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viernes, 2 de enero de 2026

REYES MAGOS EN SAN LÁZARO: LEGISLADORES PROLONGAN VACACIONES Y SE AUTO–REGALAN AUMENTO MILLONARIO

 

* Mientras millones de mexicanos enfrentan la cuesta de enero, la Comisión Permanente del Congreso decidió tomarse con calma el inicio del año: el regreso al trabajo será hasta después de abrir los regalos

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



Ciudad de México, 2 de enero de 2026.- La austeridad republicana, al menos en el Poder Legislativo, parece haberse quedado guardada junto con los adornos navideños. Esto porque los diputados y senadores que integran la Comisión Permanente del Congreso de la Unión optaron por extender sus vacaciones para pasar tranquilos el Día de Reyes en casa, lejos del recinto parlamentario y de cualquier urgencia nacional. El regreso a labores, dicen, será hasta el 7 de enero, ya con juguetes estrenados y rosca digerida.

 

No se trata de un simple descanso administrativo. Es una postal que retrata con precisión la distancia entre la clase política y la realidad cotidiana del país. Mientras hospitales operan con carencias y sin medicamentos, así como la inseguridad no toma vacaciones y miles de familias ajustan el gasto para sobrevivir la cuesta de enero, los legisladores decidieron que el trabajo podía esperar unos días más.

 

Pero la historia no termina ahí. Porque si algo saben hacer bien en San Lázaro, es consentirse a sí mismos. Antes de irse de descanso prolongado, los diputados se adelantaron su propio “regalo” al aprobar el Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, donde —sin rubor alguno— se autorizaron un aumento en sus percepciones.

 

El resultado: cada legislador tendrá ingresos anuales por un millón 307 mil 224 pesos, contando sueldo, aguinaldo y prestaciones como seguro de vida. Esto representa 113 mil 739 pesos más que el año anterior, un incremento que para cualquier trabajador promedio sería impensable, pero que en el Congreso se vota sin mayor debate ni resistencia.

 

En otras palabras, mientras el discurso oficial insiste en la contención del gasto y la disciplina financiera, los representantes populares se aseguran que la inflación, la cuesta de enero y la incertidumbre económica no les rocen ni el saco. A ellos, como diría el clásico, la cuesta de enero les hace lo que el viento a Juárez.

 

El contraste es brutal. El país inicia 2026 con presiones económicas, ajustes presupuestales en estados y municipios, recortes en políticas públicas, educación y en seguridad social y una ciudadanía que estira cada peso. Y, sin embargo, quienes deberían dar el ejemplo prefieren estirar el calendario laboral y engordar la nómina legislativa.

 

No hay comunicados de indignación interna, ni llamados a la congruencia, ni renuncias simbólicas al aumento. Tampoco hay prisa por sesionar. Total, los problemas nacionales pueden esperar; Melchor, Gaspar y Baltasar no.

 

Así, el Congreso confirma una vez más que, cuando se trata de privilegios, no hay colores partidistas ni ideologías enfrentadas: hay unanimidad. Y mientras los legisladores celebran con regalos nuevos y cheques más grandes, el país sigue esperando que alguien, del otro lado del pleno, decida tomarse en serio su trabajo.

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