FGJEM: ASALTO INSTITUCIONAL EN LA MÉXICO-PACHUCA
* Extorsión, abuso de poder y persecuciones ilegales
convierten a la México-Pachuca en un corredor de asaltos con respaldo
institucional
Por: EXPEDIENTE SECRETO
ECATEPEC, Estado de México, 21 de enero de 2026.– La carretera
México-Pachuca libre se ha convertido en un territorio sin ley donde no mandan
los delincuentes comunes, sino policías de investigación y madrinas adscritos a
la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), quienes operan una
red sistemática de abusos, detenciones arbitrarias y extorsiones contra
ciudadanos que transitan por los municipios de Tecámac, Ecatepec, Coacalco y
Cuautitlán Izcalli.
Lejos de combatir al crimen, los hampones con placa han hecho
de esta vía federal un corredor de cacería, aprovechando tramos sin cámaras de
vigilancia para interceptar automovilistas, intimidarlos y despojarlos de
dinero bajo amenazas fabricadas.
Uno de los casos más recientes quedó documentado en un video
difundido en redes sociales, donde se observa cómo una camioneta evade a
presuntos agentes de investigación. Los hechos ocurrieron hace aproximadamente
un mes en un tramo federal de la México-Pachuca y se extendieron incluso hasta
los límites con el estado de Hidalgo, evidenciando que estos grupos actúan
fuera de su jurisdicción y sin coordinación con autoridades hidalguenses, como
si se tratara de una banda criminal itinerante con respaldo institucional.
El afectado relató que ese día se dirigía de una plaza
comercial en Tecámac hacia Tizayuca, Hidalgo, después de retirar dinero de una
sucursal bancaria. Durante el trayecto, sujetos armados intentaron detenerlo en
un punto ciego, sin vigilancia, lo que le generó sospecha y temor. Al no
detenerse, fue perseguido durante varios kilómetros dentro del territorio
hidalguense, hasta que los agresores regresaron al Estado de México.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el denunciante aseguró
haber sido hostigado en repetidas ocasiones, incluyendo revisiones arbitrarias
de su teléfono celular en zonas comerciales y constantes detenciones en el
mismo tramo carretero. El nivel de acoso fue tal que tomó una decisión extrema:
vender su camioneta a un precio muy por debajo de su valor real para no volver
a circular por la zona y proteger su vida y la de su familia.
“YA NO PUEDO NI PASAR POR AHÍ NI IR AL BANCO EN TECÁMAC;
DIARIO ESTÁN EN ESA ÁREA”, AFIRMÓ.
Estas prácticas, denunciaron los afectados, son comunes dentro
de la Policía de Investigación, siempre acompañados de madrinas que abundan al
interior de la FGJEM. Lo más grave es que, según los testimonios, el fiscal
general del Estado de México, José Luis Martínez Cervantes, tiene pleno
conocimiento de estas operaciones y las permite, ya que este esquema de
extorsión sirve para engrosar los bolsillos de comandantes regionales, mandos
de alto nivel y del propio fiscal, a quien los denunciantes señalan
directamente como parte de la cadena de corrupción.
El patrón se repite: fabricación de delitos, intimidación y
amenazas. El ciudadano afirmó que un amigo suyo fue trasladado a instalaciones
de la Fiscalía únicamente por haber tomado una fotografía, mientras que un
familiar fue detenido por supuestas irregularidades en el Registro Público
Vehicular (REPUVE).
En este último caso, los agentes exigieron 45 mil pesos para
no ponerlo a disposición del Ministerio Público por el delito de ataques a las
vías de comunicación, además de amenazarlo con sembrarle droga.
“Si no aflojas, ellos mismos te denuncian y se hacen pasar por
víctimas”, sentenció el denunciante, quien sostuvo que estas extorsiones se
realizan con el conocimiento de mandos superiores y dentro de las propias
instalaciones de la Fiscalía, lo que confirma un esquema de delincuencia
institucionalizada.
Las denuncias coinciden en que este patrón de conducta se
repite en distintos municipios del Valle de México, especialmente en la zona
oriente y en vías de alta afluencia vehicular, casualmente donde no hay cámaras
de seguridad.
Ante esta situación, los afectados exigieron la intervención
inmediata de autoridades estatales y federales para investigar a fondo a la
FGJEM y frenar lo que califican como un sistema de asalto oficializado contra
la ciudadanía.
Hasta el momento, la Fiscalía General de Justicia del Estado
de México guarda silencio, confirmando con su omisión la percepción de
impunidad y corrupción que hoy convierte a la México-Pachuca no en una vía de
comunicación, sino en un campo de extorsión bajo el amparo del Estado.










