CHIMALHUACÁN SE HUNDE EN EL TERROR: DECAPITADOS, NARCOMENSAJES Y EXTORSIÓN BAJO LA SOMBRA DE LA IMPUNIDAD
* Entre narcomensajes, extorsión y omisiones oficiales, la
violencia se encuentra normalizada en Chimalhuacán
Por: EXPEDIENTE SECRETO
CHIMALHUACÁN, Estado de México.– La violencia criminal en
Chimalhuacán alcanzó un nuevo nivel de barbarie el pasado 10 de diciembre,
cuando vecinos de la localidad descubrieron un hallazgo atroz: dos cabezas
humanas abandonadas en la vía pública, una de ellas dentro de una mochila
escolar color rosa y la otra al interior de una bolsa negra. El macabro mensaje
fue claro y directo: el crimen organizado opera con total libertad en el
municipio.
De acuerdo con testimonios de habitantes de la zona, el
hallazgo ocurrió en la Cerrada Francisco Villa y 16 de Septiembre, en el punto
conocido como El Chocolín. Junto a la mochila fue localizada una cartulina con
un narcomensaje que advertía sobre la llegada de un sujeto identificado como
“el Señor de la O”, firmado por el grupo criminal “La Familia Michoacana” (FM),
confirmando la disputa violenta por el control territorial.
La gravedad del hecho se incrementó al saberse que dentro de
la mochila escolar fue encontrada una credencial perteneciente a una menor de
edad que cursa el nivel preescolar. Sin embargo, lejos de activar todos los
protocolos de emergencia y búsqueda inmediata, el gobierno municipal encabezado
por la alcaldesa morenista Xóchitl Flores Jiménez y la Fiscalía de Homicidios
del Estado de México habrían optado por minimizar y ocultar la información,
según denunciaron vecinos y fuentes locales.
La posibilidad de que la vida de una niña esté en riesgo debió
encender todas las alertas. No obstante, la respuesta institucional ha sido el
silencio. El Fiscal General de Justicia del Estado de México, José Luis
Cervantes Martínez, no ha informado de operativos extraordinarios ni de líneas
claras de investigación. Chimalhuacán se desangra mientras las autoridades miran
hacia otro lado.
La jornada de horror no terminó con el hallazgo de las cabezas
decapitadas. A escasas calles del lugar, fueron localizadas dos personas
gravemente heridas, con visibles huellas de tortura, abandonadas por sus
agresores. Ambas fueron trasladadas a un hospital de la localidad: una murió
poco después de ingresar al nosocomio y la otra permanece con vida, bajo
custodia policiaca, debatiéndose entre la vida y la muerte.
Estos hechos no son aislados. El pasado sábado 22 de
noviembre, otro crimen fue silenciado. Un comerciante dedicado a la venta de
caldos de gallina fue asesinado dentro del mercado público San Isidro, ubicado
en la avenida Obrerismo, en el barrio Curtidores, a escasos metros del Búnker
de la policía municipal. Pese a los llamados de auxilio de los locatarios,
ninguna patrulla acudió de inmediato.
Testigos relataron que alrededor de las 15:00 horas, dos
sujetos armados ingresaron directamente al local de Óscar “N”, de 35 años, y
sin mediar palabra le dispararon en repetidas ocasiones. Tras el ataque, los
agresores escaparon en una motocicleta. El crimen ocurrió a plena luz del día,
frente a decenas de personas y en una de las zonas que debería estar más
vigiladas del municipio, por la cercanía del Búnker de donde se concentran
cientos de policías municipales.
Aunque oficialmente no se ha establecido el móvil, fuentes
cercanas a la investigación apuntan al cobro de derecho de piso. Una práctica
que, de acuerdo con comerciantes, se ha vuelto sistemática y generalizada en
Chimalhuacán, pese a que ha sido denunciada una y otra vez sin que ninguna
autoridad actúe.
Fuentes internas de corporaciones federales señalan que al
menos dos policías municipales, hermanos y de apellido Onofre González, presuntamente
son los que estarían encabezando la banda dedicada a la extorsión. Uno de ellos
es conocido con el alias de “El Patas”. Además, dichas fuentes aseguran que el
Director Operativo de la policía municipal, Arturo Hernández Ortega, con
indicativo Centurión, presuntamente tiene pleno conocimiento del cobro de
extorsiones y ha permitido que continúe.
En el Chimalhuacán gobernado por la autodenominada Cuarta
Transformación, la violencia, el terror y la impunidad avanzan sin freno.
Decapitados, narcomensajes, comerciantes asesinados y posibles víctimas
infantiles forman parte de un escenario que las autoridades locales y estatales
parecen decididas a ocultar. Mientras tanto, la población vive siendo rehén del
miedo y del crimen organizado.

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