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martes, 8 de septiembre de 2026

ROMÁN RICO, EL CHAPULÍN QUE BUSCA OTRO PADRINO POLÍTICO

 

*Del PRI al Verde y ahora en busca de cobijo en Morena; su trayectoria está marcada por cargos para su familia, promesas incumplidas, escándalos y graves señalamientos que las autoridades deberían esclarecer

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO



LOS REYES LA PAZ, Estado de México, 8 de septiembre de 2026.— Román Rico González parece haber convertido la política de La Paz en un negocio familiar y el cambio de partido en una estrategia de supervivencia. PRI, Partido Verde y ahora la búsqueda del acercamiento con Morena forman parte de una trayectoria en la que, más que principios, predominan los intereses personales y familiares.

 

Durante su etapa priista consiguió la Dirección de Gobierno Municipal y, posteriormente, logró colocar a integrantes de su familia en posiciones dentro del Ayuntamiento. Su esposa fue regidora; después una de sus hijas ocupó también una regiduría y, actualmente, otra de ellas llegó al Cabildo por el Partido Verde Ecologista.

 

El mensaje parece claro: los partidos cambian, pero la familia Rico permanece.

 

En el actual gobierno de Martha Guerrero, Román Rico también encontró espacio. Durante algunos meses encabezó el área de recolección de basura, hasta que terminó fuera del cargo luego de presuntos desencuentros con Tranquilino Lagos Buenabad, esposo de la alcaldesa.

 

Pero alrededor de su salida existen señalamientos que no deberían quedar en simples versiones políticas. Se ha acusado a Rico González de haber permitido el ingreso de personas presuntamente vinculadas con el grupo delictivo “Los Mazo” a espacios del área que encabezaba. Esa versión habría provocado fricciones con Lagos Buenabad, a quien también se le han atribuido presuntos acuerdos con la organización criminal conocida anteriormente como Sindicato 22 de Octubre y actualmente como Federación Unida 22 de Octubre, encabezada por Héctor Becerril.

 

Son acusaciones graves y, precisamente por eso, requieren investigación, no silencio.

 

UN PASADO QUE NO DESAPARECE CAMBIANDO DE PARTIDO

 

La historia política de Rico González tampoco comenzó en los escritorios del Ayuntamiento.

 

Versiones que durante años han circulado en Los Reyes La Paz lo ubican, hace aproximadamente tres décadas, como vendedor de naranjas en calles de la cabecera municipal. Posteriormente, esos mismos señalamientos lo relacionan con una banda delictiva encabezada por un sujeto conocido como “El Cacho”, dedicada presuntamente al robo de camiones y tráileres sobre la carretera México-Texcoco y a la comercialización de mercancía en el mercado negro.

 

Más tarde, según esas versiones, habría buscado protección dentro de corporaciones policiales, como la extinta policía judicial, donde como participo como supuesto informante, es decir, como madrina.

 

También existen señalamientos sobre una presunta participación en interrogatorios violentos y en la identificación de personas relacionadas con actividades delictivas.

 

Pero hay una acusación todavía más delicada: la versión de que habría sido obligado por integrantes de aquella banda a participar en el homicidio de una persona para garantizar que nunca los denunciara.

 

Una acusación de homicidio no puede desaparecer debajo de la alfombra cuando lleva años circulando. Si existe una investigación ministerial, debe conocerse. Si no existe, debe aclararse. Lo que corresponde no es la protección política, sino la verdad.

 

DEL GOLPE A UN REPORTERO AL ATAQUE A SU DOMICILIO

 

En enero de 2018, cuando aspiraba a la candidatura priista a la presidencia municipal, Rico González protagonizó otro episodio que exhibió su relación con la crítica.

 

Al ser cuestionado por un reportero sobre una presunta agresión atribuida a su hija Itzayana Rico contra vecinos y los daños ocasionados a un vehículo, el político reaccionó violentamente y golpeó al comunicador.

 

Para alguien que pretendía gobernar el municipio, la escena resulta por lo menos preocupante: un político que no parece tolerar preguntas incómodas ¿Cómo pretende gobernar?

 

Dos años después, la violencia llegó hasta su propia casa. La madrugada del 8 de junio de 2020, alrededor de las 03:51 horas, sujetos a bordo de un automóvil compacto blanco dispararon contra el portón de su domicilio ubicado en la calle Aldama número 14, en pleno Centro de Los Reyes La Paz.

 

Fueron reportados al menos 32 disparos. No hubo víctimas. Rico González declaró entonces que sabía quiénes eran los responsables y señaló a presuntos narcomenudistas. Y nuevamente surgieron preguntas que hasta ahora merecen respuesta:

 

¿Por qué tenía identificados a los presuntos responsables? ¿Qué relación existía con las personas señaladas? ¿Qué investigaron las autoridades? ¿Hubo detenidos? ¿Se esclareció el ataque?

 

Preguntas sencillas que, en un municipio donde la violencia y la delincuencia son asuntos cotidianos, no deberían quedar archivadas.

 

LA UNIVERSIDAD FANTASMA

 

Pero si algo ha caracterizado políticamente a Román Rico son también sus grandes promesas. Al inicio de la actual administración anunció, con bombo y platillo, la construcción de una universidad en Los Reyes La Paz.

 

Aseguró que ya contaba con el terreno, que había cientos de millones de pesos disponibles y que el proyecto tenía respaldo de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez e incluso de la presidenta Claudia Sheinbaum.

 

Hasta ahora, la universidad simplemente no existe. Ni campus. Ni obra. Ni resultados.

 

Por eso las preguntas son inevitables: ¿Dónde está el predio? ¿Dónde están los cientos de millones de pesos? ¿Qué dependencia comprometió los recursos? ¿Dónde está el proyecto ejecutivo? ¿Dónde están los convenios?

 

Si todo lo anunciado era cierto, los documentos deberían existir. Si no existen, entonces aquella universidad no fue más que otra promesa utilizada para ganar reflectores políticos.

 

AHORA TOCA LA PUERTA DE TEXCOCO

 

El PRI ya no parece abrirle las puertas. El Verde tampoco parece dispuesto a seguir cargando con él. Y ahora, según versiones políticas locales, Román Rico estaría buscando un nuevo padrino para impulsar a su hijo menor hacia una regiduría.

 

En esa búsqueda habría comenzado a acercarse a Texcoco y al alcalde morenista Nazario Gutiérrez Martínez. El asunto coloca una papa caliente sobre el escritorio del presidente municipal texcocano:

 

¿Está dispuesto a convertirse en el nuevo padrino político de Román Rico? Porque si Morena decide darle cobijo, tendrá que responder una pregunta elemental:

 

¿Qué gana Texcoco cargando con el historial de un político que ha pasado de partido en partido y que arrastra señalamientos que nunca han sido aclarados plenamente?

 

Román Rico puede cambiar de partido cuantas veces quiera. Puede cambiar de camiseta. Puede cambiar de aliados. Puede cambiar de discurso.

 

Lo que no puede cambiar tan fácilmente es su historial. Y ese historial está lleno de preguntas. Por eso, antes de que algún nuevo grupo político le abra las puertas, sería conveniente que alguien le preguntara directamente:

 

¿Qué ocurrió realmente durante sus años de militancia y actividad política? Porque si todo son mentiras, que presente las pruebas y las desmienta.

 

Pero si detrás de los rumores existen expedientes, testimonios o investigaciones, entonces ya no estamos hablando de un simple chapulín político, sino de un asunto que corresponde esclarecer a las autoridades. Mientras tanto, Román Rico sigue buscando dónde acomodarse.

 

Después de brincar del PRI al Verde y tocar ahora las puertas de Morena, sólo falta saber quién será el próximo partido dispuesto a cargar con el costo político de su pasado.

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