ANTORCHA, EL VERDE Y EL VIEJO PRI: LA ALIANZA QUE AMENAZA
CON DINAMITAR A MORENA EN EL EDOMEX
Por: Carlos Recio, Martín Ponce
SAN VICENTE CHICOLOAPAN, Estado de México, 2 de marzo de
2026.— En el tablero político mexiquense se mueve una jugada que, de
confirmarse, exhibiría la peor cara del pragmatismo electoral: la convergencia
entre liderazgos señalados por corrupción, estructuras históricamente
vinculadas al priismo más rancio y operadores que hoy buscan refugio bajo las
siglas del Partido Verde para golpear desde dentro a Morena.
En el centro de las versiones se encuentra Alejandra del
Moral, excandidata del PRI, PAN y PRD al gobierno del Estado de México, quien
—según diversas voces locales— estaría operando políticamente junto con el
exalcalde priista de San Vicente Chicoloapan para fortalecer a Antorcha
Campesina, organización que durante décadas fue señalada por prácticas
clientelares, presión política y control territorial bajo el cobijo del PRI.
La jugada, aseguran actores locales, tendría como beneficiario
indirecto al senador Higinio Martínez Miranda, figura histórica de Morena en la
entidad, hoy acusado por críticos internos de pactar con antiguos adversarios
ideológicos. El vehículo sería el Partido Verde Ecologista de México,
plataforma desde donde buscarían “dinamitar” la cohesión morenista en el Estado
de México.
ANTORCHA: DEL DISCURSO INCENDIARIO AL OPORTUNISMO
La organización fundada por el tirano Aquiles Córdova Morán
atraviesa uno de los momentos más frágiles de su historia. Tras perder espacios
de poder y financiamiento, sus liderazgos han sido cuestionados por su pasado
de confrontación violenta y por su histórica cercanía con gobiernos priistas.
Hoy, en un giro que para muchos raya en el cinismo político,
Córdova Morán ha suavizado su discurso e incluso ha elogiado públicamente a la
presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, pese a que en el pasado calificaba a la 4T,
como sus enemigos políticos. Pero para Antorcha Campesina, no se trata de
convicción ideológica, sino de supervivencia.
EL MALESTAR EN MORENA
En la base morenista crece la incomodidad. Militantes
cuestionan qué pensar cuando ven a Alejandra del Moral compartiendo espacios
con el senador Martínez Miranda, a quien algunos ya llaman “traidor” a los
principios fundacionales de la llamada Cuarta Transformación.
Martínez presume controlar políticamente al menos 40
municipios mexiquenses, entre ellos Ecatepec, uno de los bastiones electorales
más importantes del estado. Ese poder territorial lo coloca como pieza clave
rumbo a 2027, pero también como epicentro de divisiones internas.
CHICOLOAPAN: LABORATORIO DE LA FRACTURA
San Vicente Chicoloapan es ejemplo de la implosión interna.
Por un lado, el grupo del alcalde Francisco Javier Mendoza Vázquez; por el
otro, el bloque ligado a la exalcaldesa Nancy Gómez Vargas, representado por su
esposo, el diputado local Samuel Ríos.
Sobre Ríos pesan señalamientos políticos por el control del
organismo operador del agua (OPDAPAS) y por presuntamente haber acumulado una
fortuna millonaria administrando el servicio. A ello se suman acusaciones de
encubrimiento en favor de sus cuñados, Marco Antonio Gómez Vargas, alias “El
Kino”, y Alexis Gómez Vargas, alias “El Honda”, señalados por versiones locales
como presuntos líderes de la organización criminal conocida como La Familia
Michoacana en la región.
En medio de esta pugna aparece Andrés Aguirre Romero, quien
aguardaría el momento oportuno para colarse como candidato del Verde —o
impulsar a uno propio— aprovechando la fractura morenista.
¿Pragmatismo o traición?
La posible alianza entre sectores del viejo PRI, liderazgos
del Verde, Antorcha Campesina y operadores cercanos a Higinio Martínez dibuja
un escenario donde las ideologías parecen haber sido sustituidas por cálculos
de poder.
Para Morena en el Estado de México, el riesgo no es sólo
electoral. Es moral y político. Si la base percibe que sus dirigentes pactan
con quienes históricamente combatieron —y que hoy arrastran acusaciones de
corrupción, violencia y vínculos cuestionables—, la fractura podría ser más
profunda que cualquier derrota en las urnas.
El 2027 aún parece lejano. Pero en el Edomex, las alianzas
subterráneas ya comenzaron a mover sus piezas.









