HIGINIO MARTÍNEZ REGRESA AL SENADO: EL RETORNO DEL FACTOR DE DIVISIÓN QUE AMENAZA CON REVENTAR A MORENA EN EL EDOMEX
*El cacique de Texcoco reaparece con un discurso de “unidad”
que nadie cree, tras un año dedicado a golpear a Delfina Gómez, dinamitar a la 4T
y pactar con Antorcha Campesina
Por: EXPEDIENTE SECRETO
TEXCOCO, Estado de México, 30 de enero de 2026.– El regreso de
Higinio Martínez Miranda al Senado de la República no representa un cierre de
filas ni un gesto de reconciliación dentro de Morena, sino la reaparición del
principal factor de descomposición interna del partido en el Estado de México.
El senador con licencia vuelve justo cuando se discutirá la reforma electoral,
en un movimiento calculado y oportunista que huele más a chantaje político que
a compromiso con la Cuarta Transformación.
Tras más de un año de licencia, Martínez Miranda retorna luego
de haberse dedicado, de tiempo completo, a atacar al gobierno de Delfina Gómez
Álvarez, a minar la autoridad del secretario general de Gobierno, Horacio
Duarte, y a sembrar la idea de que Morena está dividido. No fue distancia
institucional: fue una ofensiva sistemática para debilitar al gobierno que él
no encabeza.
El senador texcocano, ampliamente conocido como el cacique de
Texcoco, no ocultó su desprecio por la unidad del movimiento. Por el contrario,
durante meses sostuvo una narrativa corrosiva que fracturó al morenismo
mexiquense, provocando un daño profundo al partido que hoy dice querer
acompañar. Su supuesto “trabajo por el Edomex” fue, en realidad, una campaña
permanente de desgaste contra la gobernadora.
Higinio Martínez es el rostro visible del grupo Mexiquenses de
Corazón, una marca política creada para hacer campaña anticipada, despilfarrar
recursos públicos y presionar al interior de Morena con un solo objetivo:
imponer su candidatura al gobierno estatal. Alcaldes alineados a ese grupo han
sido utilizados como caja chica política, en una operación descarada que
contradice por completo los principios que dice defender la 4T.
Pero el daño no termina ahí. En su obsesión enfermiza por el
poder, Martínez Miranda construyó una alianza con Antorcha Campesina, una
organización priista señalada históricamente por la violencia, el control
territorial y un largo historial de muertos. Un pacto que, de confirmarse, no
solo es inmoral, sino incompatible con cualquier discurso de transformación.
Durante su ausencia, el senador jamás bajó el tono. Sostuvo
reuniones, giras y actos partidistas donde arremetió sin pudor contra los
grupos afines a Delfina Gómez y Horacio Duarte. Alimentó rumores, tensó la
cuerda y apostó al desgaste institucional, todo con la intención de reventar la
unidad interna y presentarse como “indispensable”.
Ahora, en un acto de cinismo político, anuncia que acompañará
el proyecto de la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobierno estatal, “sin
renunciar a opinar”. Traducido al lenguaje real: seguirá saboteando desde
dentro, usando el Senado como plataforma para mantenerse vigente y seguir
presionando por la candidatura.
La presencia de Higinio Martínez en la Cámara Alta no
fortalece a Morena, la pone en riesgo. Su capacidad de negociación, su arraigo
territorial y su historial de confrontación lo convierten en un agente de
inestabilidad, capaz de provocar un rompimiento definitivo en el Edomex si su
ambición no es satisfecha.
Si el senador realmente quisiera la unidad, el camino sería
claro y contundente: romper públicamente con Antorcha Campesina, detener la
guerra interna y asumir que su tiempo ya pasó. Mientras eso no ocurra, su
regreso al Senado no será recordado como un acto de responsabilidad política,
sino como el retorno de un político dispuesto a incendiar su propio partido con
tal de gobernar.
En Morena lo saben: Higinio Martínez no vuelve para sumar,
vuelve para cobrar facturas, aunque en el proceso arrastre consigo al proyecto
que dice defender.

No hay comentarios:
Publicar un comentario