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¿AMARILLISMO? NO: EL VERDADERO ESCÁNDALO ES QUERER  SILENCIAR LAS CRÍTICAS EN LA PAZ   *Mientras La Paz se desangra entre ejecuciones, e...

viernes, 14 de agosto de 2026

¿AMARILLISMO? NO: EL VERDADERO ESCÁNDALO ES QUERER

 SILENCIAR LAS CRÍTICAS EN LA PAZ

 

*Mientras La Paz se desangra entre ejecuciones, extorsiones y señalamientos sobre su policía, el gobierno de Martha Guerrero prefiere llamar “amarillistas” a quienes exhiben la crisis, antes que responder con resultados, transparencia y cuentas claras

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 14 de agosto de 2026.- Resulta cuando menos grotesco que desde una página de Facebook identificada con la administración de Martha Guerrero Sánchez y su esposo, Tranquilino Lagos Buenabad, se pretenda dar lecciones de periodismo, profesionalismo y “desinformación” mientras Los Reyes La Paz se hunde en una crisis de inseguridad que el propio texto reconoce.

 

La página Nuestra Transformación publicó el pasado 12 de agosto un largo alegato contra diversas plataformas informativas a las que calificó de “amarillistas”, entre ellas Comunicadores en Pie de Lucha, Maroma La Paz, Circo Maroma y Teatro, Palomita Buena Onda, Denuncia Informativa Los Reyes La Paz, Observatorio Ciudadano, La Mediocridad de La Paz, Denuncia Informativa La Paz y Escena Delictiva-MP.

 

El problema es que el discurso de “no amarillismo” parece reducirse a una cosa: que nadie cuestione al gobierno municipal.

 

Porque si esas páginas exageran, como sostiene Nuestra Transformación, la pregunta elemental es: ¿por qué la administración de Martha Guerrero no responde con datos, expedientes, estadísticas, investigaciones y resultados que desmonten esas acusaciones?

 

Descalificar a los críticos es infinitamente más sencillo que explicar por qué la violencia continúa golpeando a la población.

 

EL VIEJO RECURSO: SI NO PUEDES RESPONDER, DESCALIFICA

 

El comunicado habla de “desinformación”, de publicaciones sin metodología, de uso deficiente de inteligencia artificial y de supuestas afinidades políticas.

 

Pero evade lo esencial. ¿Son falsos los asesinatos? ¿Son falsas las ejecuciones? ¿Es falso que comerciantes y habitantes han denunciado cobros de derecho de piso? ¿Son falsas las críticas al desempeño de la policía municipal? ¿Es falso que existen señalamientos públicos sobre funcionarios y mandos policiales? ¿Son falsas las preguntas sobre las presuntas relaciones políticas y personales de integrantes de la delincuencia organizada con el gobierno municipal? Si lo son, que presenten las pruebas.

 

Porque llamar “amarillista” a quien denuncia una realidad incómoda no convierte esa realidad en mentira.

 

Y aquí aparece una contradicción monumental: Nuestra Transformación reconoce que el municipio está “secuestrado por la inseguridad”, pero en lugar de explicar por qué la estrategia de seguridad municipal ha fallado, dedica buena parte de su publicación a atacar a quienes hablan de ella.

 

Eso no es una estrategia de seguridad. Es una estrategia de comunicación.

 

“EL GALLO”: DEMASIADAS PREGUNTAS Y NINGUNA RESPUESTA

 

Uno de los asuntos que han colocado bajo la lupa distintos espacios informativos es la llegada de Isaías Ramírez Leal, con indicativo “El Gallo”, como director operativo de la policía municipal.

 

Desde antes de su llegada se habían difundido señalamientos sobre su paso por corporaciones de municipios del sur del Estado de México y presuntos vínculos con integrantes de La Familia Michoacana.

 

Aquí debe quedar claro: se trata de señalamientos que requieren acreditación y, en su caso, investigación de las autoridades competentes; no de una condena judicial. Pero precisamente por eso la pregunta sigue vigente:

 

¿Qué hizo el gobierno municipal para investigar y despejar públicamente esas dudas antes de colocar a este mando en una posición estratégica de seguridad?

 

Porque cuando existen cuestionamientos de esa naturaleza, la respuesta de un gobierno serio no debería ser acusar de “amarillismo” a los medios. Debería ser transparencia.

 

UN COMISARIO CUESTIONADO Y UNA TROPA PRECARIZADA

 

También se han difundido señalamientos sobre el desempeño del comisario municipal de Seguridad Pública, Eduardo Fouilloux Bataller, un anciano de casi 70 años de edad, a quien trabajadores de la corporación —según las versiones recogidas— describen como una figura prácticamente decorativa y afirman que se pasa buena parte de la jornada en su oficina durmiendo. Si esas acusaciones son falsas, que el gobierno las desmienta. Pero si son ciertas, el problema es todavía más grave.

 

A ello se suma otro dato que ha sido señalado públicamente: policías municipales con salarios cercanos a 8 mil pesos mensuales. En un territorio donde se denuncia la presencia de células criminales y el cobro de piso, tener policías mal pagados, desmotivados y expuestos a organizaciones delictivas constituye una vulnerabilidad enorme.

 

Se han señalado incluso acercamientos entre algunos elementos policiacos y grupos criminales a cambio de dinero. Es una acusación delicada que debe investigarse.

 

Pero nuevamente: ¿qué está haciendo el gobierno municipal para impedirlo?

 

Y LUEGO ESTÁ EL ELEFANTE EN LA HABITACIÓN: HÉCTOR BECERRIL

 

Hay otro asunto que Nuestra Transformación convenientemente no explica.

 

La población ha solicitado públicamente a Tranquilino Lagos Buenabad esposo de la alcaldesa Martha Guerrero, que se deslinde de manera clara y contundente de cualquier relación con Héctor Becerril, identificado públicamente como dirigente del grupo delictivo “Sindicato 22 de Octubre”, actualmente denominado “Federación Unida 22 de Octubre”.

 

La respuesta, hasta ahora, ha sido el silencio, según los cuestionamientos planteados. Y ese silencio alimenta las preguntas.

 

No porque el silencio constituya una prueba de complicidad —no la constituye—, sino porque un gobierno que presume transparencia debería ser el primero interesado en despejar cualquier sospecha sobre sus relaciones políticas, personales o institucionales.

 

Más aún cuando existen señalamientos públicos y referencias de autoridades investigadoras respecto de actividades de ese grupo relacionadas con extorsión, cobro de piso y control de pozos de agua.

 

Si existen investigaciones oficiales, que se conozcan. Si no existe ninguna relación, que se diga. Y si los señalamientos son falsos, que se compruebe que son falsos.

 

Lo que no resulta aceptable es pretender resolver las preguntas insultando a quienes las formulan.

 

LA PÁGINA HABLA DE UNIDAD; LA REALIDAD EXIGE RENDICIÓN DE CUENTAS

 

Nuestra Transformación termina apelando a la “unidad de la población y gobierno”, a la responsabilidad y a la información verificable. Perfecto.

 

Entonces que empiece el gobierno municipal. Que publique los resultados reales de su estrategia de seguridad. Que explique los homicidios y ejecuciones que han ocurrido durante su administración.

 

Que informe qué investigaciones existen sobre las denuncias de extorsión y derecho de piso. Que explique qué mecanismos de control interno existen sobre sus policías. Que aclare los antecedentes y procesos de selección de sus mandos.

 

Que transparente cualquier relación institucional del gobierno con organizaciones sindicales o sociales señaladas públicamente por autoridades. Que responda sobre el desempeño del comisario.

 

Que explique qué está haciendo para evitar la infiltración criminal en la corporación policiaca. Y, sobre todo, que deje de confundir crítica con desestabilización.

 

Porque una democracia no se desestabiliza porque existan periodistas incómodos. Se desestabiliza cuando un gobierno pierde la capacidad de garantizar seguridad, justicia y servicios públicos y, en lugar de corregir sus errores, decide buscar culpables entre quienes los exhiben.

 

EL VERDADERO AMARILLISMO SERÍA MAQUILLAR LA TRAGEDIA

 

El gobierno municipal no puede exigir silencio mientras los ciudadanos tienen miedo. No puede pedir “unidad” mientras evade preguntas. No puede hablar de “información verificable” mientras no coloca sobre la mesa la información que permitiría verificar o desmentir los señalamientos.

 

Y mucho menos puede pretender que una página de Facebook sustituya la obligación institucional de rendir cuentas. Porque si hay algo que realmente debería preocupar a Los Reyes La Paz no son las páginas que critican.

 

Es que el gobierno tenga que recurrir a una página afín para defenderse de ellas. El problema de La Paz no es que existan demasiadas voces denunciando la inseguridad. El problema es que existen demasiados hechos que obligan a denunciarlos.

 

Y mientras los ciudadanos viven con miedo, los comerciantes enfrentan presuntas amenazas y la violencia sigue ocupando las calles, desde el entorno político de la alcaldesa Martha Guerrero parece haber una prioridad distinta: descubrir quién está hablando.

 

Eso sí tiene un nombre. No es combate a la inseguridad. Es control del relato.

 

Y cuando un gobierno dedica más energía a desacreditar al mensajero que a resolver el mensaje, la pregunta inevitable deja de ser quién hace “amarillismo”.

 

La pregunta verdaderamente incómoda es: ¿Qué es exactamente lo que no quieren que la población siga preguntando?

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