VALLE DE CHALCO: MORENA INVOCA AL “PUEBLO SABIO”, PERO SUS
POLÍTICOS YA SE DISPUTAN LA ALCALDÍA
*Yesica Rojas exige que la ciudadanía decida, mientras Alan
Velasco busca la reelección; la fractura entre ambos exhibe una pugna interna
que contrasta con las demandas de seguridad, agua y servicios públicos
Por: EXPEDIENTE SECRETO
La diputada local Yesica Yanet Rojas Hernández, vinculada al
grupo político del senador Higinio Martínez Miranda, destapó la profunda
desconfianza que corroe al partido al exigir abiertamente que las encuestas
internas del comité morenista no manipulen el proceso. Sin embargo, su retórica
choca con una realidad cínica: las calles del municipio ya lucen tapizadas con lonas
que promueven su imagen. La legisladora confunde la propaganda con la verdadera
rendición de cuentas, pretendiendo que la ciudadanía valide sus aspiraciones políticas
sin presentar un solo resultado de su gestión verificable, iniciativa aprobada
o beneficio tangible que justifique su salto de la cámara de diputados a la
presidencia municipal.
La diputada local Yesica Rojas puso nuevamente sobre la mesa
esa contradicción al referirse a sus aspiraciones rumbo a la candidatura de
Morena a la presidencia municipal de Valle de Chalco. Ante los medios de
comunicación, insistió en que sea la ciudadanía la que determine quién debe
encabezar el siguiente proyecto político del partido, dejando en claro su desconfianza
en las encuestas de Morena.
“Que sea el pueblo quien decida”, expresó al ser cuestionada
sobre el proceso que definirá a la próxima coordinadora o coordinador de los
trabajos de la transformación en el municipio, una figura que, en la práctica
política de Morena, suele anticipar quién será su abanderado a la alcaldía.
En la otra acera, el actual alcalde morenista Alan Velasco Agüero,
respaldado por la corriente de la gobernadora Delfina Gómez y el secretario general
de gobierno, Horacio Duarte, busca la reelección bajo la sombra de un origen
sumamente cuestionado por la opinión pública local, que lo señala como un
sucesor impuesto por el exalcalde Armando García Méndez, a quien presuntamente
sirvió como chofer y secretario particular. Más allá de su meteórico ascenso
político, la gestión de Velasco arrastra un saldo reprobatorio, envuelto en
escándalos de opacidad financiera y presuntos desfalcos presupuestales que
dejan a las familias vallechalquences en total desamparo.
El verdadero drama de Valle de Chalco no está en las boletas
electorales, sino en el abandono sistemático y la sospecha del desvío de los
recursos públicos que debieron mitigar sus peores indicadores de vulnerabilidad.
El boquete de los 966 millones de pesos: La administración de
Alan Velasco enfrenta duras exigencias de aclaración tras revelarse que la
Auditoría Superior de la Federación (ASF) mantiene bajo investigación cerca de
966 millones de pesos en recursos federales. El Ayuntamiento carece de la
documentación comprobatoria y justificativa para estos fondos, los cuales
pertenecían originalmente al FAISMUN (destinado a obras sociales) y al FORTAMUN
(dirigido a mitigar la crisis de seguridad).
Auditorías locales en la mira: El Órgano Superior de
Fiscalización del Estado de México (OSFEM) también ha colocado la lupa sobre el
municipio, detectando decenas de observaciones y señalando opacidad en el uso
de fondos estatales como el FEFOM, donde se reportan desde adjudicaciones
directas dudosas hasta pagos por obras que quedaron completamente inconclusas.
Sueldos de opulencia frente a la miseria extrema: Mientras el
municipio maneja un presupuesto anual modificado que supera los 1,500 millones
de pesos, el contraste social es obsceno. Reportes locales exponen que mientras
el alcalde percibe un sueldo estimado de 125 mil pesos mensuales —y el Cabildo
absorbe más de 14 millones de pesos anuales en remuneraciones—, más del 66% de
la población de Valle de Chalco sobrevive en condiciones de pobreza y alrededor
de 54 mil habitantes enfrentan la pobreza extrema más severa.
Inundaciones crónicas y colapso vial: El dinero desaparecido
de los fondos de infraestructura pasa factura cada temporada de lluvias. La
ineficacia gubernamental y la falta de alcantarillado formal convierten a
colonias enteras —como María Isabel o Alfredo del Mazo— en auténticas lagunas
de aguas negras intransitables que destruyen el precario patrimonio de los
vecinos.
Inseguridad desbordada (Grado D): A pesar de los presupuestos
asignados a la protección ciudadana, diversas mediciones colocan al municipio
en el nivel más alto de riesgo (Grado D). El entorno no solo está azotado por
la delincuencia común, sino por constantes denuncias de extorsión, abusos y
redes de corrupción operadas por la propia policía municipal.
Carencia de salud y educación: Más del 60% de los habitantes
carece de acceso formal a servicios médicos y seguridad social, obligando a una
población golpeada por el hacinamiento a resolver sus emergencias por cuenta
propia, mientras la juventud padece una de las tasas de deserción escolar en
nivel medio superior más críticas de la región oriente.
Esta parálisis administrativa es el costo directo de una
fractura política donde el gobierno municipal y la diputación local juegan a
las vencidas por sus propios cálculos rumbo a la sucesión municipal del 2027 y
rumbo a los comicios estatales de 2029. Mientras los grupos de Texcoco y las
corrientes oficiales de Morena se disputan el control del territorio, la
administración pública funciona bajo la mezquina lógica de las rivalidades
personales, demostrando que la soberanía del pueblo solo les importa cuando
llega el momento de pedir el voto para depositarlo en las urnas.

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