martes, 11 de agosto de 2026

HIGINIO MARTÍNEZ: EL CACIQUE QUE QUIERE EL SENADO PARA

 IR POR EL EDOMEX EN 2029

 

*El texcocano busca afanosamente la Mesa Directiva del Senado como plataforma de poder y pretende conservar el control de una estructura política que alcanza municipios estratégicos. La elección de 2027 será su prueba de fuerza y, al mismo tiempo, la primera guerra encarnizada por la sucesión mexiquense

 

Por: EXPEDIENTES SECRETOS

 


TEXCOCO, Estado de México, 11 de agosto de 2026.- Higinio Martínez Miranda volvió a levantar la mano. Pero esta vez no parece conformarse con una posición dentro del Senado de la República. El veterano político texcocano está mirando mucho más lejos: 2029, la gubernatura del Estado de México y la posibilidad de volver a colocarse en el centro de las decisiones políticas de la entidad.

 

Su eventual llegada a la presidencia de la Mesa Directiva del Senado tampoco sería una simple aspiración parlamentaria. Para el grupo político que encabeza, significaría una plataforma de poder nacional, mayor exposición pública, interlocución directa con las más altas esferas del gobierno federal y, sobre todo, una herramienta para demostrar que Higinio Martínez todavía tiene capacidad para negociar, presionar y mover piezas dentro de Morena.

 

Y AHÍ COMIENZA EL PROBLEMA

 

Porque el senador no llega a esta disputa con las manos vacías. Durante años construyó una estructura política alrededor de Mexiquenses de Corazón, organización desde la cual ha acumulado candidaturas, posiciones legislativas, alcaldías, operadores y lealtades políticas.

 

Su verdadero examen, sin embargo, será la elección intermedia de 2027.

 

Higinio necesita conservar municipios, ampliar posiciones legislativas y demostrar que su grupo continúa teniendo músculo electoral. Si lo consigue, llegará a 2029 con argumentos para reclamar una candidatura y, eventualmente, disputar nuevamente la conducción política del Estado de México.

 

En otras palabras: no parece estar preparando una salida digna de la política; está preparando su regreso por la puerta grande.

 

LA MESA DIRECTIVA COMO TRAMPOLÍN

 

La pretensión de presidir la Mesa Directiva del Senado adquiere otra dimensión cuando se observa desde la sucesión mexiquense.

 

El cargo le permitiría incrementar su interlocución política, tener exposición cotidiana en la agenda nacional y ocupar una posición institucional privilegiada para proyectar su figura.

 

Si logra llegar, podrá presentar el ascenso como el reconocimiento a una trayectoria de décadas.

 

Pero también significaría algo más: una demostración de fuerza de Mexiquenses de Corazón.

 

Porque desde esa posición podría intentar reorganizar su estructura política en el Estado de México, fortalecer a sus operadores, negociar candidaturas y llegar a la elección de 2027 con mayor capacidad de presión.

 

Y eso, inevitablemente, colocaría a la gobernadora Delfina Gómez Álvarez y al secretario general de gobierno, Horacio Duarte, ante un escenario muy incómodo.

 

Higinio podría seguir presentándose como aliado de la llamada Cuarta Transformación, pero al mismo tiempo convertirse en uno de sus principales factores de presión interna. El verdadero adversario no tendría que estar afuera. Podría estar sentado en la misma mesa.

 

SHEINBAUM Y MORENA, ANTE EL DILEMA HIGINIO

 

El escenario tampoco resulta sencillo para la dirigencia nacional de Morena.

 

Si desde Palacio Nacional se decide cerrar el paso a Higinio Martínez, aunque formalmente sean los senadores quienes determinen la integración de la Mesa Directiva, el mensaje político sería difícil de ocultar: el grupo gobernante habría decidido contener al viejo operador mexiquense.

 

Eso podría generar inconformidad entre sus operadores y aliados. Pero existe el otro escenario. Si Higinio consigue la presidencia, el resultado sería precisamente el contrario: saldría fortalecido.

 

Y un Higinio fortalecido no sólo tendría que administrar una responsabilidad parlamentaria. Tendría que demostrar, en los hechos, que todavía puede disputar espacios, candidaturas y posiciones dentro de Morena en el Estado de México.

 

Ahí está el dilema que el propio senador ha colocado sobre la mesa: si le dan poder, lo fortalecen; si se lo niegan, lo enfrentan. Y en ambos casos, el conflicto puede trasladarse a 2027.

 

EL PODER MUNICIPAL, LA VERDADERA RESERVA DEL CACIQUE

 

Pero la fuerza de Higinio Martínez no se encuentra únicamente en el Senado. Su verdadera reserva de poder está en el territorio.

 

De acuerdo con los señalamientos que acompañan este análisis, Mexiquenses de Corazón mantiene influencia política en administraciones municipales estratégicas como La Paz, Ecatepec, Texcoco, Chimalhuacán e Ixtapaluca, además de una red de legisladores y operadores que durante años han respondido a los intereses del grupo. Ese entramado representa mucho más que votos.

 

Representa capacidad de movilización, negociación, colocación de cuadros y, fundamentalmente, influencia sobre presupuestos públicos municipales.

 

Bajo esa lógica, se ha señalado que el control político de esas administraciones podría involucrar recursos públicos que, en conjunto, rondarían los 15 mil millones de pesos, sin considerar los recursos adicionales que pudieran canalizarse a través de las obras y programas contemplados en el Plan Integral para la Zona Oriente. La influencia política sobre esos municipios. Representa un enorme monto de dinero que Martínez Miranda no está dispuesto a perder.

 

Quince mil millones de pesos representan una capacidad presupuestal que puede convertir a una estructura política en un actor con enorme capacidad de operación territorial.

 

Por eso, la elección de 2027 adquiere una importancia extraordinaria para el texcocano.

 

Perder municipios significaría perder estructura. Perder estructura significaría perder capacidad de negociación. Y perder capacidad de negociación podría poner en riesgo su proyecto rumbo a 2029.

 

EL PRECIO DE PERDER

 

Ésa sería la razón por la que la elección intermedia podría convertirse en una auténtica batalla campal para Higinio Martínez.

 

No solamente estará en juego cuántas alcaldías conserva Morena. Estará en juego cuántas alcaldías conserva su grupo.

 

Porque una cosa es que Morena gane una elección y otra muy distinta que el triunfo termine fortaleciendo a un grupo político diferente al suyo.

 

Higinio necesita que sus aliados permanezcan en posiciones estratégicas. Necesita legisladores cercanos. Necesita operadores. Necesita municipios desde los cuales pueda mantener presencia territorial. Y necesita, sobre todo, demostrar que su estructura sigue siendo indispensable.

 

Por eso sus movimientos actuales pueden leerse como una preparación para la batalla que viene.

 

EL MORENISTA QUE APRENDIÓ DEL VIEJO PRI

 

La paradoja política es evidente. Higinio Martínez pertenece a un movimiento que llegó al poder denunciando precisamente las prácticas de los viejos regímenes: el control de estructuras, los cacicazgos, la concentración de decisiones, el reparto de candidaturas y la utilización de posiciones políticas como instrumentos de negociación.

 

Sin embargo, sus críticos sostienen que su manera de operar recuerda precisamente a aquello que Morena prometió desterrar.

 

Un viejo estilo de hacer política dentro de un partido que se presentó como la transformación de ese viejo sistema. El problema no sería aspirar a una posición.

 

El problema sería convertir las posiciones públicas, las alcaldías, las estructuras electorales y los recursos presupuestales en piezas de una estrategia personal de acumulación de poder.

 

Y ahí aparece una pregunta inevitable: ¿Dónde quedó la bandera de “primero los pobres” cuando la prioridad política parece ser conservar el control de municipios y estructuras de poder?

 

Porque mientras millones de mexiquenses enfrentan problemas de seguridad, agua, servicios públicos, movilidad, infraestructura y pobreza, la clase política continúa disputándose posiciones.

 

EL CACIQUE NO QUIERE SOLTAR EL CONTROL

 

Higinio Martínez lleva décadas en la política mexiquense. Conoce el territorio. Conoce los mecanismos internos de los partidos. Conoce a los operadores. Conoce a los alcaldes. Conoce a los legisladores. Y, sobre todo, conoce el valor político de controlar una estructura territorial.

 

Por eso sería ingenuo interpretar su aspiración a la Mesa Directiva del Senado como un asunto meramente protocolario.

 

El cargo puede convertirse en el siguiente escalón de una estrategia mucho más ambiciosa.

 

La apuesta sería clara: fortalecer su posición nacional, conservar su estructura mexiquense en 2027 y llegar a 2029 con suficiente fuerza para reclamar la candidatura al gobierno estatal.

 

El problema para Morena es que ese proyecto necesariamente choca con otros proyectos. Y el principal afectado podría ser el propio grupo gobernante en el Estado de México.

 

Porque si Higinio conserva municipios, legisladores y operadores; si consigue la Mesa Directiva del Senado; si aumenta su presencia nacional y si logra sobrevivir políticamente a la elección de 2027, entonces ya no será solamente un senador con aspiraciones. Será un competidor directo por el poder mexiquense.

 

2027 SERÁ EL VEREDICTO

 

La elección de 2027 será, por eso, mucho más que una elección intermedia. Será el primer referéndum sobre la verdadera fuerza de Higinio Martínez.

 

Si conserva su territorio, podrá argumentar que sigue vivo políticamente. Si amplía posiciones, podrá negociar desde una posición de fuerza. Si obtiene la Mesa Directiva del Senado, tendrá una plataforma nacional.

 

Y si consigue las tres cosas, la sucesión de 2029 comenzará mucho antes de lo que Morena quisiera admitir. Por eso el problema no es solamente Higinio. El problema es el poder que puede acumular Higinio.

 

Un senador con una estructura territorial, alcaldías aliadas, legisladores, operadores, recursos públicos administrados por gobiernos municipales y una posición nacional de primer nivel puede convertirse en un actor difícil de contener.

 

Y si Morena decide frenarlo, puede provocar una rebelión interna. Si decide impulsarlo, puede estar creando a uno de sus principales competidores por el poder estatal.

 

Higinio ha colocado la trampa sobre la mesa: si lo dejan avanzar, se fortalece; si intentan detenerlo, puede convertirse en un factor de conflicto dentro de la propia 4T.

 

Mientras tanto, el viejo cacique texcocano vuelve a levantar la mano. No para despedirse. Sino para avisar que quiere otra vez el poder.

 

Y esta vez, no parece conformarse con una senaduría. Quiere el Estado de México.

No hay comentarios:

Publicar un comentario