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sábado, 20 de diciembre de 2025

INTIMIDACIÓN, CENSURA Y AMENAZAS VELADAS: EL PODER MORENISTA

 EN LA PAZ CONTRA LA PRENSA CRÍTICA

 

* Amenazas, detenciones arbitrarias y hostigamiento: el cerco morenista contra la prensa crítica en La Paz

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 



Los Reyes, La Paz, Estado de México, 20 de diciembre de 2025.— A Tranquilino Lagos Buenabad ya se le adelgazó la piel. El esposo de la presidenta municipal morenista Martha Guerrero Sánchez pasó de la discreción al ataque directo contra la prensa crítica, exhibiendo una preocupante intolerancia frente a las publicaciones de la Revista Expediente Secreto desde la llegada de Morena al poder en La Paz.

 

Para Lagos Buenabad —como para el expresidente Andrés Manuel López Obrador y la actual presidenta Claudia Sheinbaum Pardo— la prensa “libre” parece ser únicamente aquella que aplaude, legitima y repite la narrativa oficial. La crítica, en cambio, es etiquetada como “derecha”, “PRIAN” o conspiración política, exactamente bajo el mismo manual que hoy se replica desde Palacio Nacional hasta los ayuntamientos.

 

La tensión escaló el pasado 15 de diciembre, cuando dos periodistas de la Revista Expediente Secreto fueron privados de la libertad de manera arbitraria dentro del Palacio Municipal de La Paz. Policías municipales, por órdenes de Pedro Luna Pintor, quien se ostenta como titular de la Dirección de Gobierno, los retuvieron e intentaron ponerlos a disposición del Juez Conciliador.

El propio juez reconoció que no existía falta administrativa ni delito alguno, por lo que los reporteros fueron liberados de inmediato.

 

De acuerdo con lo asentado, Pedro Luna Pintor afirmó que actuó por órdenes expresas de la alcaldesa Martha Guerrero Sánchez, quien habría instruido detener a cualquier reportero de dicho medio. Por estos hechos existe ya una carpeta de investigación:
NEZ/CCF/SPN/062/347133/25/12, en contra de los policías involucrados, del propio Luna Pintor y de quien resulte responsable.

 

Lejos de deslindarse o llamar a la mesura, Tranquilino Lagos Buenabad avivó el conflicto este día, al publicar en redes sociales una serie de mensajes en alusión directa a Expediente Secreto, acusando sin pruebas que el medio responde a una “línea editorial de la derecha prianista”, insinuando incluso que los periodistas “extrañan nóminas del gobierno anterior”.

 

En un tono abiertamente intimidante, Lagos Buenabad escribió que las publicaciones “no están documentadas” y advirtió que “falsear y utilizar inteligencia artificial en notas amarillas tiene un costo jurídico”, lo que constituye amenazas veladas contra el ejercicio periodístico, especialmente grave en un contexto donde ya existió una detención arbitraria previa.

 

El discurso del esposo de la alcaldesa no solo intenta desacreditar, sino victimizar al poder, presentando a “la derecha” como un enemigo abstracto, al estilo del obradorismo más radical. Sin embargo, en los hechos, las mayores fracturas y confrontaciones están dentro de Morena, donde Lagos Buenabad ha tomado partido por la corriente que encabeza el cacique político de Texcoco, Higinio Martínez Miranda.

 

La pregunta es inevitable: ¿qué sigue después de la intimidación y las detenciones ilegales? ¿Más persecución administrativa? ¿Criminalización de la crítica? ¿Violencia?

Ante este escenario de hostigamiento sistemático, quienes integran la Revista Expediente Secreto hacen responsables directos a la presidenta municipal Martha Guerrero Sánchez y a su esposo Tranquilino Lagos Buenabad de cualquier agresión contra los reporteros.

 

Asimismo, recuerdan a la ciudadanía que la alcaldesa prometió iniciar al menos 10 carpetas de investigación contra la administración anterior por el presunto saqueo de las arcas municipales. A un año de gobierno, no existe una sola denuncia presentada, sin embargo, el esposo de la alcaldesa moreenista ya amenaza a periodistas de denunciarlos.

 

El discurso anticorrupción quedó en puras promesas; la persecución a la prensa, en una realidad. Y mientras no haya denuncias, resultados ni rendición de cuentas, la pregunta final queda en el aire: ¿quiénes son realmente los que tienen miedo a que se sepa la verdad?

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