ECATEPEC: CIFRAS MAQUILLADAS Y SILENCIOS CRIMINALES
* Cifras alegres, funcionarios señalados y una red criminal
que el gobierno finge no ver
Por: EXPEDIENTE SECRETO
ECATEPEC, Estado de México, 29 de diciembre de 2025.- Mientras
el municipio sigue siendo sinónimo de miedo, extorsión y violencia cotidiana,
el gobierno del Estado de México decidió cerrar el año con un acto de
propaganda cuidadosamente montado desde el C5. La gobernadora Delfina Gómez
Álvarez anunció, con tono triunfalista, una supuesta reducción del 25% en
delitos de alto impacto y del 33% en homicidio doloso. Los números, dijo, son
resultado de las Mesas de Paz, la coordinación institucional y el “trabajo en
equipo”.
El problema no son las cifras. El problema es todo lo que esas
cifras callan.
Porque ninguna estadística, por muy optimista que se presente,
puede borrar la percepción social ni la realidad que se vive en calles,
colonias y mercados de Ecatepec: cobro de piso, amenazas, control territorial y
miedo normalizado. Y mucho menos puede ocultar los señalamientos graves que
pesan sobre el gobierno municipal que hoy presume resultados.
En ningún momento, ni la gobernadora ni la Fiscalía General de
Justicia del Estado de México explicaron cómo encajan estas cifras “a la baja”
con las versiones periodísticas que vinculan a la alcaldesa Azucena Cisneros
Coss con presuntos nexos con grupos delictivos, entre ellos “La Chokiza”,
organización criminal cuyo líder, Alejandro Gilmare Mendoza, alias “El Choko”,
ha sido públicamente elogiado por la propia alcaldesa como “un gran ser
humano”.
Tampoco se dijo una sola palabra sobre el perfil del asesor de
seguridad municipal, José Jorge Amador Amador, alias “El Doctor” o “La Jirafa”,
exdirector de Seguridad Pública de Ciudad Nezahualcóyotl durante 15 años. De
acuerdo con investigaciones periodísticas del medio Latinus, basadas en
informes de agencias de inteligencia, Amador Amador habría construido una amplia
red criminal que involucra a funcionarios de Ecatepec, Nezahualcóyotl y
Chimalhuacán, así como vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Los mismos informes señalan que esta estructura presuntamente
incluye políticos, mandos policiales y grupos criminales dedicados a la
extorsión, el narcotráfico y el robo de combustible. Incluso se documenta que “La
Jirafa” habría entrenado a mandos policiacos para controlar esquemas de
extorsión cuyos recursos terminan en los bolsillos de la delincuencia
organizada.
Nada de eso aparece en las gráficas del C5. Nada de eso se
menciona en las Mesas de Paz. Nada de eso incomoda al discurso oficial.
Así, la narrativa del “avance en la paz” se sostiene más en powerpoints
y boletines que en una depuración real de las corporaciones, en investigaciones
serias o en decisiones políticas que rompan con los pactos inconfesables.
Reducir la violencia en el papel no es lo mismo que desmantelar redes
criminales incrustadas en el poder.
Ecatepec no necesita aplausos ni cifras autocomplacientes.
Necesita respuestas claras. Necesita saber por qué, si todo va tan bien, los
nombres incómodos se esconden bajo la alfombra. Porque cuando la propaganda
grita éxito, pero el silencio protege a los señalados, la paz no avanza: se
administra.

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