PVEM MARCA DISTANCIA DE LA REFORMA ELECTORAL DE CLAUDIA SHEINBAUM Y DEFIENDE PRESUPUESTO Y PLURINOMINALES
Por: Carlos Recio, Martín Ponce
TOLUCA, Estado de México, 3 de marzo de 2026.– Con un discurso
terso, pero con un mensaje claro entre líneas, el dirigente estatal del Partido
Verde Ecologista de México (PVEM), José Alberto Couttolenc Buentello,
prácticamente marcó distancia de la reforma electoral que impulsa la presidenta
Claudia Sheinbaum.
Aunque evitó confrontar de manera directa, el líder del Verde
en el Estado de México dejó ver que la propuesta presidencial —que contempla un
recorte del 25% al presupuesto de los partidos y una nueva distribución de
diputaciones plurinominales— toca intereses sensibles de la clase política.
Presupuesto sí, pero “equidad”
Couttolenc aseguró que la reforma debe garantizar condiciones
más equitativas en materia de presupuesto y representación política.
“Queremos que sea más democrática, más equitativa”, señaló, al
insistir en la necesidad de establecer una “cancha pareja” en la distribución
de recursos públicos entre los partidos.
Sin embargo, detrás del discurso sobre la democracia subyace
una realidad incómoda: cuando se habla de recortar el financiamiento, los
partidos reaccionan. La propuesta presidencial plantea reducir en una cuarta
parte los recursos que reciben los institutos políticos, una medida que, en
teoría, busca austeridad y racionalización del gasto.
La pregunta es inevitable: ¿la defensa es por la
representación ciudadana o por la bolsa presupuestal?
La bandera de las minorías
El dirigente verde recordó que el sistema de representación
proporcional es resultado de una lucha histórica iniciada en los años setenta y
consolidada en los noventa para dar voz a las minorías políticas.
Argumentó que en muchos distritos se gana con entre 50 y 60
por ciento de la votación, lo que deja sin representación directa a casi la
mitad del electorado.
“Eso implica que casi la mitad de la población no tenga
representación, y es importante que esa parte también tenga voz”, subrayó.
El planteamiento suena razonable. No obstante, la discusión de
fondo vuelve a centrarse en cómo se reparten las posiciones y el presupuesto
entre partidos, más que en cómo se fortalece la participación ciudadana real o
se reduce la distancia entre políticos y sociedad.
Postura condicionada
Couttolenc aclaró que aún no conocen el documento final de la
reforma, por lo que fijarán postura definitiva cuando llegue al Congreso
federal. Adelantó que si el esquema replica el modelo del Estado de México
—mitad de diputaciones por lista y mitad por mayoría relativa— el PVEM estaría
a favor, al considerarlo un sistema que “ha funcionado”.
En otras palabras, el respaldo dependerá de que el nuevo
diseño no afecte el equilibrio que actualmente beneficia a las fuerzas
políticas.
Intereses de cúpula
Lo que deja este episodio es una constante en la política
mexicana: cuando se tocan los recursos o la representación, emergen las
diferencias; cuando se trata de transformar de fondo la relación entre partidos
y ciudadanos, el entusiasmo disminuye.
La reforma electoral abre un debate necesario. Pero también
exhibe que, para buena parte de la clase política, la prioridad sigue siendo
conservar espacios, prerrogativas y cuotas de poder.
Mientras tanto, los ciudadanos continúan esperando una democracia
que no solo sea equitativa para los partidos, sino justa y funcional para la
sociedad.

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