COBERTORES, EXCUSAS Y AMNESIA POLÍTICA: EL ASISTENCIALISMO
COMO COARTADA EN LA PAZ
* Asistencialismo, culpas al pasado y cero denuncias: la otra
cara del gobierno morenista en La Paz
Por: EXPEDIENTE SECRETO
LA PAZ, Estado de México, 20 de diciembre de 2025.— Bajo el
disfraz de un acto “humanitario”, la presidenta municipal de La Paz, Martha
Guerrero Sánchez, encabezó la entrega de 500 cobertores en el Parque de los
Niños, en Lomas de San Isidro. El evento, difundido como parte del programa “Abrigando
Corazones”, no es otra cosa que una vieja práctica reciclada: asistencialismo
de ocasión para ocultar la falta de resultados reales.
La alcaldesa, emanada de Morena —partido que prometió ser
diferente— recurrió al mismo libreto de siempre: culpar a las administraciones pasadas
de todos los males, mientras su gobierno se reduce a repartir cobijas, tinacos
y discursos de victimización. Morena no resultó distinto; resultó igual, solo
con otro color.
Guerrero Sánchez afirma que “le dejaron deudas y problemas” y
pide comprensión a la ciudadanía. Sin embargo, omite convenientemente hablar de
su propio pasado político. Fue regidora durante el gobierno del entonces
perredista Agustín Corona, una de las administraciones a las que hoy señala
como saqueadoras. Si en ese periodo hubo desvío de recursos —como ella misma
sugiere—, tendría que explicar qué sabía, qué hizo y cuántos millones se
embolso.
Más grave aún es el silencio en torno a su propio entorno más
cercano. Su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, fungió como director del OPDAPAS,
organismo señalado por presuntos desvíos millonarios que, según versiones
ampliamente conocidas en La Paz, habrían servido para financiar sus
aspiraciones políticas personales. Si la alcaldesa exige cuentas del pasado, la
primera explicación pendiente está en casa. No basta con señalar; se debe
devolver lo robado y ofrecer disculpas públicas.
Mientras acusa a exfuncionarios de haber vaciado las arcas
municipales, no ha presentado una sola denuncia formal ante las autoridades
correspondientes, pese a haberlo prometido al asumir el cargo. Esa omisión no
es casual: es complicidad o cobardía política. Lo demás es retórica hueca.
La entrega de cobertores no resuelve el abandono estructural
del municipio. Lucrar con la necesidad de quienes no tienen ni con qué cubrirse
del frío no es política social, es propaganda. Es utilizar la pobreza como
escenografía y a los más jodidos como fondo para la foto.
Ante vecinos de colonias como Mariel, 20 de Mayo, Libertad,
Lomas de San Isidro, Tecomatlán y El Pino, la alcaldesa habló de “veneno” y de
quienes critican su gobierno. Pero la crítica no es veneno; es consecuencia de
un año de promesas incumplidas, de un discurso que se contradice con los hechos
y de una administración que prefiere repartir culpas antes que rendir cuentas.
A un año de gobierno, Guerrero Sánchez insiste en que no se
puede corregir un rezago de 40 años. Sin embargo, sí fue capaz de prometerlo en
campaña. Hoy, la repavimentación de una avenida y la entrega de tinacos se
presentan como grandes logros, cuando en realidad son obligaciones mínimas del
gobierno municipal, no dádivas.
En La Paz no hacen falta cobertores mediáticos ni discursos de
autojustificación. Hacen falta denuncias, resultados, transparencia y memoria.
Porque quien hoy acusa al pasado, formó parte de él. Y quien gobierna sin
denunciar, termina siendo exactamente lo mismo que dice combatir.

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