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FERIA DE SERVICIOS: MUCHO DISCURSO, POCA SEGURIDAD EN  LA PAZ Y CHIMALHUACÁN   *Mientras presumen coordinación y “gobierno sin fronteras...

miércoles, 2 de septiembre de 2026

FERIA DE SERVICIOS: MUCHO DISCURSO, POCA SEGURIDAD EN

 LA PAZ Y CHIMALHUACÁN

 

*Mientras presumen coordinación y “gobierno sin fronteras”, habitantes cuestionan que las ferias de servicios sustituyan los resultados en seguridad y servicios públicos, y advierten que solo se trata de actos anticipados de campaña rumbo a 2027

 


LA PAZ, Estado de México, 2 de septiembre de 2026.- Mientras las presidentas municipales de La Paz, Martha Guerrero Sánchez, y de Chimalhuacán, Xóchitl Flores Jiménez, presumen que entre ambos municipios “no puede haber límites territoriales”, la realidad vuelve a colocar una pregunta incómoda sobre la mesa: ¿para qué sirven tantos discursos de coordinación si la seguridad y los servicios públicos siguen siendo una de las principales preocupaciones de los habitantes de la zona oriente?

 

La llamada Feria de Servicios Intermunicipal Chimalhuacán-La Paz fue presentada como una muestra de coordinación para atender problemas como homicidios, violencia intrafamiliar y suicidios, además de acercar servicios jurídicos, psicológicos, médicos y sociales.

 

Sin embargo, para numerosos habitantes, una feria con módulos, consultas, vacunas, optometría y actividades recreativas no puede confundirse con una estrategia efectiva de seguridad pública. Y ahí aparece una contradicción todavía mayor.

 

Si realmente existe una coordinación institucional sin fronteras, como aseguran ambas alcaldesas, entonces habría que preguntar por qué resulta necesario montar una feria para demostrar una coordinación que, en teoría, ya debería existir todos los días.

 

Desde la creación del Mando Unificado Oriente, la promesa precisamente ha sido esa: coordinar a los gobiernos federal, estatal y municipales, junto con policías locales, Policía Estatal, Guardia Nacional y Fuerzas Armadas, para combatir la delincuencia en una región donde delitos como la extorsión y el robo de vehículos representan una preocupación permanente.

 

La estrategia contempla además el uso de herramientas de inteligencia y vigilancia, como cámaras del C5 y drones tácticos, y abarca municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Chalco, Valle de Chalco, Ixtapaluca, La Paz, Texcoco y Chicoloapan, entre otros.

 

Entonces, la pregunta es inevitable: ¿Dónde está esa coordinación cuando no hay cámaras, módulos ni fotografías oficiales?

 

Porque una cosa es recorrer calles y colonia, inaugurar ferias y hablar de “transformación”, y otra muy distinta es garantizar que los habitantes puedan caminar por sus calles sin miedo, denunciar un delito sin temor a represalias y contar con servicios públicos eficientes.

 

La feria puede ofrecer atención médica, psicológica y jurídica; puede acercar vacunas y orientación a la población. Todo eso puede ser útil. Pero no sustituye patrullajes, investigación criminal, prevención efectiva, combate a la extorsión, recuperación de espacios públicos ni resultados medibles contra la delincuencia. Sin embargo, a pesar de los discursos triunfalistas, distan mucho de la realidad.

 

Por eso, para sectores de la ciudadanía, este tipo de actos terminan pareciendo más un ejercicio de promoción y propaganda política que una respuesta de fondo a los problemas que padecen ambas demarcaciones.

 

Y el calendario electoral tampoco es un detalle menor. A menos de un año de las elecciones intermedias de 2027, cualquier acto público protagonizado por dos alcaldesas de Morena, acompañado de discursos sobre la “transformación” y recorridos para exhibir resultados, inevitablemente genera cuestionamientos sobre si se trata realmente de una política pública o de una plataforma de posicionamiento político.

 

LA CIUDADANÍA, MIENTRAS TANTO, NO VIVE DE FOTOGRAFÍAS NI DE BOLETINES

 

Vive —o intenta vivir— entre problemas de inseguridad, falta de servicios, calles deterioradas y una creciente percepción de que los gobiernos anuncian mucho más de lo que consiguen resolver.

 

La propia frase atribuida al expresidente Andrés Manuel López Obrador, aquella de que “tonto es el gobernante que cree que el pueblo es tonto”, bien podría ser recordada por ambas alcaldesas.

 

Porque los habitantes de La Paz y Chimalhuacán no necesitan que les expliquen que “no existen fronteras”.

 

Necesitan que los gobiernos demuestren, con resultados y no con eventos, que efectivamente pueden gobernar sus territorios.

 

Menos ferias para la fotografía y más resultados en las calles. Ese es el verdadero reto que tienen Martha Guerrero y Xóchitl Flores. Pero que están muy lejos de alcanzar.

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