BALAS, SILENCIO Y FRACTURA MORENISTA: EL ATENTADO EN TECÁMAC
QUE DESNUDA UNA CRISIS POLÍTICA
* La violencia alcanza al gobierno municipal en medio de la
guerra interna de Morena rumbo a 2027
Por: EXPEDIENTE SECRETO
TECÁMAC, Estado de México, 2 de enero de 2026.— El atentado
con arma de fuego contra Tania Avendaño Servín, directora del DIF municipal de
Tecámac, no puede leerse como un hecho aislado ni reducirse a un simple
episodio de violencia urbana. Ocurre en un municipio atravesado por una guerra
interna dentro de Morena, una parálisis institucional creciente y una disputa
abierta por el control político rumbo a 2027.
La funcionaria fue atacada la mañana del 31 de diciembre,
alrededor de las 10 de la mañana, cerca de su domicilio, mientras viajaba en un
vehículo Volkswagen Virtus blanco, con placas MRG-688-C del Estado de México.
Aunque el ataque no se consumó plenamente —la funcionaria resultó herida por
bala en el brazo izquierdo y se reporta fuera de peligro—, el mensaje fue
claro: en Tecámac, hoy, ni los altos cargos públicos están a salvo.
El manejo oficial del caso, lejos de aportar certeza, sembró
dudas. En un primer momento, el gobierno municipal se refirió a la víctima como
“Tania N”, ocultando su identidad, lo que generó confusión y suspicacia. Horas
más tarde, fue la propia cuenta oficial del DIF Tecámac la que confirmó que se
trataba de su directora. ¿Por qué el titubeo? ¿A quién se buscaba proteger: a
la víctima o al discurso político?
La alcaldesa Rosa Yolanda Wong Romero condenó el ataque y
exigió justicia, al tiempo que reconoció públicamente que otros funcionarios y
exfuncionarios municipales han sido amenazados e intimidados, hechos que
—asegura— ya fueron denunciados ante las autoridades. Sin embargo, hasta ahora,
no hay detenidos ni líneas claras de investigación conocidas por la ciudadanía.
La Guardia Civil de Tecámac desplegó un operativo de búsqueda
y contención, pero el silencio posterior resulta ensordecedor frente a la
gravedad del atentado. Las condenas retóricas no sustituyen resultados.
Este episodio ocurre en un contexto político enrarecido. El
pasado 8 de diciembre, durante el primer informe de gobierno de la alcaldesa
Wong Romero, el municipio vivió una escena inédita de confrontación pública:
gritos, reproches y fracturas evidentes entre las facciones de Morena,
particularmente con la exalcaldesa y hoy senadora Mariela Gutiérrez Escalante,
en una disputa abierta por el control político de Tecámac.
Ni siquiera la presencia de la gobernadora Delfina Gómez
Álvarez logró contener el choque de tribus: el desorden y la falta de respeto
institucional dejaron al descubierto una crisis política que ya rebasa lo local
y salpica al Estado de México.
A esta fractura se suma la parálisis de servicios municipales
provocada por el plantón y las protestas de ex trabajadores despedidos, quienes
acusan ceses injustificados. Tecámac hoy es un municipio detenido, crispado y
sin gobernabilidad plena.
Frente a este escenario, la Fiscalía General de Justicia del
Estado de México, encabezada por José Luis Cervantes Martínez, tiene la
obligación de no descartar ninguna línea de investigación, incluida la
posibilidad de que el atentado contra la directora del DIF y las amenazas
previas tengan un trasfondo político, derivado de la pugna interna de Morena
por el poder local y la proyección rumbo a 2027 y la sucesión gubernamental.
Cerrar los ojos ante este contexto sería no solo
irresponsable, sino peligroso. Cuando la violencia alcanza a funcionarios
públicos en medio de disputas partidistas, ya no se trata solo de seguridad: se
trata de democracia, legalidad y del uso del miedo como arma política.
Tecámac no necesita más comunicados de condena. Necesita
verdad, justicia y un Estado que deje de mirar hacia otro lado. Si el poder se
disputa a balazos, el daño no es solo para un partido: es para toda la sociedad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario