FGJEM BAJO LA LUPA: CRECEN DENUNCIAS POR EXTORSIÓN DE
POLICÍAS DE INVESTIGACIÓN EN EL EDOMEX
* Aunque 10 agentes ya fueron separados, las quejas ciudadanas
superan las 20 y exhiben una red de abusos, falsos policías y “madrinas” que
operan con impunidad en vialidades como la México–Pachuca
Por: EXPEDIENTE SECRETO
Toluca, Estado de México, 27 de enero de 2026.— La Fiscalía
General de Justicia del Estado de México (FGJEM) se encuentra nuevamente bajo
el escrutinio público, luego de que salieran a la luz decenas de denuncias
ciudadanas por presuntos actos de extorsión cometidos por policías de
investigación, principalmente contra automovilistas que circulan por la
autopista México–Pachuca, una de las vialidades más transitadas y conflictivas
de la entidad.
De acuerdo con información oficial dada a conocer por la
propia Fiscalía, cuyo titular es José Luis Cervantes Martínez, las quejas han
llegado a través de correos electrónicos institucionales y de los Centros de
Justicia, donde ciudadanos relatan haber sido detenidos de manera arbitraria
por sujetos que se identifican como agentes de investigación, quienes
posteriormente exigen dinero a cambio de no fabricar delitos, no remitir
vehículos al corralón o simplemente “dejarlos ir”.
Hasta el momento, la FGJEM informó que 10 policías de
investigación ya fueron separados de la corporación como parte de estas
indagatorias. Sin embargo, lejos de tranquilizar a la ciudadanía, este anuncio
provocó un efecto contrario: las denuncias aumentaron. Tras hacerse pública la investigación,
el número de quejas superó ya las 20, lo que deja en evidencia que el problema
podría ser mucho más profundo y extendido de lo que inicialmente se reconocía.
Las autoridades aseguran que ahora el objetivo es diferenciar
a los verdaderos elementos de la corporación involucrados en actos de
corrupción, de aquellos individuos que simulan ser agentes de investigación para
delinquir, conocidos popularmente como “madrinas”. No obstante, esta línea de
investigación despierta suspicacias, ya que al interior de la propia Fiscalía
es un secreto a voces la existencia y tolerancia histórica de estas figuras,
que operan en los márgenes de la legalidad, muchas veces con protección
interna.
La autopista México–Pachuca ha sido señalada reiteradamente
como un foco rojo de abusos, donde conductores denuncian operativos
irregulares, detenciones sin fundamento legal y amenazas veladas o directas. A
pesar de ello, los resultados visibles han sido escasos, y las sanciones
ejemplares prácticamente inexistentes.
Diversos sectores de la sociedad civil cuestionan si esta
ofensiva contra la corrupción es un intento real de limpiar la institución, o simplemente
una reacción mediática para contener la indignación social, en un contexto
donde la desconfianza hacia las corporaciones de seguridad y procuración de
justicia se encuentra en uno de sus niveles más altos.
La separación de elementos, sin información clara sobre
procesos penales, consignaciones o sentencias, resulta insuficiente para una
ciudadanía que exige algo más que comunicados. La pregunta que flota en el
ambiente es clara:
¿habrá consecuencias reales para los responsables o, como ha
ocurrido en otras ocasiones, el caso terminará diluyéndose entre
investigaciones internas, cambios administrativos y el olvido?
Mientras tanto, las denuncias siguen llegando, los
automovilistas continúan expuestos y la Fiscalía del Estado de México enfrenta
una prueba clave: demostrar con hechos que la corrupción no se combate con
discursos, sino con acciones firmes y transparentes.

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