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martes, 30 de diciembre de 2025

DE ACUSAR TERRORISMO A ENCERRAR PERIODISTAS: LA

 CRIMINALIZACIÓN DE LA PRENSA EN VERACRUZ

 

* La Fiscalía fracasa en tribunales, pero mantiene el castigo contra el reportero Rafael León Segovia

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



VERACRUZ, México, 30 de diciembre de 2025.- Lo que no pudieron sostener con pruebas, intentaron imponer con miedo. La Fiscalía General del Estado de Veracruz fracasó en su intento de imputar el delito de terrorismo al reportero de nota roja Rafael León Segovia, pero aun así logró su objetivo principal: castigar, intimidar y mandar un mensaje ejemplarizante a la prensa incómoda.

 

Un Juez de Control vinculó a proceso al comunicador únicamente por los presuntos delitos de encubrimiento por favorecimiento y ataques contra las instituciones de seguridad pública, dejando fuera el cargo más grave —terrorismo— que había sido duramente cuestionado por su endeblez jurídica y su evidente intención política. No obstante, el juez impuso como medida cautelar el resguardo domiciliario por un año, mientras se desarrolla la investigación complementaria.

 

El caso expone una peligrosa lógica institucional: aunque no haya terrorismo, que haya castigo.

 

MENSAJES DE WHATSAPP CONVERTIDOS EN “PRUEBAS”

 

La Fiscalía pretende vincular al periodista con la delincuencia organizada por haber recibido mensajes de WhatsApp de presuntos integrantes de grupos criminales, quienes le notificaban supuestos hechos delictivos. Lo que para cualquier reportero es una fuente —anónima o no—, para la autoridad veracruzana se convirtió en pretexto para fabricar una narrativa criminal.

 

La defensa y organizaciones de protección a la libertad de expresión han sido claras: los mensajes llegaron porque el número del reportero estaba vinculado a su fanpage, y Rafael León desconocía la identidad de quienes los enviaban. Este hecho es conocido por las autoridades, pero fue deliberadamente ignorado.

 

La intención, acusan, no es impartir justicia, sino enviar un mensaje intimidatorio a los periodistas que investigan y publican irregularidades del poder.

 

DETENIDO EN NAVIDAD: EL MENSAJE DEL MIEDO

 

La detención ocurrió el 24 de diciembre, una fecha simbólica que refuerza la lógica del escarmiento.
“No fue justicia, fue terror”, relató el propio Rafael León Segovia, quien denunció haber sido detenido, fotografiado y tratado como delincuente.

 

“La verdad el 24 de diciembre la pasaría con mi familia y llega la ministerial y me detienen, tomándome fotos como si fuera un delincuente. Son medidas intimidatorias”, declaró.

 

La imputación inicial por terrorismo desató protestas de organizaciones defensoras de la libertad de expresión y asociaciones de periodistas, que advirtieron que se trataba de un intento burdo por inhibir el ejercicio periodístico en Veracruz.

 

LA FISCALÍA QUE PERSIGUE PERIODISTAS

 

El abogado defensor, Julio de Jesús Sibaja de la Cruz, celebró que el juez desechara el delito de terrorismo —lo que evitó la prisión preventiva justificada—, pero lamentó que se mantenga la persecución judicial por otros cargos que considera igualmente infundados.

 

Por su parte, el reportero denunció que existe una consigna directa desde la Fiscalía General del Estado por las publicaciones en las que ha exhibido irregularidades de servidores públicos.

 

En el centro de la polémica se encuentra la fiscal general Lisbeth Aurelia Jiménez Aguirre, señalada desde su llegada como una funcionaria dispuesta a pisotear la libertad de expresión con tal de acallar voces críticas, aun utilizando argucias legales y montajes judiciales.

 

HOY FUE UNO, MAÑANA PUEDEN SER TODOS

 

El caso de Rafael León Segovia no es un hecho aislado: es una advertencia. Una fiscalía que no logra probar terrorismo, pero que mantiene procesos, restricciones y desgaste personal contra periodistas, no investiga delitos: administra el miedo.

 

En Veracruz, hoy más que nunca, el gremio periodístico enfrenta una disyuntiva peligrosa: callar o enfrentar al aparato penal del Estado.
La pregunta ya no es si hay persecución, sino quién será el siguiente.

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