RAFAGUEAN A LOS QUE PIDIERON SEGURIDAD: DOS MUERTOS Y DOS
HERIDOS EN LA LECHERÍA-TEXCOCO
*Pidieron protección tras ser amenazados y terminaron
rafagueados; dos murieron y dos luchan por su vida
Por: EXPEDIENTE SECRETO
El ataque ocurrió alrededor de las 13:30 horas, a la altura de
la colonia El Faro, en las inmediaciones de San Miguel Totolcingo, municipio de
Acolman. La camioneta Cupra gris oscuro recibió alrededor de 40 impactos de
bala, de acuerdo con los primeros reportes difundidos sobre el caso.
Dos de los ocupantes quedaron sin vida dentro de la unidad,
mientras que otros dos resultaron gravemente lesionados y fueron trasladados a
un hospital para recibir atención médica. Entre los fallecidos se encontraría,
de manera preliminar, un hombre identificado como “El Ñoño”, mientras que
versiones difundidas sobre el caso señalan que uno de los heridos sería su
hijo.
Los primeros reportes apuntan a que no se trató de un ataque
circunstancial, sino de una agresión directa. Versiones recogidas por medios de
comunicación señalan que los atacantes habrían utilizado dos motocicletas para
seguir y emparejarse con la camioneta antes de abrir fuego contra sus ocupantes.
Posteriormente escaparon de la zona.
PIDIERON PROTECCIÓN Y TERMINARON BAJO LAS BALAS
Uno de los elementos más delicados de este caso es que, según
reportes periodísticos, las víctimas habían acudido momentos antes a una
reunión con autoridades en Tezoyuca, donde presuntamente solicitaron medidas de
protección después de una agresión ocurrida días antes.
De acuerdo con la reconstrucción difundida por N+, los
ocupantes salieron de esa reunión y posteriormente fueron atacados sobre la
Lechería-Texcoco. Testigos refirieron que los agresores aparentemente los
habrían seguido desde Tezoyuca hasta el punto donde ocurrió la balacera.
También ha trascendido de manera extraoficial que las víctimas
estarían relacionadas con la organización Resistencia Civil Pacífica (RCP) y
que incluso habrían tenido un altercado previo con los presuntos agresores.
Esa versión apunta a que el ataque podría estar relacionado
con amenazas previas y un conflicto anterior, aunque el móvil todavía deberá
ser determinado por la Fiscalía General de Justicia del Estado de México.
CUARENTA DISPAROS Y NINGÚN DETENIDO
La escena volvió a mostrar el nivel de violencia con el que
operan algunos grupos armados en la región: una camioneta particular convertida
en blanco de una ráfaga de aproximadamente 40 disparos, dos personas
asesinadas, dos más luchando por su vida y los responsables huyeron del lugar
como ni nada.
La zona fue acordonada y resguardada por policías municipales
y estatales, elementos de la Guardia Nacional y personal de la Secretaría de
Marina, mientras peritos y agentes de la FGJEM iniciaron las investigaciones
correspondientes. Hasta los reportes disponibles no se había informado de
personas detenidas.
LA REALIDAD CONTRA EL DISCURSO OFICIAL
El crimen ocurre apenas un día después de que la gobernadora Delfina
Gómez Álvarez encabezara la Mesa de Paz en Chicoloapan y presumiera una
reducción de 36 por ciento en homicidios dolosos en los 15 municipios incluidos
en el Mando Unificado Oriente, respecto del periodo previo a la estrategia.
El Gobierno mexiquense también ha reportado una reducción de
35.9 por ciento en homicidios dolosos durante enero-agosto de 2026, comparado
con el mismo periodo de 2025.
Pero mientras las autoridades presentan y alardean con porcentajes
favorables, en las carreteras del oriente mexiquense continúan registrándose
ataques armados y ejecuciones que dejan víctimas mortales.
El caso de Acolman plantea preguntas que tendrán que responder
las autoridades: ¿cómo fue posible que quienes presuntamente acudieron a
solicitar protección terminaran siendo atacados poco después? ¿Hubo seguimiento
de los agresores? ¿Existían amenazas previas formalmente denunciadas? ¿Qué
medidas de protección se solicitaron y qué respuesta recibieron?
La estadística oficial puede mostrar una tendencia general,
pero cada homicidio tiene detrás una víctima, una familia y una investigación
que debe llegar hasta los responsables.
Ahora corresponde a la Fiscalía mexiquense esclarecer quién
ordenó y quién ejecutó este ataque, determinar el móvil y establecer si
existían amenazas previas que pudieron haber permitido prevenir la tragedia.
Porque dos muertos y dos heridos en una agresión de esta
magnitud no son solamente una cifra: son una nueva prueba de fuego para la
estrategia de seguridad del Estado de México.

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