ECATEPEC: 530 CÁMARAS DEL CRIMEN PARA ESPIAR A RIVALES Y AUTORIDADES
*La Marina desmantela 530 cámaras del crimen, pero los vecinos
siguen atrapados entre extorsión, disputas territoriales y miedo
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Cámaras colocadas en postes, paredes, lámparas y otros puntos
estratégicos han sido utilizadas para observar el movimiento de personas,
detectar grupos rivales y, de acuerdo con investigaciones de seguridad,
advertir la llegada de policías y fuerzas federales.
El fenómeno quedó nuevamente al descubierto en las colonias Buenavista,
El Gallito y Santa Clara Coatitla, en las partes bajas de la Sierra de
Guadalupe, donde elementos de la Marina, la Fiscalía General de la República
participaron en un operativo para neutralizar 21 cámaras instaladas
irregularmente en infraestructura pública. La dimensión del problema no es
nueva.
De acuerdo a la Marina, y reportado por el medio informativo:
Latinus, desde enero a la fecha se han desmantelado 530 video cámaras en la
localidad, instaladas por grupos delictivos.
DEL “HALCÓN” EN MOTOCICLETA A LA VIGILANCIA ELECTRÓNICA
Durante años, el aviso de que llegaba la policía dependía de
los llamados “halcones”: personas que recorrían las calles en motocicletas o
permanecían estratégicamente ubicadas para alertar a sus compañeros.
Ahora, la tecnología permite hacer prácticamente lo mismo,
pero desde una red permanente de vigilancia.
Las cámaras pueden ofrecer una visión mucho más amplia de
calles y accesos y, cuando están conectadas a infraestructura de
telecomunicaciones o alumbrado, permiten mantener vigilancia durante largos periodos.
El problema es que una cámara instalada clandestinamente no
necesariamente está protegiendo a los vecinos. Puede estar observándolos. Puede
estar registrando quién entra y quién sale.
Y, según las investigaciones de seguridad citadas, puede
servir para conocer con anticipación los movimientos de las autoridades.
En febrero, el gobierno municipal reconoció precisamente que
algunas de estas cámaras habían sido utilizadas por grupos delictivos para
monitorear los movimientos de las corporaciones policiales.
AGUA, COMBUSTIBLE Y EXTORSIÓN: EL NEGOCIO DETRÁS DE LA DISPUTA
En las colonias asentadas en las partes bajas de la Sierra de
Guadalupe, vecinos han denunciado la presencia y disputa de grupos dedicados
presuntamente a actividades como el “huachicol de agua”, robo de combustible y
extorsión.
La violencia derivada de esas disputas termina alcanzando a
quienes viven y trabajan en la zona.
Un episodio ocurrido el 21 de abril, de acuerdo con la
información publicada por Latinus, muestra hasta dónde puede llegar la
confrontación.
Sobre avenida Nacional, operadores de una pipa de agua habrían
sido emboscados por sujetos armados. Los agresores bloquearon el paso y el
conductor intentó retroceder; en la maniobra, una motocicleta quedó debajo de
la unidad y posteriormente se registraron al menos siete disparos. Los vecinos
activaron las alarmas. Y ahí aparece otra de las caras de esta crisis: el miedo
cotidiano.
Habitantes de la zona aseguran que cuando cae la noche
procuran no salir de sus domicilios. La recomendación entre vecinos es
sencilla: comprar antes de oscurecer todo lo necesario y permanecer en casa.
No es una vida normal. Es una comunidad que aprende a
encerrarse para sobrevivir.
UNA GUERRA DE GRUPOS QUE CONVIERTE LAS CALLES EN TERRITORIO DE
NADIE
Información de seguridad identifica entre los grupos que
disputan espacios en la zona a Los Mayas, USON, Creasy Grup, Manzanos UDG y
células vinculadas con Los 300, aunque la situación y composición de estas
organizaciones debe ser determinada por las investigaciones ministeriales
correspondientes.
En el caso de USON, existen antecedentes públicos
particularmente relevantes. Guillermo Fragoso Báez, alias “El Memo” o “El Jefe”,
fue objeto de una orden de aprehensión federal en septiembre de 2025.
Autoridades lo señalaron como presunto líder de la Unión de Sindicatos y
Organizaciones Nacionales (USON), y lo investigan por diversos delitos, entre
ellos delincuencia organizada, homicidio, secuestro, extorsión, despojo y
huachicol.
La búsqueda de Fragoso Báez aún sigue vigente en 2026,
mientras que autoridades han realizado detenciones de personas presuntamente
relacionadas con estructuras vinculadas a USON.
El dato de fondo es preocupante: mientras las autoridades
desmontan cámaras, las estructuras criminales buscan mantener capacidad de
vigilancia y control territorial.
“EL MEMO” Y LAS FOTOGRAFÍAS CON POLÍTICOS
Fragoso Báez también ha aparecido públicamente en fotografías
con distintos personajes políticos, entre los que destaca, la presidenta de
México, Claudia Sheinbaum Pardo, el senador Gerardo Fernandez Noroña, el
senador Higinio Martínez, el alcalde de Texcoco, Nazario Gutiérrez y con la
propia alcaldesa de Ecatepec, Azucena CISNEROS Coss.
Medios como TV Azteca documentaron su presunta cercanía
pública con integrantes del entorno político de Morena, y señalaron que el
propio Fragoso difundía imágenes con figuras políticas.
Lo que sí resulta periodísticamente relevante es preguntar: ¿Cómo
pudo crecer durante años una estructura señalada por las autoridades sin que
las instituciones actuaran con mayor contundencia?
LOS 300: OTRO NOMBRE QUE APARECE EN EL MAPA DEL CONFLICTO
Otro de los grupos mencionados en las investigaciones de
seguridad es Los 300, organización que ha sido objeto de diversos operativos y
carpetas de investigación por delitos como extorsión, homicidio, robo y
despojo.
La Jornada reportó en 2025 que la Fiscalía mexiquense
investigaba posibles relaciones de integrantes de Los 300 con autoridades en
funciones y anteriores de municipios del Valle de México, incluido Ecatepec. El
mismo medio publicó señalamientos sobre un supuesto entramado de protección
durante administraciones anteriores del morenista Fernando Vilchis Contreras,
el expresidente municipal de Ecatepec.
EL PROBLEMA NO SE RESUELVE QUITANDO CÁMARAS
Y aquí está el verdadero fondo del problema. Retirar una
cámara puede impedir que un grupo criminal observe una calle.
Pero si detrás de esa cámara existe una estructura dedicada a
la extorsión, al robo de agua, al robo de combustible, al despojo o a cualquier
otra actividad criminal, la cámara es solamente una pieza del engranaje.
Hoy retiran una, pero, mañana pueden colocar otra. La pregunta
verdaderamente incómoda es quién financia esas estructuras, quién las opera, quién
las protege —si es que existe protección— y por qué durante años han podido
establecer mecanismos de control territorial en zonas donde viven miles de
personas.
Porque mientras las autoridades anuncian el retiro de cámaras,
los habitantes siguen teniendo miedo de caminar por sus propias calles después
de que oscurece.
Y ése debería ser el verdadero indicador de la crisis. Una
colonia no recupera la seguridad simplemente porque desaparezcan algunas
cámaras de los postes.
La recupera cuando sus habitantes pueden salir de noche sin
miedo. Cuando un comerciante puede abrir su negocio sin pagar extorsiones. Cuando
un transportista puede circular sin ser amenazado. Cuando una pipa puede llevar
agua sin convertirse en objetivo de hombres armados.
Y cuando las instituciones dejan de limitarse a desmontar los
ojos del crimen para desmantelar las estructuras que permiten que esos ojos
vuelvan a aparecer.
Porque el problema de Ecatepec no es solamente que haya
cámaras clandestinas. El problema es quién está detrás de ellas y cómo
consiguió convertir calles enteras en territorios bajo vigilancia.



