LA MORDAZA CON SELLO OFICIAL: TRANQUILINO LAGOS Y MARTHA
GUERRERO, LA CENSURA QUE MORENA NIEGA
* Entre discursos de libertad y detenciones reales, el
gobierno municipal de La Paz exhibe cómo la censura morenista se ejerce con
policías, amenazas y expedientes judiciales
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Los Reyes, La Paz, Estado de México, 29 de diciembre de 2025.-
El 2025 no se explicará con discursos, sino con expedientes. Fue el año en que
el poder dejó de callar con violencia abierta y comenzó a hacerlo con oficios,
demandas, medidas cautelares y amenazas jurídicas. La censura ya no irrumpe: se
tramita. Ya no golpea: firma. Y en municipios gobernados por Morena, como Los
Reyes La Paz, esa lógica autoritaria tiene nombres y apellidos.
Desde el centro del país, Claudia Sheinbaum repite —igual que
Andrés Manuel López Obrador— que en México no hay censura y que la libertad de
expresión está garantizada. Sin embargo, esa narrativa se estrella contra la
realidad que se vive en los estados y municipios morenistas, donde la crítica
no se combate con argumentos, sino con el aparato del Estado.
Los antecedentes son claros. En Guerrero, un periodista fue
sancionado por exhibir un presunto desfalco de mil millones de pesos. En
Puebla, donde gobierna Alejandro Armenta se criminalizó la crítica bajo el tipo
penal de “ciberasedio”. En Campeche, a gobernadora Layda Sansores cerró un
medio e impuso censura previa con el aval del Poder Judicial. En Sonora, una
ciudadana fue obligada a disculparse públicamente durante un mes por un tuit
incómodo. Y en el Senado, Gerardo Fernández Noroña escenificó la humillación
pública de un ciudadano que lo increpó.
Ese modelo nacional de represión “legalizada” aterrizó con
precisión en Los Reyes La Paz, donde gobierna la alcaldesa morenista Martha
Guerrero Sánchez, respaldada política y públicamente por su esposo, Tranquilino
Lagos Buenabad, quien ha asumido el papel de vocero, defensor y operador
político del poder municipal.
El detonante fue menor, pero revelador: la publicación de que
el primer informe de gobierno de Martha Guerrero lució vacío, sin respaldo
ciudadano real, con sillas desocupadas y asistencia forzada. La crítica
incomodó. Y la respuesta no fue política: fue represiva.
El viernes 15 de diciembre, policías municipales privaron de
la libertad a dos reporteros del medio EXPEDIENTE SECRETO. La orden, de acuerdo
con el propio ejecutor, Pedro Luna Pintor, empleado de la Dirección de Gobierno
municipal, provenía directamente de la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez. El
abuso derivó en la apertura de la carpeta de investigación NEZ/CCF/SPN/062/347133/25/12.
Lejos de deslindarse o condenar el uso de la fuerza contra
periodistas, Tranquilino Lagos Buenabad reaccionó desde sus redes sociales con
amenazas veladas. Advirtió que el uso de inteligencia artificial tendría
“consecuencias jurídicas”, un mensaje dirigido de forma inequívoca a los
reporteros críticos: publicar tiene costo.
Días después, Lagos Buenabad intentó cubrir el hecho con el
discurso oficial de Morena. Aseguró que su partido no censura ni persigue
periodistas, que sólo transformó la comunicación pública y que las mañaneras de
López Obrador son ejemplo de libertad de expresión. Un argumento que se
derrumba cuando se contrasta con policías municipales deteniendo reporteros y
funcionarios lanzando advertencias legales desde el poder.
La contradicción es brutal. Si Morena no censura, ¿cómo se
llama que policías municipales detengan periodistas por órdenes del
ayuntamiento? Si hay libertad de expresión, ¿Por qué el esposo de la alcaldesa
amenaza públicamente a medios críticos?
El año cerró confirmando el patrón. En Veracruz, el periodista
Lafita León fue detenido. En Puebla, Rodolfo Ruiz fue vinculado a proceso.
Periodistas perseguidos, vigilados y judicializados, mientras los gobiernos
morenistas insisten en que nadie calla a nadie.
La crítica no se prohíbe: se castiga. No se silencia: se
judicializa. No se reprime: se “regula”.
Así pasará 2025 a la historia: como el año en que la mordaza
se volvió institucional. Y Los Reyes La Paz, bajo el gobierno de Martha
Guerrero Sánchez y la tutela política de Tranquilino Lagos Buenabad, quedará
como ejemplo local de cómo Morena predica libertad mientras ejerce censura con
uniforme, amenazas y expedientes.

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