MORENA REVIVE LA PRENSA A MODO EN EL ESTADO DE MÉXICO
*Delfina Gómez y líderes del régimen excluyen a periodistas
críticos y usan recursos públicos para comprar silencio
Por: EXPEDIENTE
SECRETO
TEXCOCO, Estado
de México.— Bajo el discurso oficial del reconocimiento a la libertad de
expresión y a la “función social” del periodismo, el gobierno de Delfina Gómez
Álvarez volvió a exhibir las viejas prácticas que Morena prometió desterrar: el
control político de la prensa, la exclusión de voces incómodas y el uso del
presupuesto público para comprar silencios.
El diputado local José Francisco Vázquez Rodríguez, presidente
de la Junta de Coordinación Política del Congreso mexiquense, acompañó a la
gobernadora a un encuentro con comunicadores de la zona oriente y del Valle de
los Volcanes, realizado en Texcoco. El acto fue presentado como un ejercicio de
cercanía y reconocimiento al trabajo periodístico, pero en los hechos se trató
de un evento selectivo, cuidadosamente filtrado y alineado a los intereses del gobierno
estatal.
Durante el encuentro, la mandataria mexiquense destacó el
profesionalismo de las y los comunicadores y su labor para informar a la
sociedad sobre las acciones de su administración. Sin embargo, ese discurso
contrastó de manera evidente con la realidad del evento: sólo fueron convocados
periodistas “a modo”, afines al gobierno de Morena, mientras que reporteros
independientes, críticos y medios incómodos fueron deliberadamente excluidos.
Lejos de representar un espacio plural, el desayuno con
comunicadores repitió un esquema que se ha institucionalizado año con año en el
Estado de México: reuniones cerradas, listas depuradas desde la oficina de
Comunicación Social y, como incentivo, la entrega de apoyos económicos que
rondan los 10 mil pesos por asistente. Un mecanismo que, de acuerdo con
periodistas marginados de estos encuentros, funciona como una moneda de cambio
para asegurar silencio, complacencia y la reproducción acrítica de boletines
oficiales.
En los hechos, el gobierno de Delfina Gómez, junto con el
secretario general de Gobierno, Horacio Duarte Olivares, y otros funcionarios
de Morena, ha optado por privilegiar una narrativa controlada, difundida casi
exclusivamente a través de comunicados redactados desde el aparato gubernamental,
mientras se margina cualquier ejercicio periodístico que cuestione, investigue
o exhiba las contradicciones de la llamada Cuarta Transformación en el Estado
de México.
La presencia del diputado José Francisco Vázquez Rodríguez en
este acto no es menor. Como presidente de la Junta de Coordinación Política, su
acompañamiento refuerza la idea de una alianza entre el poder Ejecutivo y el
Legislativo para mantener una relación cómoda con ciertos sectores de la
prensa, al tiempo que se ignora el derecho de la sociedad a recibir información
diversa, crítica y contrastada.
Este tipo de encuentros, lejos de fortalecer la libertad de
expresión, la debilitan. Convertir el reconocimiento al periodismo en un ritual
de simulación, condicionado a la lealtad política, revive las peores prácticas
del viejo régimen priista que Morena juró combatir. Hoy, en el Estado de
México, la censura ya no se ejerce con amenazas directas, sino con exclusión,
dinero y control del acceso.
Mientras el gobierno presume cercanía con los medios, la
realidad es que sólo dialoga con aquellos que no preguntan, no investigan y no
incomodan. Y así, bajo el disfraz de un homenaje al periodismo, se consolida un
modelo de comunicación oficial basado en la propaganda, la mentira
institucional y el silencio comprado.

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