REVOCACIÓN DE MANDATO: EL INCENDIO Y EL CLAVADISTA
*¿Qué problema resuelve? ¿Qué necesidad social atiende esa
revocación tergiversada en ratificación del mandato presidencial? ¿Para qué y a
quién le sirve en este momento?
Por: Carlos Bravo Regidor
Ciudad de México 16 de noviembre de 2021. Los datos
oficiales son desoladores. Tres ejemplos. La tasa de homicidios lleva
desde 2018 prácticamente estancada en los niveles más altos de los que se tiene
registro durante las últimas décadas: 29 por cada 100 mil habitantes. Las muertes en exceso (el volumen de
defunciones que se producen por encima de lo previsto según la tendencia
histórica) ascendieron, entre enero de 2020 y marzo de 2021, a medio millón de
personas: un 53% por encima de lo esperado. Y entre 2018 y 2020, el porcentaje
de personas en situación de pobreza subió
de 41.9 a 43.9%, lo que equivale a casi 4 millones más de pobres. En suma:
mientras la violencia sigue igual, la salud y la pobreza están peor hoy de lo que
estaban al principio del sexenio.
Las prioridades gubernamentales, sin embargo, están en otra
parte. Por ejemplo, en el pozo sin fondo financiero de Pemex, cuyas pérdidas en lo
que va de 2021 llegan a más de 100 mil millones de pesos, pero que para el
próximo año recibirá un 17% de aumento en su presupuesto total. O
en seguir presumiendo como ejemplar un programa poco
transparente, discrecional y con múltiples denuncias por irregularidades
operativas como Sembrando Vida –y cuyo impacto, además,
ha resultado muy contraproducente . O, por último, en
promover la consulta para la revocación de mandato, un mecanismo que
teóricamente consiste en someter la continuidad del presidente al juicio de la
ciudadanía aunque, en la práctica, se está convirtiendo en un instrumento
propagandístico del poder presidencial para mantener su política de estar en
campaña permanente.
Sería absurdo achacarle toda la responsabilidad sobre el mal
desempeño que registran los datos oficiales al gobierno en turno. Por un lado,
la tasa de homicidios venía creciendo desde el 2015; por el otro, la pandemia
aumentó las muertes en exceso y la pobreza en todo el mundo. Pero también sería
injusto pretender que el gobierno de López Obrador no tiene ningún control
sobre las prioridades plasmadas en el Presupuesto de Egresos recién aprobado,
sus políticas públicas o su estrategia de comunicación. Las causas de los
problemas que se expresan en los datos pueden venir de antes o de afuera, más
la negligencia frente a dichos problemas, la decisión de no atenderlos con la
prioridad que su gravedad amerita, sí recae por completo en el Poder Ejecutivo
Federal.
Quizá la muestra más elocuente de esa desconexión entre los
datos y las prioridades –de que los problemas apuntan en una dirección, pero
las acciones del gobierno van en otra– es precisamente la falsa urgencia con la
que se ha impulsado el tema de la revocación. El presidente y sus simpatizantes
lo plantean como si fuera una medida imperativa, una exigencia de primer orden,
una prueba indispensable de la que depende el futuro de la democracia. Lo
cierto, no obstante, es que los únicos interesados en llevarla a cabo son los
propios lopezobradoristas, al grado de que para darle sentido al absurdo de que
sean ellos mismos quienes patrocinan un ejercicio cuyo propósito es brindarle
al electorado la posibilidad de remover al presidente antes de que concluya el
periodo para el que fue electo, han optado por presentarlo como si se tratara
más bien de una “ratificación”.
¿Qué problema resuelve? ¿Qué necesidad social atiende esa
revocación tergiversada en ratificación del mandato presidencial? ¿Para qué y a
quién le sirve en este momento? ¿Acaso no hay multitud de asuntos infinitamente
más trascendentes? ¿O es que las cosas marchan tan bien que podemos darnos el
lujo de invertir tanto tiempo, energía y recursos en algo de tan escasa
utilidad pública? Es como si el país estuviera en llamas y a los bomberos no se
les ocurriera nada mejor que construir una alberca gigantesca y llenarla con la
poca agua disponible para que el presidente demuestre sus habilidades como
clavadista y sus adeptos puedan aplaudirle sin parar.