FERIA DE SERVICIOS: MUCHO DISCURSO, POCA SEGURIDAD EN
LA PAZ Y CHIMALHUACÁN
*Mientras presumen coordinación y “gobierno sin fronteras”,
habitantes cuestionan que las ferias de servicios sustituyan los resultados en
seguridad y servicios públicos, y advierten que solo se trata de actos anticipados
de campaña rumbo a 2027
La llamada Feria de Servicios Intermunicipal Chimalhuacán-La
Paz fue presentada como una muestra de coordinación para atender problemas como
homicidios, violencia intrafamiliar y suicidios, además de acercar servicios
jurídicos, psicológicos, médicos y sociales.
Sin embargo, para numerosos habitantes, una feria con módulos,
consultas, vacunas, optometría y actividades recreativas no puede confundirse
con una estrategia efectiva de seguridad pública. Y ahí aparece una
contradicción todavía mayor.
Si realmente existe una coordinación institucional sin
fronteras, como aseguran ambas alcaldesas, entonces habría que preguntar por
qué resulta necesario montar una feria para demostrar una coordinación que, en
teoría, ya debería existir todos los días.
Desde la creación del Mando Unificado Oriente, la promesa
precisamente ha sido esa: coordinar a los gobiernos federal, estatal y
municipales, junto con policías locales, Policía Estatal, Guardia Nacional y
Fuerzas Armadas, para combatir la delincuencia en una región donde delitos como
la extorsión y el robo de vehículos representan una preocupación permanente.
La estrategia contempla además el uso de herramientas de
inteligencia y vigilancia, como cámaras del C5 y drones tácticos, y abarca
municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Chalco, Valle de
Chalco, Ixtapaluca, La Paz, Texcoco y Chicoloapan, entre otros.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Dónde está esa
coordinación cuando no hay cámaras, módulos ni fotografías oficiales?
Porque una cosa es recorrer calles y colonia, inaugurar ferias
y hablar de “transformación”, y otra muy distinta es garantizar que los
habitantes puedan caminar por sus calles sin miedo, denunciar un delito sin
temor a represalias y contar con servicios públicos eficientes.
La feria puede ofrecer atención médica, psicológica y
jurídica; puede acercar vacunas y orientación a la población. Todo eso puede
ser útil. Pero no sustituye patrullajes, investigación criminal, prevención
efectiva, combate a la extorsión, recuperación de espacios públicos ni
resultados medibles contra la delincuencia. Sin embargo, a pesar de los
discursos triunfalistas, distan mucho de la realidad.
Por eso, para sectores de la ciudadanía, este tipo de actos
terminan pareciendo más un ejercicio de promoción y propaganda política que una
respuesta de fondo a los problemas que padecen ambas demarcaciones.
Y el calendario electoral tampoco es un detalle menor. A menos
de un año de las elecciones intermedias de 2027, cualquier acto público
protagonizado por dos alcaldesas de Morena, acompañado de discursos sobre la
“transformación” y recorridos para exhibir resultados, inevitablemente genera
cuestionamientos sobre si se trata realmente de una política pública o de una
plataforma de posicionamiento político.
LA CIUDADANÍA, MIENTRAS TANTO, NO VIVE DE FOTOGRAFÍAS NI DE
BOLETINES
Vive —o intenta vivir— entre problemas de inseguridad, falta
de servicios, calles deterioradas y una creciente percepción de que los
gobiernos anuncian mucho más de lo que consiguen resolver.
La propia frase atribuida al expresidente Andrés Manuel López
Obrador, aquella de que “tonto es el gobernante que cree que el pueblo es
tonto”, bien podría ser recordada por ambas alcaldesas.
Porque los habitantes de La Paz y Chimalhuacán no necesitan
que les expliquen que “no existen fronteras”.
Necesitan que los gobiernos demuestren, con resultados y no
con eventos, que efectivamente pueden gobernar sus territorios.
Menos ferias para la fotografía y más resultados en las
calles. Ese es el verdadero reto que tienen Martha Guerrero y Xóchitl Flores. Pero
que están muy lejos de alcanzar.
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