martes, 15 de septiembre de 2026

CAZAN AUTORIDADES FEDERALES A AMÍLCAR OLÁN

 

*La FGR obtiene presunta orden de aprehensión por delincuencia organizada contra el empresario señalado por sus nexos con Andy y Gonzalo López Beltrán; el expediente también toca una investigación fiscal por 834 millones de pesos y presuntos vínculos con una célula del CJNG

 

Por: EXPEDIENTE SECRETO

 


CIUDAD DE MÉXICO, 15 DE SEPTIEMBRE DE 2026.— Lo que durante años fue presentado como la historia de un empresario cercano al círculo de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, hoy enfrenta un giro judicial de enorme gravedad: la Fiscalía General de la República (FGR) habría obtenido una orden de aprehensión contra Jorge Amílcar Olán Aparicio por el presunto delito de delincuencia organizada

 

De acuerdo con información difundida este martes por diversos medios, el mandamiento judicial habría sido librado por un juez adscrito al Centro de Justicia Penal Federal con sede en el penal del Altiplano, en el Estado de México.

 

La noticia coloca nuevamente bajo los reflectores a un personaje cuya trayectoria empresarial ha sido cuestionada durante los últimos años y cuya cercanía con Andrés Manuel “Andy” López Beltrán y Gonzalo “Bobby” López Beltrán ha sido documentada y ampliamente señalada en investigaciones periodísticas. Pero ahora el escenario es distinto.

 

Ya no se trata solamente de cuestionamientos políticos, negocios, contratos públicos o presuntos conflictos de interés. El nombre de Olán aparece ahora en una investigación federal que, según los reportes conocidos, contempla el delito de delincuencia organizada.

 

DE LOS ACABADOS DE CONSTRUCCIÓN A LOS NEGOCIOS MILLONARIOS

 

La historia empresarial de Olán Aparicio resulta particularmente llamativa. De acuerdo con investigaciones periodísticas, comenzó como un empresario relativamente pequeño dedicado al sector de acabados de construcción, pero a partir de 2019 sus negocios habrían registrado una expansión extraordinaria.

 

El empresario incursionó posteriormente en sectores como medicamentos, construcción y suministro de balasto para obras ferroviarias federales, incluido el Tren Maya.

 

Ese crecimiento lo llevó a participar en operaciones y contratos públicos por cantidades millonarias.

 

La pregunta que desde entonces ha acompañado las investigaciones periodísticas es sencilla, pero demoledora:

 

¿Cómo pasó un empresario de perfil relativamente modesto a convertirse en un participante de negocios de miles de millones de pesos alrededor de proyectos estratégicos del gobierno federal?

 

El cuestionamiento cobró todavía mayor fuerza por su cercanía personal con los hijos del entonces presidente López Obrador.

 

Diversos reportes lo han señalado como presunto prestanombres, socio encubierto u operador de negocios relacionados con Andy y Gonzalo López Beltrán.

 

La nueva ofensiva judicial estaría relacionada con otra investigación que apunta hacia el negocio de los combustibles.

 

El Servicio de Administración Tributaria habría presentado ante la FGR una denuncia contra Portacelis Gas and Oil, empresa señalada por presunto contrabando de combustible y defraudación fiscal. El monto involucrado sería de aproximadamente 834 millones de pesos.

 

De acuerdo con N+, el SAT detectó inconsistencias en documentos de importación y embarques de diésel, en una operación que habría permitido introducir combustible al país declarando cantidades menores a las realmente transportadas.

 

Portacelis aparece vinculada con el entorno empresarial de Olán Aparicio y su administrador único era Juan Carlos de la Cruz Murillo, identificado en los reportes como colaborador cercano del empresario.

 

Así, la investigación comienza a dibujar un escenario mucho más complejo: empresas, combustible, presunta evasión fiscal y personajes relacionados con el círculo empresarial que rodeó a Olán.

 

Y EN MEDIO DE TODO, LOS AUDIOS DEL CJNG

 

Pero existe otro elemento que ha convertido el caso en uno de los expedientes más explosivos alrededor del llamado círculo de Andy López Beltrán.

 

En agosto pasado, Latinus difundió grabaciones telefónicas atribuidas a Amílcar Olán y a su hermano Luis Alberto, correspondientes a conversaciones de 2023.

 

Los audios fueron presentados como evidencia de presuntos contactos con una célula vinculada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Veracruz.

 

En las conversaciones difundidas se hacen referencias a Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, señalado por autoridades estadunidenses como integrante de alto nivel del CJNG.

 

Los materiales periodísticos sostienen que Luis Alberto Olán habría tenido contactos con personas relacionadas con esa estructura criminal y que esos vínculos habrían servido para proteger operaciones empresariales relacionadas con minas de balasto en Veracruz.

 

Aquí existe, sin embargo, una precisión indispensable: los audios difundidos públicamente no demuestran por sí mismos que Andrés Manuel o Gonzalo López Beltrán hayan participado en actividades criminales, sin embargo, l Fiscalía General de la Republica se ha negado a investigar a lños hijos del expresidente AMLO y, hasta la presidente de México Claudia Sheinbaum se ha convertido en su defensora de oficio.

 

Previamente se había reportado que Olán Aparicio promovió un amparo después de detectar labores de vigilancia de la FGR alrededor de su domicilio.

 

En aquel momento, las autoridades habrían informado que no existía una orden de captura vigente. Ahora, de acuerdo con los reportes publicados este 15 de septiembre, el escenario habría cambiado radicalmente.

 

La orden de aprehensión presuntamente ya existe. Y habría sido solicitada dentro de una investigación federal por delincuencia organizada. El expediente coloca inevitablemente bajo presión política al entorno de los hijos del expresidente.

 

La dimensión política del caso es, por tanto, imposible de ignorar. Un empresario que pasó de un negocio relativamente pequeño a participar en operaciones millonarias; contratos y actividades alrededor de proyectos estratégicos del gobierno; señalamientos de ser presunto prestanombres o socio encubierto de los hijos del expresidente; una investigación fiscal por cientos de millones de pesos; y ahora una orden de captura por delincuencia organizada.

 

Son demasiadas coincidencias para que el caso pueda despacharse simplemente como una disputa política. La justicia tendrá que determinar qué hay detrás de esta historia.

 

Tendrá que establecer quiénes participaron, quiénes se beneficiaron, cómo circularon los recursos y, sobre todo, si las relaciones empresariales y personales que durante años fueron objeto de señalamientos periodísticos llegaron o no a convertirse en una estructura criminal.

 

Porque la pregunta ya no es solamente quién era el amigo de “Andy”. La pregunta que ahora queda sobre la mesa es quiénes estaban detrás del negocio.

 

Y esa respuesta, si existe, tendrá que salir de las investigaciones de la Fiscalía, de los expedientes judiciales y de las pruebas que eventualmente sean presentadas ante los tribunales.

 

Por ahora, Jorge Amílcar Olán Aparicio enfrenta uno de los momentos más delicados de su trayectoria empresarial y judicial.

 

El amigo de los hijos del expresidente que durante años apareció en investigaciones sobre negocios millonarios ahora aparece, en la mira de la justicia federal por delincuencia organizada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario