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EL CÁRTEL DEL INE Y EL SILENCIO DE LA BENDICIÓN   *Mientras el diputado Ramírez Cuéllar exige cárcel para la presidenta del INE y un ...

lunes, 2 de noviembre de 2026

EL CÁRTEL DEL INE Y EL SILENCIO DE LA BENDICIÓN

 

*Mientras el diputado Ramírez Cuéllar exige cárcel para la presidenta del INE y un "maxiproceso" contra la corrupción, el oficialismo en San Lázaro enmudece para no escupir al cielo las bendiciones presidenciales de 2023

 


Por: EXPEDIENTE SECRETO

El teatro de la pureza democrática se desmorona en México con el estruendo de un escándalo financiero, pero lo que realmente retumba en el Palacio Legislativo de San Lázaro es un silencio cobarde y cómplice.

 

Durante la comparecencia del titular del Órgano Interno de Control del INE, Víctor Hugo Carvente Contreras, el vicecoordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuéllar, rompió las formas con una virulencia inusitada. No midió adjetivos ni buscó salidas diplomáticas: exigió de oficio a la Fiscalía General de la República (FGR) una investigación inmediata, demandó el congelamiento de cuentas a proveedores corruptos y sentenció de manera tajante que "Guadalupe Taddei debe de ir a la cárcel".

 

Ramírez Cuéllar habló de la urgencia de un "maxiproceso" judicial para desmantelar lo que abiertamente calificó como un "Cártel Electoral" y un "Sistema de Coyotaje" estructuralmente corrompido, con redes de facturación falsa y operaciones simuladas que alcanzan al SAT y a la COFECE. El diagnóstico del legislador guinda es brutal: el árbitro electoral está podrido por dentro justo antes de las cruciales elecciones de 2027.

 

Sin embargo, tras el incendiario discurso del diputado, ocurrió lo impensable en una asamblea de mayorías estridentes: absolutamente nadie de los legisladores morenistas hizo eco de sus palabras. El recinto se sumió en un mutismo sepulcral. Nadie aplaudió, nadie secundó la moción de encarcelar a la presidenta del INE, nadie se sumó a la batalla contra el supuesto Cártel.

 

¿A qué se debe este repentino ataque de amnesia colectiva y prudencia legislativa en las filas de la autollamada Cuarta Transformación? La respuesta está en la memoria histórica y en el peso de los dogmas políticos.

 

Todos en esa sala parecieron recordar, con un súbito sudor frío, las palabras pronunciadas el 31 de marzo de 2023 desde el púlpito de la conferencia matutina presidencial. En aquel entonces, el máximo líder del movimiento, Andrés Manuel López Obrador, ungió a Guadalupe Taddei con el manto de la infalibilidad moral. La defendió a capa y espada como una mujer "experimentada, profesional, honesta e íntegra", y remató asegurando que era "incapaz" de actuar de manera corrupta, celebrando su llegada mediante un proceso de insaculación que calificó de impecable.

 

Hoy, la realidad atropella a la narrativa. Las acusaciones de contratos irregulares y redes de complicidad bajo la gestión de Taddei pintan un panorama indefendible. Pero exigir justicia penal contra ella implica aceptar un error de cálculo monumental en la cúpula del poder; significa reconocer que la tómbola legislativa y el criterio de lealtad no garantizan la honestidad que tanto pregono AMLO, el mesías de la 4T.

 

A Morena no le asusta la corrupción del INE; le aterra contradecir el evangelio de su fundador. Por eso prefieren el silencio incómodo ante la propuesta de un maxiproceso. Al final del día, la política de la congruencia ha quedado atrapada en su propio laberinto retórico: hoy, el oficialismo tiene que tragarse con un profundo y humillante silencio, sus propias y muy bendecidas palabras.

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