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EL "PACTO DE SINALOA" BLINDA LA RED DE EXTORSIÓN EN PENALES DEL EDOMEX   *Detrás de la destitución de 20 directores, la opacid...

jueves, 24 de septiembre de 2026

EL "PACTO DE SINALOA" BLINDA LA RED DE EXTORSIÓN EN PENALES DEL EDOMEX

 

*Detrás de la destitución de 20 directores, la opacidad de Cristóbal Castañeda encubre un negocio millonario operado por su subsecretario penitenciario

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


TOLUCA, Estado de México. — El reciente anuncio de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) sobre la baja de 20 directores de prisiones mexiquenses —ocho de ellos bajo un supuesto proceso legal— ha sido presentado por las autoridades como un golpe de timón contra la corrupción. Sin embargo, un análisis riguroso de los hechos y de la estructura de mando revela que el anuncio carece de la transparencia mínima para ser considerado una verdadera limpia, perfilándose más como una simulación mediática.

 

El titular de la dependencia, Cristóbal Castañeda Camarillo, omitió los datos más elementales de la investigación: no reveló la identidad de los funcionarios destituidos, no precisó a qué centros penitenciarios pertenecían y calló por completo sobre la naturaleza de las "irregularidades" que dieron pie a las responsabilidades legales de los ocho directores señalados de forma directa.

 

Detrás de este velo de opacidad institucional, las miradas apuntan hacia la Subsecretaría de Control Penitenciario, encabezada por Víctor Manuel Martínez Mendoza, cuya posición de aparente intocabilidad criminal y administrativa cobra sentido únicamente al rastrear su historial de complicidad política.

 

EL "PACTO DE SINALOA": LA LÍNEA QUE UNE A TOLUCA CON CULIACÁN

 

La relación entre Cristóbal Castañeda Camarillo y Víctor Manuel Martínez Mendoza no comenzó en territorio mexiquense; se fraguó en uno de los escenarios más complejos de la seguridad pública en el país: Sinaloa.

 

Mientras Castañeda Camarillo fungía como el poderoso Secretario de Seguridad Pública en aquella entidad norteña, Martínez Mendoza se desempeñaba en paralelo como Delegado Estatal de la entonces Procuraduría General de la República (PGR). La importación de este cuadro sinaloense al organigrama del Estado de México plantea interrogantes que la SSEM ha evitado responder. Este vínculo de origen, descrito al interior de la corporación como una estrecha amistad, se ha convertido en el blindaje perfecto que mantiene a Martínez Mendoza al margen de cualquier indagatoria o llamado a rendir cuentas, a pesar de ser el responsable directo del sistema carcelario del Estado de México.

 

EL INFIERNO DE NEZA-BORDO: LA CAJA CHICA DEL SISTEMA

 

Mientras la narrativa oficial se concentra en la destitución de mandos, en las prisiones del Estado de México el sistema de extorsión institucionalizada opera sin interrupciones. El Centro Penitenciario de Neza-Bordo funciona como un claro botón de muestra de una maquinaria de tortura física y financiera operada bajo el amparo de la Subsecretaría.

 

Testimonios e información recabada exponen un catálogo de tarifas delictivas impuestas a las familias de las Personas Privadas de su Libertad (PPL):

 

"Cuota de protección": Los familiares deben desembolsar hasta 5,000 pesos semanales para garantizar que los internos no sean brutalmente golpeados o sometidos a torturas físicas por parte de grupos de control y custodios.

 

Los filtros de la visita: Durante los días de visita, ingresar al penal implica cruzar aduanas internas donde se cobran 50 pesos por filtro. Los cobros ilegales se extienden a "permisos" para introducir alimentos no autorizados, multas arbitrarias por no vestir la ropa con el color reglamentario o pagos directos para evitar revisiones degradantes.

 

Extorsión clínica diagnóstica: El mecanismo de captación económica inicia el primer día. Al ingresar, los internos son sometidos a una supuesta revisión médica que en realidad funciona como un interrogatorio financiero. Ahí se les cuestiona sobre los ingresos de sus padres, cónyuges o hermanos, el negocio familiar y su lugar de residencia. Con esos datos, la estructura penitenciaria elabora un diagnóstico socioeconómico preciso para fijar el monto de las extorsiones que se exigirán de inmediato a las familias.

 

Esta red criminal interna cuenta con operadores específicos en el terreno: el jefe de custodios y la directora del penal, Nelly Ingrid Cuéllar Romero. Resulta inverosímil que el subsecretario Martínez Mendoza ignore las dinámicas de un penal que ha sido repetidamente señalado por organismos de derechos humanos.

 

CONCLUSIÓN: EL VERDADERO FONDO DEL "TEATRO" PENITENCIARIO

 

La remoción de los 20 directores aparece entonces no como un acto de justicia, sino como un mecanismo de contención de daños o una reorganización de plazas. Al no tocar la estructura de la Subsecretaría de Control Penitenciario ni señalar a los verdaderos beneficiarios de la red de extorsión, la estrategia de la SSEM elude el problema de fondo.

 

La opacidad de Cristóbal Castañeda Camarillo en sus declaraciones públicas busca proteger una realidad insostenible: que las prisiones mexiquenses siguen operando como centros de recaudación millonaria donde el dolor de los internos y el patrimonio de sus familias se convierten en el negocio de los mandos intocables traídos desde Sinaloa. Mientras el subsecretario Víctor Manuel Martínez Mendoza no sea llamado a cuentas, las purgas de directores no serán más que una puesta en escena.

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