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FUEGO AMIGO EN TEXCOCO: EL BOTÍN DE ECATEPEC Y  LA DEMENCIA POR EL PODER   *El botín millonario de Ecatepec desata el canibalismo guinda...

sábado, 24 de octubre de 2026

FUEGO AMIGO EN TEXCOCO: EL BOTÍN DE ECATEPEC Y

 LA DEMENCIA POR EL PODER

 

*El botín millonario de Ecatepec desata el canibalismo guinda: la obsesión de Higinio Martínez abre una grieta insalvable en el Estado de México que ni los programas sociales podrán rescatar a la 4T del colapso electoral

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


ECATEPEC, Estado de México.- Dicen que el poder revela la verdadera naturaleza de los hombres, pero en el Estado de México, el poder absoluto ha desatado una preocupante patología de ambición. El otrora monolítico Grupo Texcoco —esa trinidad que operaba con sincronía perfecta para derrocar al PRI— hoy es un nido de víboras que se devoran entre sí. Lo que se vive en el tablero mexiquense no es una disputa ideológica; es una guerra civil encarnizada por el control territorial, los recursos millonarios y el liderazgo absoluto rumbo a 2027, detonada por las ambiciones desmedidas del presidente del Senado, Higinio Martínez Miranda. Fuentes cercanas al partido guinda señalan que el senador parece estar perdiendo la cordura en su desesperada búsqueda por no perder el control, obsesionado un día sí y el otro también en boicotear, chantajear y fracturar el gobierno de su compañera, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

 

Pero el higinismo ya no la tiene fácil. En los sótanos del palacio de Toluca, el secretario de Gobierno, Horacio Duarte, ha puesto en marcha una maquinaria implacable. Duarte opera una contraofensiva silenciosa a ras de tierra, tejiendo alianzas y operando directamente con los liderazgos regionales de Morena para convencerlos, uno a uno, de retirar todo apoyo al proyecto del presidente del Senado. Es un juego de asfixia política que busca dejar a Higinio Martínez como un general sin ejército, aislado en su propio delirio de grandeza.

 

El epicentro de esta violenta sacudida es Ecatepec. Mucho más que una alcaldía, esta demarcación representa el botín económico y electoral más codiciado de la entidad. Aquí chocan de frente dos proyectos irreconciliables: el "delfinismo" oficialista contra el "higinismo" recalcitrante, este último perfectamente articulado a través de la organización Mexiquenses de Corazón. La contienda interna ha adquirido tintes de canibalismo político puro y duro, personificado en una dinámica que la prensa local ya describe sin rodeos como "todas contra Azucena y Azucena contra todas". Las piezas de este tablero de discordia tienen nombres propios: la alcaldesa Azucena Cisneros Coss, midiendo sus fuerzas contra Zaira Cedillo, Luzma Hernández y Esmeralda Vallejo por el control hegemónico del movimiento.

 

La narrativa oficial del partido guinda, desgastada y cínica, se desmorona cuando se escuchan las propias palabras de la alcaldesa de Ecatepec. Durante una asamblea informativa "en defensa de la soberanía", Cisneros Coss tronó con dureza: “nunca más el yugo de los que transaron, de los que traicionaron los principios de este gran municipio”. Pero, ¿a quién le habla? El dedo flamígero de la alcaldesa ya no apunta al PRI, ni al PAN, ni a los fantasmas del pasado neoliberal. Su dardo envenenado va directo contra sus propios hermanos de militancia. Al denunciar una supuesta "guerra sucia" y violencia política tras registrarse en el proceso de Morena, Cisneros dejó en claro, en entrevista con el medio Callejón, que sus detractores quieren que "regresen los que se fueron". La ironía es perversa: esos que se fueron y a los que acusa de traición, también se cobijan bajo las siglas de Morena y se dicen apóstoles de la llamada Cuarta Transformación.

 

La descomposición ética de esta disputa alcanza su punto más vergonzoso en el pragmatismo con el que justifican sus alianzas con la delincuencia. El escándalo que persigue a Azucena Cisneros por videos y fotografías junto a Alejandro Gilmare Mendoza, alias "El Choko" —el detenido líder del grupo criminal "La Chokiza"— es una mancha de cinismo que ningún discurso de honestidad puede borrar. Aunque la funcionaria se defienda alegando un burdo "montaje sacado de contexto", los registros públicos no mienten: en el material audiovisual se le escucha referirse a este generador de violencia como un "gran ser humano". Esta condescendencia hacia liderazgos delictivos demuestra que la ambición por retener el territorio no conoce límites morales ni legales.

 

Morena en el Estado de México ha resultado ser una profunda vergüenza institucional; un coliseo donde la supuesta mística de la transformación ha sido sustituida por el hambre del presupuesto millonario y el control del poder por el poder mismo. Lo único que mantiene a flote a esta marca electoral frente a una ciudadanía harta son los multimillonarios programas sociales federales que actúan como calmante político. Sin embargo, la tregua social será efímera. Si el partido oficialista no frena este canibalismo, la fractura de Texcoco no solo dejará un reguero de cadáveres políticos en el camino, sino que terminará mandando a toda la Cuarta Transformación directamente a la lona. En esta guerra interna de ambiciones desbocadas, nadie saldrá ileso, y el costo de su soberbia podría ser la pérdida total del estado más importante del país.

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