como asesor de los ejidatarios y quien, según las denuncias, habría alentado su incursión en la estación.

 

Su función sería todavía más delicada: elaborar planos, delimitaciones, argumentos cartográficos y elementos técnicos relacionados con el uso de suelo para sustentar la reclamación de los terrenos.

 

Es decir: primero se ocupa el territorio y después se construye el expediente para intentar justificar la ocupación.

 

Eso es precisamente lo que integrantes de Chapingo consideran una operación destinada a fabricar una fachada técnica y legal para el despojo ¿Quién está protegiendo a los invasores?

 

Mientras tanto, el rector de Chapingo tampoco ha escapado a las críticas. El 15 de diciembre de 2025, el rector acudió a reunirse con representantes de los ejidatarios de Río Frío.

 

La comunidad universitaria nunca conoció con claridad el resultado de aquella reunión, mientras la ocupación continuó.

 

“Los estudiantes, los profesores y los trabajadores administrativos quedamos a la espera de que los desalojaran. Sin embargo, ahí siguen”, señaló el profesor entrevistado.

 

Y agregó una acusación todavía más fuerte: “Quizá convencieron al rector de que se hiciera de la vista gorda y de que no actuara con firmeza legal, o tal vez Antorcha Campesina lo presionó para que no se moviera y los ha dejado hacer a su antojo, beneficiando a los usurpadores ejidales”.

 

La acusación es grave y corresponde a las autoridades universitarias responderla.

 

Porque mientras se discuten documentos, gestiones y argumentos jurídicos, la realidad es que los alumnos de la Universidad de Chapingo fueron expulsados de una estación forestal que utilizan para su formación profesional.

 

CORONA, CUANALO Y EL GRUPO DE HIGINIO

 

La presencia de Corona Arvizu y Jesús Cuanalo adquiere especial relevancia por su presunta participación en las gestiones para favorecer a los ejidatarios.

 

Corona Arvizu pertenece al grupo morenista identificado con Higinio Martínez Miranda, por lo que la comunidad universitaria observa con especial suspicacia que un legislador cercano al senador participe en la defensa política de los reclamantes. Y ahí vuelve a aparecer la organización más represiva del Edomex, Antorcha Campesina.

 

Para quienes conocen la política mexiquense, la organización no es un actor menor. Su capacidad de movilización, presión territorial y negociación política la ha convertido durante décadas en un factor de poder.

 

Por eso, la versión que circula dentro de Chapingo resulta políticamente explosiva:

 

el conflicto de Zoquiapan sería uno de los favores que Antorcha habría colocado sobre la mesa para mantener su alianza con Higinio Martínez. Y si esa versión fuera cierta, la pregunta sería todavía más delicada:

 

¿Qué está dispuesto a entregar el grupo político de Higinio Martínez para obtener el respaldo territorial que necesita rumbo a 2029?

 

EL BOSQUE COMO MONEDA POLÍTICA

 

Lo que está en juego no son unas cuantas parcelas. Son 1,640 hectáreas de bosque pertenecientes al ámbito de la Universidad Autónoma Chapingo, utilizadas para enseñanza, investigación y prácticas profesionales.

 

Es patrimonio vinculado a una institución pública. Por eso, el caso exige que las autoridades federales, estatales, agrarias y universitarias hagan públicos los documentos que acrediten quién tiene la propiedad y posesión legal de esos terrenos.

 

También deben transparentarse las gestiones realizadas por los diputados Corona Arvizu y Cuanalo.

 

¿Con qué dependencias se reunieron? ¿A quién solicitaron que reconociera a los ejidatarios? ¿Con qué documentos pretenden acreditar la propiedad? ¿Quién elaboró los planos? ¿Quién financió esos trabajos técnicos? ¿Quién es el asesor forestal externo? ¿Y por qué los estudiantes de Chapingo tienen meses sin poder entrar a realizar sus prácticas?

 

Pero hay una pregunta todavía más importante: ¿Higinio Martínez está interviniendo en el conflicto?

 

Si no lo está haciendo, debería decirlo públicamente y deslindarse. Si sí lo está haciendo, debería explicar por qué.

 

Porque el escenario que hoy se denuncia es indignante: una organización política necesitaría un favor para respaldar una candidatura; el favor consistiría en ayudar a ocupar un bosque universitario; diputados morenistas moverían los hilos institucionales; funcionarios estatales y municipales aparecerían en el entramado y, finalmente, un técnico forestal construiría la justificación para intentar vestir de legalidad lo que comenzó con maquinaria, bloqueos y amenazas.

 

Si esto se confirma, no estaríamos frente a una simple disputa agraria. Estaríamos frente a una operación política para apropiarse de patrimonio público.

 

Y entonces el problema ya no sería únicamente que los ejidatarios de Río Frío quieran 1,640 hectáreas. El verdadero problema sería que alguien desde el poder político les esté abriendo la puerta para conseguirlas.

 

Mientras tanto, los estudiantes siguen fuera. El bosque sigue ocupado. Y quienes denuncian el despojo siguen esperando que alguna autoridad tenga el valor de preguntar lo elemental:

 

¿Quién está negociando Zoquiapan y qué está recibiendo a cambio?