ECATEPEC: PROPAGANDA OFICIAL, MIEDO REAL Y LA HERENCIA
CRIMINAL QUE NADIE QUIERE EXPLICAR
*Mientras el gobierno presume “avances”, Ecatepec sigue
encabezando la lista del miedo y mantiene asesores señalados por corrupción y
vínculos criminales.
Por: EXPEDIENTE SECRETO
ECATEPEC, Estado de México, 24 de enero de 2026.— En Ecatepec
no hay milagros en materia de seguridad, hay propaganda. Y mientras la
alcaldesa Azucena Cisneros Coss, la Fiscalía General de Justicia del Estado de
México (FGJEM) y la gobernadora Delfina Gómez Álvarez intentan vender una
narrativa de éxito, la realidad —respaldada por datos oficiales del INEGI— los
exhibe como lo que son: un gobierno que pretende engañar a la ciudadanía con
cifras maquilladas y discursos huecos.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) es
demoledora: Ecatepec sigue siendo el municipio con mayor percepción de
inseguridad en el Estado de México, con un 88.0 % de su población adulta que se
siente insegura. No hay matiz posible: es el peor lugar para vivir sin miedo
entre los municipios evaluados.
Celebrar una supuesta reducción de 88.8 % a 88.0 % no solo es
ridículo, es ofensivo. Es pretender convencer a una población aterrorizada de
que ocho décimas equivalen a un cambio real. No lo son. Son ruido estadístico
usado como coartada política.
Mientras otros municipios lograron reducciones visibles,
Ecatepec permanece atrapado en el fondo del abismo. Y, aun así, la alcaldesa de
Morena, Azucena Cisneros presume reducciones espectaculares en casi todos los
delitos, respaldada dócilmente por la FGJEM, que habla de caídas del 25 % en
delitos de alto impacto y del 33 % en homicidios dolosos.
La contradicción es brutal: si todo va tan bien como dicen,
¿por qué casi nueve de cada diez habitantes siguen viviendo con miedo? La
respuesta está en lo que el gobierno calla, oculta o normaliza.
Azucena Cisneros no ha logrado —ni ha querido— sacudirse la
sombra de Jorge Amador Amador, alias “La Jirafa” o “El Doctor”, a quien
mantiene como asesor en seguridad pública municipal. Un personaje que, de
acuerdo con documentos de inteligencia y reportajes publicados por diversos
medios de comunicación, ha sido señalado como presunto constructor de una red
de policías corruptos y extorsionadores, dedicada durante años al cobro de
derecho de piso para el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
No se trata de chismes ni de rumores de café. Son señalamientos
documentados, conocidos en los círculos de seguridad, que jamás han sido
aclarados públicamente por el gobierno municipal. La alcaldesa guarda silencio,
la fiscalía mira hacia otro lado y el gobierno estatal finge que no ve.
El lunes pasado, la gobernadora Delfina Gómez encabezó una
Mesa de Paz en el C5 de Ecatepec junto al fiscal José Luis Cervantes y la
alcaldesa Cisneros. Hablaron de trabajo en equipo, de bienestar y de avances. Nada
dijeron sobre La Jirafa. Nada dijeron sobre la desconfianza ciudadana. Nada
dijeron sobre por qué Ecatepec sigue siendo sinónimo de miedo.
La ENSU no miente. La gente no se siente más segura, y eso pulveriza
cualquier boletín triunfalista. La percepción no se construye con conferencias
ni con mesas de paz para la foto; se construye cuando la ciudadanía deja de ser
extorsionada, asaltada y asesinada.
Hablar de un “primer quiebre en la inercia delictiva” es, en
el mejor de los casos, ingenuo; en el peor, una mentira deliberada. Porque
mientras no se rompan los pactos no dichos, mientras no se expliquen las
asesorías oscuras y mientras no se depure de verdad a las corporaciones, no
habrá paz posible.
En Ecatepec no falla la percepción: falla el gobierno. Falla
la alcaldesa que presume logros inexistentes. Falla la fiscalía que valida el discurso
sin convencer a nadie. Y falla el gobierno estatal que prefiere cerrar filas
antes que decir la verdad.
La inseguridad no se combate con propaganda. Y el miedo no se borra con cifras maquilladas.









